Dos meses ya
en el que he asistido al templo de un viejo amigo,
Decidí
congregarme con él, siempre he sido un tipo muy analítico y observador. Nunca
me gusta llevar mi biblia la primera vez que asisto a una iglesia nueva, mi
biblia es algo para mí muy, muy personal. También soy muy especial para dar el
diezmo y ofrendas, todo esto porque con el paso del tiempo se vuelve uno
desconfiado, desde que me congrego aquí algo diferente sucedió, resulta que
siempre quien se sentaba a mi lado me ofrecía alguna moneda para que yo
ofrendara, a lo que siempre amablemente me negué, hoy nadie me ofreció una
moneda, a la hora de las alabanzas quise colocar mi biblia en el respaldo y
cuál fue mi sorpresa que había una moneda, justo cuando se anunciaba que se recogerían
las ofrendas… alguien la abría olvidado ahí, quizá llevaba domingos ahí, la
cuestión es que fue donde yo me siento.
Lo primero
que pensé fue que Dios estaba dándome una moneda para ofrendar, así que al
finalizar el culto, la tome y de mano se la di a mi pastor.
Siempre he
pensado que mi mejor ofrenda o diezmo es el 10 por ciento de mi tiempo para
dedicarlo a Dios, uno nunca sabe en qué manos va a parar el dinero, sin
embargo, una oración, una visita algún enfermo, despensa que alguien necesite,
llevarle la palabra alguien que necesite consuelo, son cosas que con el tiempo
podemos ver su fruto.
Respeto a
las personas que ofrenda pues se que lo hacen de corazón, y de alguna forma
debe sostenerse el templo y a los pastores, agradezco a Dios porque él me abre
el entendimiento para discernir cuando y como tengo que apoyar alguno de sus
siervos.
Te invito a
que ofrendes mas de tu tiempo para estar con Dios, para que participes con él y
seamos luz en medio de tanta oscuridad..
Dios Te
Bendiga!
Raphael Roa
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