martes, 30 de julio de 2019

El Sujeto (capitulo 39)

Saskia 
(Hace 20 meses)

Dormí todo el día ya que Eugenio no me dejaba salir, pero estaba viendo sus movimientos, llego a casa y se recostó, vi que estuvo a punto de encontrar mi lugar secreto bajo la alfombra, así que salí sin su consentimiento, acomode la madera, de paso volví a acomodar todo.

-Cadenas, cinta, vendas, sabanas, vestidos...- dije mirando todo.

Volví a colocar la madera, pero esta vez la cerré bien, la cubrí con la alfombra con mucho cuidado y delicadeza, ojalá Eugenio no se acuerde de esto, me recosté y decidí dejarlo salir.
 Comenzó a regañarme, empezaba a ser un fastidio para mi, pero no podía vivir sin él. Aunque sonara muy extraño.

Al día siguiente Eugenio salió y se encontró con su exnovia, después camino afueras de la ciudad hasta que encontró una cabaña vieja, ohh era perfecta para lo que tenía planeado, necesitaba echarle un vistazo, si!, debía entrar, se veía algo fea, la madera estaba un poco desgastada, pero no en tan mal estado, espere a que Eugenio se calmara y me atreví a decir.

-Déjame salir...- 

-Has lo que quieras...- contesto en seco.

Ya tenía su permiso, era hora de actuar, Eugenio pestaño varias veces  y por fin salí, respire hondo, aire fresco.
< Es una linda noche> Metí la mano al bolsillo del pantalón buscando el celular, me dolió un poco al sacar la mano, vi que tenía sangre en los nudillos.

-Esto duele sabes...- dije 

-Si, lo sé..- contesto

Prendí la linterna del celular y me acerque más a la cabaña, sentí la madera y le di unos cuantos golpes, solo estaba sucia. Force un poco la perilla hasta que sedió, quien sea que haya vivido aquí se veía que era de clase alta, había un colchón al fondo sobrepuesto en una base de madera, un comedor hecho de cristal con detalles hechos de plata o algo parecido y unos sillones de piel, al fondo estaban unas escaleras que se dividían en dos, hacia el sótano y hacia el ático, camine en dirección a la escaleras y encontré un interruptor, apagué la linterna del celular y note que junto a las escaleras había un puerta, era el baño.
Mire hacia el desván, se veía un poco tenebroso, pero aún así subí, el interruptor estaba al terminar las escaleras, así que lo encendí enseguida, estaba la habitación y un intento de cocina, quién tiene la cocina en el segundo piso?, me dirigí al sótano, con la esperanza de encontrar algo más llamativo, había una puerta, la abrí de golpe, parecía el taller de algún escultor, había muchos maniquís que daban un poco de miedo... No tenía ventanas, solo una lámpara larga  en el centro.

Me emocione al imainar una camilla en el centro con Eider acostada. Al terminar de fantasear decidí encender mi linterna y entré, había mesas al fondo con manchas de pintura, algunas máquinas y en una esquina lo que vieron mis ojos hizo que se acelerara mi corazón.
<La camilla...> acorrí a acariciarla... Este era el lugar!. Casi brinco de la emoción, como si fuera una niña pequeña con un juguete nuevo.

-Este será el lugar, era perfecto- dije sonriendo.

Empecé a mover las cosas, saque los maniquís  y limpie un poco, encontré un trapeador y limpie el piso, quite todo el polvo y las telarañas, tire las cosas que no me servirían, al terminar de limpiar todo el sótano acomode la camilla, quite la sabana que tenía, estaba muy manchada de pintura y quien sabe de que más.
El sótano quedó perfecto, solo faltaba mi querida muñeca, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me emocione al instante, sonreí ante la sensación. Subí las escaleras, pensé en limpiar también lo que restaba de la cabaña pero había quedado exhausto, así que fui a casa, tome un baño y me fui a dormir.

-Estoy satisfecho- dije a Eugenio

No obtuve respuesta.

-Hey...- dije

-Te dije  que puedes hacer lo que quieras- dijo 

-Quieres que te proteja?- pregunte 

-Si...- contesto triste.

Guarde a Eugenio en un lugar muy dentro de su subconsciente.

<Yo te voy a proteger> 


                                                              


                                                     Continuará.... 

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Aldo Mendoza 

 

El Sujeto (capitulo 38)

Eugenio
(Hace 20 meses)

Salí a caminar, quería despejar mi mente un poco, aún me sentía triste por terminar con Maya, me partió el corazón el verla llorar, pero yo no podría estar con ella... No en mi condición. Pensé que podía vivir con esta enfermedad y poder convivir con Saskia, pero creo que fue mala idea, he estado pensando si regreso a mi tratamiento, pero aún  no sé que hacer.

Camine hasta llegar al bosque, me recosté en un árbol y me puse los audífonos, quise alejarme de todo por un momento.
En eso comencé a escuchar pensamientos de Saskia, decía algo acerca de una muñeca, pero no le di mucha importancia. Seguí con mi música y se puso una canción que Maya y yo amábamos, incluso ella me la canto en nuestra segunda cita, quise quitarla pero al escucharla sentí como si ella estuviera junto ami, cerré los ojos y me deje llevar por la melodía, comencé a tener recuerdo de su risa y de sus manías. Sentí como comenzaban a humedecerse mis pestañas y mis lágrimas empezaban a caer lentamente por mis mejillas, el nudo en mi garganta se formaba lentamente que comenzó a doler, sentía como se contraía mi traquea y se me cortaba un poco la respiración, un vacío inmenso inundaba mi pecho y todo mi cuerpo temblaba, me sentía morir.... Comencé con sollozos y termine con un desgarrador llanto... 

Minutos después escuche a Saskia nuevamente.
<Por qué lloras en este domingo por la tarde?> dijo en mi cabeza. Ignoré su comentario mientras limpiaba mis lágrimas. Recibí un mensaje de Eliam, decía que si podíamos vernos en la plaza,, quería jugar videojuegos por un rato. No tenía ganas de nada, pero pensé que mi amigo podría levantarme un poco el animo. Así que me dirigí a la plaza, al llegar él ya estaba en la máquina, me senté a su lado y Eliam me saludo con un puño. 

-Qué tienes ?- pregunto Eliam sorprendido.

-Termine con Maya...- conteste serio, sin mirarlo.

Eliam me miró aún más sorprendido, dejo la computadora y puso toda su atención en mi.

-Por qué?- pregunto nuevamente, sin quitarme la mirada de ensima.

Le explique mis motivos, ella no merecía estar con alguien tan problemático como yo. Eliam se quedó callado y trato de consolarme, jugamos videojuegos un rato y después fuimos a cenar.

-No estés triste bro...- dijo Eliam sujetando mi hombro

Yo solo miraba mi hamburguesa, en otra ocasión seguramente ya hasta hubiera pedido otra, pero esta vez estaba tardando demasiado, la verdad no tenía hambre, solo podía pensar en mi corazón roto...

-Ya quita era cara Eugenio...- dijo Eliam

-Es que no puedo.... Si tu hubieras visto...- conteste jugando con el popote de mi refresco. 

-Entonces regresa con ella... Toma tus pastillas y olvidate de Saskia!- contesto mi amigo y mordió su hamburguesa.

-Suena fácil... Pero no puedo desacerme de Saskia- dije 

-Por qué no?- pregunto mientras masticaba y escupía un poco de carne.

Lo mire un poco serio y pestañee lentamente mientras lo miraba masticar, generalmente no me importa verlo comer yo como igual pero en este momento me parece repugnante.

-Porque es parte de mi... Él me ayudo con lo de mi padre- conteste tajante 

Eliam guardo silencio y siguió comiendo, se que en parte tiene razón, pero no me puedo deshacer de Saskia tan fácil.. - Tenía que pensarlo bien

Terminamos de cenar y cada quien se fue a su casa, al llegar subí a mi habitación, me tiré sobre la cama a mirar el techo, luego mire la pared, recorrí mi habitación con la mirada, tantas fotos con mis amigos, regalos que me dio Maya, fotos con mi madre, mi ropa.
Me senté y note que la alfombra estaba mal puesta, la intente acomodar y me di cuenta que había una tabla que no embonaba bien, en eso se puso oscuro.
Abrí los ojos y ya estaba acostado

-Saskia!, por qué saliste sin avisarme!?- pregunte molesto.

-Ya no te molestes, solo quise tomar aire- contesto 

-Me hubieras dicho...- 

Saskia guardó silencio y yo intente dormir. Al día siguiente intente dejar la depresión por un momento, salí a caminar y a escuchar música, llegue a la parte del centro y la vi... Era Maya, caminando con la mirada perdida, me detuve a unos metros de ella, me di cuenta que chocaría conmigo y yo no me movía, quise hacerme a un lado, pero mi cuerpo no reaccionaba.
Setí como su frente se estampó contra mi pecho y alzo la vista, tenía los ojos vidriosos, me abrazó y se aferró a mi, yo me que inmóvil, no supe que hacer, ella estaba llorando y yo era la causa...
Tomé su cabeza con una mano y con la otra la abrace de la espalda, un nudo en mi garganta se formaba lentamente y sin darme cuenta yo también empecé a llorar.
Ella se retiró y comenzó a golpear mi pecho, yo deje que se desahogara.

-Por qué..?- dijo con tristeza.

Yo quería contarle... Ella sabía de Saskia, pero no lo entendería... Ella no sabía lo que yo sentía, Saskia comenzaba a salir sin mi permiso y hacia lo que quería.

-Me amaste?..- volvió a preguntar, vi como una lágrima brotó y rodó por su mejilla.

-Más de lo que imaginas...- conteste, tratando de tragarme el nudo.

Antes de que dijera algo más, decidí irme, ella me detuvo del brazo pero yo me solté y seguí caminando sin mirar atrás.
Camine hasta que llegue a las afueras de la ciudad, entre una cabaña abandonada, me senté afuera y me derrumbe completamente, comencé a golpear el suelo hasta que me sangraron los nudillos, las lágrimas nublaban completamente mi vista y tenía un fuerte dolor en el pecho, me recosté a mirar el cielo, estaba estrellado, la luna hizo su presencia también, cerré los ojos por un momento y Saskia empezó a hablar.

-Déjame salir..- 

-Has lo que quieras....



                                                           Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Jorge Ojeda 

 

El Sujeto (capitulo 37)

(Hace 19 meses)

Desperté por pequeños golpes que dolían en mi cara, intenté abrir los ojos pero los sentía muy pesados. Me estaba cargando, mi rostro daba a su espalda, estaba oscuro y hacia frio, yo tenía los brazos desnudos.

Intenté ver a donde me llevaba, solo pude divisar el rio, él bajaba los escalones, comencé a tocar las hojas que brotaban de una raíz pegada a la pared. < Estamos en el puente?, Qué va a hacerme?> pensé. 
Quise intentar patearlo, pero no tenía fuerzas ni para  moverme, comencé a asustarme, me tiraría al rio?, me matará?. En eso se detuvo debajo del puente, me bajo y me recostó en el suelo. Yo cerré los ojos, quería que pensara que yo ya estaba muerta, en si no estaba lejos de estarlo.
Acaricio mi cabello una y otra vez, luego mis mejillas y por último mis labios.

-No quiero dejarte....- dijo- se que estas despierta.

Yo seguía manteniendo los ojos cerrados, mis lágrimas comenzaron a brotar.

-Mírame....- menciono.

Yo no quería verlo, yo solo quería morir, él había roto con todas mis esperanzas, mis sueños, él me había marcado para toda la vida, no solo psicológicamente sino físicamente también.

-Mírame aunque sea una vez- volvió a decir.

Abrí los ojos y trate de mirarlo, pero estaba muy oscuro y mis lágrimas empañaban toda mi visión, solo pude ver su silueta, se me hizo familiar. Volví a cerrar los ojos y él limpio mis lágrimas.

-Mi querida muñeca.... Te voy a extrañar...- dijo con la voz algo entre cortada.

<Solo vete.... Solo matame  si es lo que quieres...> dije en mis pensamientos.

Sentí un roce en mis labios y me dijo "Te quiero" en el oído. Sentí su respiración, yo solo me quede inmóvil. Escuche sus pasos alejarse, yo me hice bolita, no quería moverme, solo traía puesta ropa interior, así que mi cuerpo comenzó a temblar por el frio. En eso empezó a llover, sentí como la lluvia recorría mis brazos y se pasaba por debajo de mi.
Toque mi cabeza y sentí húmedo mi cabello, mire las yemas de mis dedos y tenía sangre, me estaba desangrando y ni me había dado cuenta, hice un poco de presión en mi temporal izquierdo y sentí un ardor.... En eso recordé que me golpeo para que me desmayara antes de traerme aquí. Abrí los ojos, limpie las últimas lágrimas que brotaron de mis ojos, quise arrastrarme para pedir ayuda pero apenas y podía mover los brazos, mis labios estaban secos y quebrados, solo quería morir... Me volví a quedar inmóvil, esperando a que me desangrara, pero en eso sentí un viento cálido y todo se puso negro. 




                                                                  Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Meli Roa 


 

domingo, 28 de julio de 2019

El Sujeto (Capítulo 36)

Pasaron 5 horas sin darme cuenta, había estado baboseando todo el rato en el columpio y no había logrado recordar nada, sentía tanta frustración y miedo a la vez, < En verdad quieres recordar Eider?> pensé por un momento < Necesitas hacerlo, solo así podrás seguir con tu vida y superar todo de una buena vez> me conteste mentalmente, aveces suelo discutir conmigo misma. Me levante del columpio y decidí que era mejor ir a casa, ya estaba anocheciendo y a decir verdad me daba miedo estar sola de noche, además tenía tarea, sumándole que tenía mucha hambre.
Llegue a casa y todos estaban inquietos, al abrir la puerta, mamá corrió a abrazarme y Eliam suspiro-

-Gracias a Dios ya llegaste- dijo mamá.

-Lo siento... Necesitaba pensar- conteste.

Mamá me miró a los ojos, no necesito decirme nada, su mirada dijo todo, ella estaba preocupada, quería protegerme y no dejarme sola, pero también me daba mi espacio, sabía que yo necesitaba recordar.
En eso recibí una llamada de Connor, conteste y comencé a escuchar regaños. Estaba más alterado que mi madre, cerré los ojos y espere a que se callara, me gritó hasta que se canso y cuando por fin hizo una pausa decidí hablar.

-Gracias por preocuparte por mi Conn, pero no toda la vida vas a poder salir conmigo, habrá momentos en que necesite salir sola otra vez...- logré decir.

Connor se quedó callado, solo escuchaba su respiración del otro lado de la línea.

-Lo sé... Es solo que no quiero que te vuelva a pasar nada.... El sujeto sigue suelto...- dijo con un nudo en la garganta.

Lo tranquilice con mis tonterías y le dije que trataré  de no hacer locuras otra vez, terminamos con la llamada y subí a mi habitación, no quise cenar, perdí el apetito.
Me recosté en mi cama mirar el techo otra vez... Como si el techo fuera a darme una respuesta y en eso se me prendió el foco... 

-Tengo que volver a ese lugar....- dije muy decidida 

Tome el celular y le mande un mensaje a Connor. Diciendo que viniera al día siguiente a mi casa. Aventé el celular y me sumergí nuevamente en mis pensamientos.
Tal vez no sería una buena idea, pero el volver al lugar donde me encontraron tal vez funcionaria y me ayudaría a recordar algo. Me dispuse a dormir, al principio pensé que no podría por pensar tanto, pero al final caí en un abismo, profundo y negro.

Al día siguiente desperté, me bañe, me vestí y baje a desayunar, como siempre mamá y Jamil ya estaban en el comedor. 
Había quesadillas para desayunar, me comí 4, estaban deliciosas y crujientes, quedé satisfecha, en eso bajo Eliam y sonó el timbre.
<Connor> pensé, salí corriendo a la puerta, casi tropiezo con un juguete de Jamil, pero solo me torcí el pie.
Abrí la puerta y efectivamente era Connor.

-Hola..- dijo 

-Hola, pasa- 

Subí a mi habitación en busca de un suéter o sudadera, lo primero que encontrara. Baje y vi que Connor estaba comiendo, pensé en apresurarlo, pero sospecharía algo mi madre, así que espere a que terminara. 

-A dónde van?- pregunto mamá

-No lo sé...- dijo Connor encogiéndose de hombros.

-Quiero ir a la plaza... Necesito una blusa nueva- conteste.

-Bien cariño... Diviertance- dijo mamá con una sonrisa 

-Jajaja pobre de ti, Eider tarda mil horas en comprar ropa- dijo Eliam

-Oye!- fruncí el ceño- no es que  me tarde, es que necesito ver toda la ropa para ver que comprar...- conteste

Por fin terminó de comer Connor y salimos de la casa.

-Si vamos a ir a la plaza?- pregunto Connor frunciendo el ceño y haciendo una mueca

-Si, pero no tardaremos mucho, solo comprare lo primero que vea para no llegar con las manos vacías... Lo que me interesa es ir a otro lugar- conteste.

Tomamos el autobús y llegamos a la plaza, para mi suerte, vi una blusa muy bonita en la primera tienda que vi. Entre, tome la blusa, pague y regresamos a la parada de autobús.

-Y ahora adónde vamos?- dijo Connor sujetando mi mano.

-Necesito regresar al lugar donde me encontraron...- conteste haciéndole la parada al autobús.

En el camino Connor me miraba como si fuera una loca psicópata, pero no decía nada, yo solo observaba por el rabillo del ojo ya que mi cara estaba en dirección a la ventana. Veía las calles de nuestro pequeño pueblo, las carreteras mojadas por la lluvia de la madrugada, las ventanas un poco empañadas por el calor humano, los arboles que cubrían todo este bonito lugar.
Me levanté y toqué el timbre, baje y comencé a caminar hacia ese puente de piedra, iba yo muy decidida caminando a paso firme, hasta que llegue a las escaleras de daban debajo del puente, mis piernas comenzaron a temblar, esa valentía que llevaba se esfumo en cuestión de segundos. 
Quise dar un paso, pero mis pies estaban clavados al piso, me quedé como en shock mirando las escaleras, hasta que Connor tomo mi mano, volteé a verlo, él sonrió.

-Puedes hacerlo.... Yo estoy aquí contigo- respondió.

Esas palabras me dieron un poco de valor y comencé a bajar las escaleras, miraba todo muy detalladamente, los escalones eran de piedra negra, la pared tenía una enredadera de hojas, a mi lado izquierdo estaba un barandal que no permitía el paso hacia el rio. 
Solté  a Connor de la mano, y seguí bajando los escalones, apoye mi mano derecha en las hojas, iba rozando cada una de ellas hasta estar completamente debajo del puente. 
Un nudo comenzó a formarse en mi garganta, cerré los ojos y comencé a sentir el viento, mis mechones de cabello comenzaron a rozar mi mejilla....



                                            Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelos:  Aldo Mendoza y Meli Roa 

 


El Sujeto (capitulo 35)

Amanecí con toda la cobija revuelta, al parecer me había movido mucho dormida, me senté un rato en mi cama a mirar la nada, me hice taco en mi edredón, recordé que soñé con Hugo, me sonroje al instante. Suspire y sonreí, soñé que caminábamos por un parque, lo sostenía del rostro y miraba sus ojos cafés.... Me encantaba mirarlo, le decía que si lo miraba mucho  lo recordaría por más tiempo, en eso él me sostuvo de la cintura y me dio un beso, desperté.
Hice puchero y solté otro suspiro. Me preparé para ir a la escuela , me metí a bañar rápidamente y me puse un vestido color crema con bolsas en los lados, me puse mis tenis, un suéter, tome mi mochila y baje a desayunar,

-Buenos días cariño, cómo dormiste?- pregunto mamá mientras preparaba huevos con salchichas.

-Bien, aunque creo que me torci- dije metiendo un pan tostado con nutella a mi boca.

-Yo también quiero- dijo la pequeña Jamil, extendiendo su pequeña mano.

-Ten, pero solo un pedazo- dijo Eliam, mientras le extendía un pedazo de pan.

Terminamos de desayunar y me fui corriendo a la parada de autobús, hoy quería irme sola, necesitaba analizar bien las cosas si es que quería recordar quien era mi secuestrador, Mientras pensaba las cosas, note como Eliam corría hacía mi ya que quería irse conmino, pero el autobús también venía, así que me subí y lo deje atrás, reí al ver la cara de desesperación de mi hermano, le saque la lengua desde la ventana y me acomode en el asiento, saque mis audífonos y me recargue en la ventana, decidí cerrar un poco los ojos, intente recordar, pero no sirvió mucho, empece a desesperarme y golpee el asiento de enfrente.

-Lo siento...- dije al ver que todos los pasajeros me miraron como bicho raro.

Llegué a la escuela y lo primero que vi fue a mi inútil hermano con cara de sargento mal pagado esperándome < cómo rayos llegó tan rápido?> pensé mientras me acercaba a él.

-Por qué no me esperas mocosa!?- gritó mi hermano al verme.

-Necesitaba pensar...- dije sacándole la lengua y caminando hacia la puerta.

-Pensar en qué?- pregunto

-En quien es...- Necesito saber- dije mirando a mi hermano directamente a los ojos.

Note como su expresión cambió, se puso un poco nervioso y se fue, no le di tanta importancia y me fui a clases, entre al salón y puse mi mochila en la banca.

-Llegas temprano, por qué te viniste sola?- dijo Connor al verme

-Porque quise, necesito recordar y para hacerlo necesito estar sola y centrarme en ese tema- dije riendo nerviosamente.

La expresión de Connor se torno preocupada por un momento, pero justo cuando quise preguntarle llegó el maestro.

-buenos días jóvenes, saquen su cuaderno, voy a dictarles!- dijo el profesor sacando su computadora.

Saqué mi libreta y comencé a escribir. Pasaron las clases y llegó el receso, fui corriendo a la cafetería a comprar una lechita de mora azul y me colee hasta la azotea, me puse los audífonos y traté de relajarme un poco para recordar, cerré los ojos y espere un momento, busque en mi memoria pero solo recordaba su voz... Abrí los ojos de golpe y exhale de la frustración. 

-Hey... - dijo una voz familiar 

Volteé de golpe y ahí estaba Hugo, sentado en el borde del techo, el viento despeinaba su cabello así que recogía su fleco de vez en cuando, jugaba con uno de sus pies que colgaba hacia el vacío y recargaba el otro el borde.

-Estas bien?- volvió a hablar

-Si.... No note que estabas aquí...- dije algo nerviosa 

-Jajaja eso vi nena- dijo sonriendo

-Qué haces aquí?- pregunte algo tímida

-Aquí vengo a pensar, ver el paisaje y escuchar música- respondió- y tú?

-También quería un lugar para pensar y no se me ocurrió otro más que aquí....- dije acercándome un poco a él.

Me atonte un rato en su mirada y recordé mi sueño, ni escuchaba bien lo que decía,  desvié un poco la vista y algo capto mi atención, me dio gracia al ver como el grupo de chifladas corrían de un lado a otro, junto con Connor, mi hermano y sus amigos <Deben estar buscándome... Lo siento...> pensé mientras terminaba mi lechita.

Platique durante todo el receso con Hugo, me hacía reír y nos burlábamos un poco de mis amigos y de los suyos. Se terminó receso y regrese a clases, lo primero que vi fue la cara  enfurecida de Connor, me preparé psicológicamente para el regaño, así que me dirigi hacia él con una sonrisa nerviosa.

-Dónde estabas!? Sabes cuanto tiempo estuvimos buscándote! Sabes lo preocupados que estábamos!- grito, mientras me sarandeaba de los hombros, todos voltearon a vernos.

-Ya te dije que quería estar sola, también necesito mi espacio sabes? Todo estará bien, no te preocupes- dije mientras me sentaba en mi banca y le enseñaba una sonrisa.

Connor me miro preocupado, sabía que no iba a estar de acuerdo y se dedicaría a acosarme todo el día, así que necesitaba pensar como escaparme de él. Dio el toque de salida y salí corriendo del salón, pero a medio pasillo me alcanzó y me agarró del brazo.

-A dónde vas sin mi eh!?- dijo mirándome a los ojos, parecía loco....

-Al baño, también quieres ir conmigo?- dije riendo mientras señalaba la puerta.

-Ah no, perdón, ve, pero aquí te espero, ni creas que te escaparas de mi esta vez- dijo mirándome con cara de violador.

Reí al ver su mirada y le guiñe un ojo, me metí al baño. < Dios... Ahora como salgo de aquí?> dije mientras sujetaba mi cara, pero en ese momento vi la ventana, me acerque y la abrí, como pude trepe y saque una pierna, me impulse como pude, me contorsione un poco. Salí corriendo lo más rápido que pude y me sentí libre como el viento, reí al pensar eso.

Camine hasta que llegue a un parque, vi unos columpios y me senté en uno, me puse los audífonos y comencé a mecerme, me relaje un poco pero me acorde del pobre de Connor, él se preocupa mucho por mi y yo lo deje ahí, se enojara mucho cuando se de cuenta que no estoy en ese baño, si es que no ya se dio cuenta y está buscándome como loco.

Todo iba bien hasta que volteé a ver mi celular, tenía como 50 llamadas perdidas y 80 mensajes, todos al parecer se habían preocupado, decidí llamarle a mamá, ella entendería y les avisaría a los demás.

-Dónde estás Eider?- dijo molesta 

-No te enojes... Estoy bien, estoy en un parque, necesitaba estar sola... Solo por hoy... Quiero recordar, y estando en compañía no me concentro...- dije con voz debíl.

-Esta bien, te dejaremos sola, pero por favor... Llámame si pasa cualquier cosa, y no llegues tarde!- dijo mamá y colgó 



                                                                           Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Alejandro Duran 
Fotógrafo: Neftalí Hdz 

 

El Sujeto (Capitulo 34)

-Jajaja muchas preguntas...- dije haciendo una sonrisa un poco forzada- iba a salir con mamá y encontré una rosa con una carta igual a la que me arrebato el otro día Eliam, y mire por la ventana y creo que vi a alguien, pero no logre distinguir bien...- conteste.

Todos se quedaron callados observándome, vi que Connor ya no se veía preocupado, ahora se veía molesto, en eso dio media vuelta y se fue corriendo.

-Ahora donde va?- dijo Eliana

-No se...- dijo Miki

Las gemelas me abrazaron y yo correspondí a su abrazo, parecía que me habían leído el pensamiento, la verdad si necesitaba un abrazo.

-Si necesitas hablar con alguien sabes que aquí estamos ehh- dijo Eliana

Sonreí antes su comentario, sabía que siempre estarían ahí para mí, pase lo que pase y eso me alegraba un poco el corazón.
Terminó receso y regresamos a clases, Connor no llego hasta la penúltima clase.

-Dónde estabas...!?- pregunte 

-Necesitaba hablar con alguien- contesto

-Con quién?- pregunte seria.

Ignoró mi pregunta y saco su libreta, seguí haciéndole preguntas pero siguió ignorándome, comencé a picarlo en las costillas pero nada funcionó, tuve que rendirme y opte por poner atención a la clase.
En la salida Eliam llegó por mi al salón.

-Nos vamos a ir juntos?- pregunte 

-Tú que crees...?- contesto sarcásticamente.

En el camino, Connor y yo pasamos a comprar nuestra manzana de siempre y un helado, ahora eramos 3 caminando con una manzana, me dio un poco de gracia la escena.
Platicamos de varias cosas, hasta que se tensaron, cuando volví  a preguntar en donde estuvo Connor al terminar el receso, ambos se miraron pero no decían nada.

-Estaba conmigo...- dijo Eliam.

-Por qué?- pregunte haciendo una mueca.

-Necesitábamos hablar de cosas de hombres...- dijo Connor 

Mentira, era obvio, y también era obvio que solo perdía el tiempo insistiendo, así que decidí cambiar de tema.
Al llegar a casa Connor se retiró a la suya, después de saludar a mamá y a Jamil, mamá había comprado pizza para cenar, me llegó el olor y mi estómago no pudo evitar gruñir, aventé la mochila y me dirigí a la mesa, comencé a comer sin importar si me embarraba la cara, lo cual hizo que Jamil comenzara a reír ya que se me pego un champiñon en la mejilla, me lo quito y se lo comió, <se vio tan tierna...>

-Yo como mejor que tu- dijo la pequeña entre risas.

Sonreí y seguí comiendo, por alguna razón tenía mucha hambre. Terminando la pizza, mamá hizo chocolate y le pusimos mini malvaviscos, yo comencé a jugar con ellos en la taza, trataba de pensar, pero en realidad tenía la mente en blanco... Miraba un punto fijo en lo que hacia girar mis malvaviscos, cuando recibí un pequeño golpe de mamá en la cabeza.

-Ya deja de pensar en el galán- dijo sonriendo.

-Jajaja no estoy pensando en alguien- conteste 

-No?, no hay nadie que te guste?- preguntó, Eliam me miró fijamente.

-Tal vez...- conteste algo sonrojada al recordar a Hugo.

Estaba tan ocupada con mis clases y tratando de recordar que había olvidado mi encuentro con Hugo

-Oh!, dime quien es...- dijo mamá emocionada.

-Jajaja después te digo...- respondí

-Yo sé quien es- dijo Eliam con una sonrisa maliciosa.

Lo mire sorprendida, aunque, pensándolo bien era obvio que sabía que ocurrió etre Hugo y yo en su fiesta de cumpleaños.

-Quíen es??- dijo mamá algo desesperada

-Ya... es Hugo... Pero no planeo tener una relación ahorita así que no te emociones- dije mientras tomaba un sorbo de mi chocolate, tratando de cubrir mi pena.

Mamá se quedó callada y luego sonrió.

-Cariño.. No te cierres- dijo acariciando mi cabello

-Acepto a Hugo como cuñado- dijo Eliam

-Jjajaja Claro... Como es tu amigo- conteste 

La noche estuvo tranquila, parecíamos unos ancianos al tomar el chocolate, aunque tenía el toque infantil por los malvaviscos, en eso mamá puso música y disfrutamos el momento...
Se hizo tarde y Eliam fue a arropar a Jamil, le cantó su canción y luego regresó con nosotras, estuvimos platicando acerca del pasado y salió al tema Eugenio.

-Por cierto Eliam... Que sucedió con Eugenio?- preguntó mamá

Eliam se puso pálido, conocía a mi hermano y note que se puso nervioso

-Eeelll..- aclaro la garganta- no he sabido nada de él- dijo en seco

Antes de mi accidente supe que Eugenio desapareció, su madre se puso muy mal, todos ayudamos a poner anuncios, pero nunca apareció, eso destrozó a la señora, mi mamá aveces la visita, llegaron a ser buenas amigas y ambas habían sufrido por perder un hijo, aunque en caso de mi mamá, yo si aparecí.
Guardamos silencio un momento y después nos despedimos y cada quien se fue a su respectiva habitación. 




                                      Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Kaly Roa 


 

miércoles, 24 de julio de 2019

El Sujeto (capitulo 33)

Al poco rato volví a echar un vistazo y ya se estaban riendo así que me tranquilice un poco, no me gustaba ver a Luisa llorar, era como una tía para mi.
Se hizo tarde y Jamil se quedó dormida en mis brazos, la recosté en el sillón y me uní a la platica de mamá y Luisa, tomé unas cuantas papas de un tazón que había en medio y luego una cuchara para comer helado.
 
Luisa cada vez que se sentía mal o se deprimía acostumbraba a comer helado de chocolate y papas fritas, era una extraña combinación de sabores pero bueno, no iba a juzgarla por eso.
Hablamos de muchas cosas, hasta salió al tema mi problema, mamá se quedó callada por un momento y yo quise externar un poco como me sentía, la verdad nunca le explique a mamá sobre lo que sentía realmente.
 
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y me inundo un miedo indescriptible, pero mamá tomó mi mano y eso me tranquilizó un poco, comencé diciendo que yo aún no recordaba todo, pero sentía que lo estaba superando ya que si me comparaba con la Eider de hace 1 año, era otra, yo ni siquiera quería salir de mi habitación, no recordaba nada pero me sentía mal con tan solo verme al espejo, yo me sentía sucia al ver mi cuerpo....
 
Vi como a mamá se le inundaban los ojos y quise parar de hablar pero quería decirlo... Quería externarlo.... Lo había hecho con Ethan pero era la primera vez que lo decía a alguien más... Así que no me detuve, un nudo quiso impedir que siguiera hablando pero seguí.
 
-Cuando salí del hospital... - trague saliva y aspire fuerte- llegamos a casa, subí a mi habitación, lo primero que hice fue verme al espejo... Vi una niña destruida... Quebrada... Mis sueños rotos... No sabía que me había pasado, y tenia moretones en todo mi cuerpo...- hice una pausa y limpie mis lágrimas.
 
Seguí hablando, ahora eramos 3 las que lloraban, Luisa trajo pañuelos.
 
-Yo... Quiero saber quien lo hizo... Y que me paso realmente, aún que tenga miedo- dije con la voz entrecortada.

Después de un rato Luisa preparó café. Tomamos una taza y cambiamos de tema, mamá vio el reloj y se alarmo un poco, así que tuvimos que irnos, nos despedimos de Luisa, yo tomé a Jamil en brazos y la metí al coche, mamá y Luisa se dieron un fuerte abrazo mientras yo decía adiós con la mano.
En el camino mamá estaba muy callada, supuse que no sabría que decir, veía que trataba de no llorar, era obvio que le afecto todo lo que le dije hace un momento.
Llegamos a casa, Eliam ya estaba dormido, yo me fui a mi habitación e intente dormir, pero mi mente no se callaba.  Intentaba pensar en como podría recordar, pero a la vez me daba miedo... Tendría que revivir esa experiencia y me daba pánico. 
Debió pasarme algo tan horrible como para que mi mente lo bloqueara. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, así que jale la sabana junto con el edredón tratando de encontrar alguna protección, cerré mis ojos en busca de algún momento de paz, peo ya estaba intranquila.

Tras minutos desesperados por intentar dormir, recordé la rosa que encontré sobre mi cama hace algunas horas, mire mi escritorio y la vi por unos segundos. 
<De dónde habrá salido esa rosa> pense, miles de ideas comenzaron a surgir, < y si esa sombra que vi era esa persona!> comencé a sudar y a tener un ataque de pánico, sabía que esa persona seguía escondiendose en alguna parte de la ciudad. 
Pasé toda la noche pensando y mirando hacia la ventana. me sentía vigilada, ya no me sentía segura ni en mi propia casa...
Al amanecer me levante y fui al baño, me mire al espejo, tenía ojeras, me veía pálida y cansada, me bañe y baje a desayunar, Connor quiso pasar por mi, para ir a la escuela, caminamos hacia la parada. Eliam, Connor y yo.

-No dormiste bien cierto?- pregunto Conn 

-No...- conteste sin animos.

-Qué sucede?- pregunto Connor nuevamente 

Eliam solo me miraba serio, vi su preocupación en aquellos ojos azules.

-Quiero saber quien fue.....- dije en casi un susurro.

Ambos me miraron serios, y en ese momento llego el autobús, nos subimos, yo me senté pegada a la ventana como siempre, Connor se sentó junto a mi y Eliam se fue atrás.
El camino fue demasiado silencioso, al parecer no era la única que tenía el animo apagado, llegamos a la escuela y las clases fueron muy pesadas, los maestros se dedicaron a dar temarios ya que se acercaban exámenes. 
 A la hora del receso fui a buscar a las chifladas.
 
-Qué tienes Eider?- pregunto Kara 
 
Todas me miraron preocupadas y dejaron de comer, excepto Miki, ella me miraba igual pero seguía comiendo su barra de chocolate.
 
-Es solo que... Creo que lo volví a ver...- dije 
 
Los ojos de Connor se hicieron más grandes, note que se puso muy nervioso, sabía que él tenía información que yo no pero no me diría nada, tenía que recordar  y saber quien fue él que me lastimo por mi cuenta.

-No inventes!- dijo Miranda 

-Cuándo?- pregunto Connor alterado

-En dónde?- cuentiono Eliana

-Y qué hiciste?- siguió Kara

-Y te dio miedo?- preguntó Miki al final.

Todos miraron a Miki con cara de indiferencia y ella siguió con su chocolate. 




                                  Continuara...