sábado, 14 de septiembre de 2019

El Sujeto (capitulo 41)

Connor 
(Hace 20 meses)


En dos meses Eider volverá a la escuela, quería verla antes de irme a vacaciones pero no pude.... Mis padres estaban tan emocionados por este viaje y yo me tenía que incluir, con la diferencia de que ahora no me siento tan tranquilo de dejar esa pequeña ciudad sabiendo que había alguien acosando a Eider.....

Subí al avión camino a Holanda, me puse los audífonos y trate de dormir y no pensar en Eider, al fin y al cabo ya estaba en su casa, con su familia. 
Desperté debido a que mi papá me empezó a mover.

-Hijo despierta, hay que bajar, ya llegamos- mencionó 

Me incorporé y me puse la mochila, baje del avión y traté de mentalizarme que estará bien que me divierta un poco. 
Caminamos por las calles, mamá no dejaba de tomar fotografías, Holanda era muy hermoso. Suspiré al ver el atardecer y vi mi vaho mezclarse con el viento. 
Llegamos al hotel y papá y yo caímos muertos sobre la cama, era tan suave y tan cómoda que me dormí enseguida.
Al día siguiente fuimos a desayunar a un restaurante muy famoso, luego fuimos a conocer un parque de diversiones, toda la tarde nos la pasamos ahí, era enorme....

-Yo me quiero subir a ese!- dije señalando un juego mecánico.

-Yo también!- dijo mi hermanito 

-Pues vayan....- dijo mamá sonriendo 

Corrimos hacía el juego Eyby y yo, era como una dona gigante con columpios dobles que se elevaba y al llegar a una determinada altura comenzaba comenzaba a dar de vueltas y después se ponía de cabeza. Al bajar termine con nauseas, Eyby se vomitó muy cerca de mi, mamá al vernos comenzó a reír. 

-Divertido?- preguntó papá 

-Siii!!- contesté 

Cuando anocheció regresamos al hotel, cenamos y fuimos a la alberca, empuje a mi hermanito y luego le caí en sima, él comenzó a echarme agua. 
Después de una semana viajamos a China, ya que mamá quería conocer un parque que esta en las alturas, al llegar a dicho parque papá se abrazó de mamá ya que él le teme a las alturas, Eyby y yo le hacíamos burla. 
Nos colocaron un cinturón que te sujetaba a una máquina por si caíamos al vacio, teníamos que pasar por un puente que tenía espacios entre cada pedazo de madera,  mi hermanito y yo pasamos corriendo y jugando, hasta que Eyby me empujo y me resbale de la tabla, vi mi vida pasar, trate de sujetarme pero sentí como caía.... Comenzó a darme ansiedad y hasta un poco de desesperación...

-Ahhhh!! Voy a morir!!!- grité al vacio 

Seguía cayendo, movía mis brazos y piernas hasta que sentí que la cuerda a la que estaba sujeto se puso tensa y me columpiaba  de un lado al otro, gritaba y abría los brazos... Después de un rato me empecé a reír, toque mi pecho, sentía como latía con mucha fuerza mi corazón, casi me explota de tanta emoción, luego me subieron poco a poco, tuve que volver a pasar por el puente, me topé con mamá y papá a la mitad, mi padre estaba casi llorando. Tomé a papá y mamá corrió.

-Es tu turno de cuidarlo!- dijo mientras se alejaba 

-Y así dices que me amas!- le grito papá 

-Te amo!!!....- le contestó mamá a lo lejos

Tarde horas con papá en el puente hasta que por fin llegamos a  la orilla, él casi besa el piso. 
Después me subí a un columpio enorme, se sentía tan tranquilo, miraba el paisaje mientras me columpiaba.
<Ojalá Eider viera esto>

Terminaban las vacaciones y regresamos a nuestra pequeña ciudad.

-Hora de volver a la realidad- dije subiendo al avión

Tras varias horas... Llegamos al aeropuerto, tomamos un taxi hacia la casa. En tres días regresamos a clases y por fin veré a Eider, quise ir a su casa pero aun tengo qye ver algunas cosas justo con Eliam. 



                                            Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa 
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Jorge Ojeda 

    

El Sujeto (capitulo 40)

Al día siguiente me levante temprano, tome una mochila, metí unos guantes y varios artículos de limpieza, me dirigí a la sala, la madre de Eugenio estaba sentada mirando la televisión, le di un beso en la sien y salí de la casa, caminaba en dirección a la cabaña, el amanecer era hermoso, los rayos de sol caían delicadamente sobre el suelo, del mismo desprendía el delicioso aroma a tierra mojada, el pasto aun se veía húmedo tras la pequeña tormenta que hubo en la madrugada, dejó su huella en algunas flores como si quisiera decir que aun estaba su presencia.

Tome un callejón para llegar más rápido al centro, camine por el puente, me detuve justo en medio, corte una rosa que brotaba de la hierba adherida al mismo y la tire al rio. 

-Para mi pequeña

Seguí caminando y por fin llegue a la cabaña, baje la mochila y saqué todo, me puse los guantes y comencé a limpiar, empecé por el piso; seguí con el comedor; luego con la sala, había muchos libros de arte por todos lados, las acomode en un librero que estaba junto a las escaleras, un foco se fundió así que fui a comprar más, de paso también compre comida.
Llegó la noche y comencé a planear en que hacer....

La secuestro? No, no, no, no es secuestro..... Solo la voy a tomar un día.... La voy a devolver.... Si!, no la voy a matar, solo quiero estar unos días con ella....
Cuando sería perfecto?, en dos días, si! en dos días ya todo esta listo, solo tengo que traer las cosas que están en casa de Eugenio y ya.

Regresé a casa, estaba demasiado cansado para seguir, metí las cosas que estaban debajo de la alfombra en la mochila, mañana las llevaría a la cabaña. 
Me acosté para dormir y comencé a pensar en mi muñeca. 

-Pronto estaremos juntos nena....

Al día siguiente me dirigí a la cabaña, tomé el atajo de siempre, por el callejón y ahí estaba ella....
<Carajo!, que hago!> Saqué el cloroformo y lo vertí en un trapo, estaba un poco nervioso, me puse una gorra negra que metí en la mochila, me acerque a ella, trate de no hacer ruido, para mi suerte mis tenis no hacían ruido.
Rápidamente con mi mano derecha tape su boca con el trapo y con la otra la sujete de la cintura, ella intentó luchar pero no pudo hacer mucho, más que patearme en la espinilla.

Una vez que quedó inconsciente la cargue con ambos brazos, me sentí tan lleno, tan completo, como si hubiera ganado un trofeo. Pasamos el puente y llegamos a la cabaña, abrí y la recosté por un momento en el colchón. 
Baje corriendo al sótano a acomodar todo, puse una sabana limpia en la camilla, puse las cintas y las cadenas en su lugar, al parecer ya solo faltaba mi muñeca. Suspiré y subí corriendo.
La miré por unos minutos, me recosté junto a ella, se veía tan dulce durmiendo, roce su nariz y sus labios. <Ohhh tus labios.... Se veían tan rojos y carnosos...> 

Me acerque lentamente a su rostro, cerré los ojos y comencé a tocar sus labios con los míos, sentía su respiración, sentía su tacto.... abrí los ojos y miré sus pestañas,  esos parpados tan blancos, la tome en brazos y la baje al sótano, la coloque en la camilla, le quite los tenis y acaricie su pie descalzo. Comencé a sujetarla, se veía tan hermosa, saqué una cámara que encontré en el desván y empecé a tomarle fotos.

-Por fin juntos mi pequeña muñeca, solo falta que despiertes.



                                                                   Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa 
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Aldo Méndoza, Jorge Ojeda y Meli Roa