miércoles, 22 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 16)

Regresamos con las chicas a la sala donde ahora era la pista de baile, vi como Eliam bailaba con Violet, se veían felices.... En eso escuche el sonido del timbre, apenas y lo pude percibir debido a la música, Connor fue a abrir la puerta, pero se mantuvo en el marco, regresó y le dijo algo a Eliam, ambos se fueron en dirección a la puerta y salieron, quise ir tras ellos pero la multitud de adolescentes ebrios no me dejaron llegar a la puerta. A lo lejos vi como la puerta se cerró.
Tenía a un chico justo enfrente que no dejaba de decirme lo linda que me veía y que quería bailar conmigo, le di varios empujones pero seguía insistiendo, sentí como ponía sus manos sobre mi cintura y comenzaba a acercarme a su cuerpo todo sudado, lo intente empujar pero solo eran intentos fallidos.
-Quítate!- le grite.
-Vamos preciosa, se que quieres bailar conmigo- contestó.
-No, no quiero- 
El chico seguía poniendo sus mano sobre mi cintura y comenzó a tocar mi espalda. Comencé a entrar en desesperación y lo patee en la espinilla el chico  inclino un poco su cuerpo pero seguía sin dejarme pasar, estuve a punto de darle un golpe en donde no le daba el sol, pero Hugo llegó y me lo quito de encima.
-Te está molestando?- pregunto Hugo.
Asentí y lo saco a empujones de la casa, él intento golpearlo pero llegaron Abner y Gerson.
-Estas bien?- pregunto Hugo.
-Si, gracias- conteste.
-Si alguien más te molesta, yo me encargo linda- dijo sonriendo.
Le devolví la sonrisa y me dirigí hacia la puerta, busque con la mirada si veía a Eliam o a Connor pero nada, no tuve más remedio que regresar a la fiesta.
Vi a Violet platicando con una de sus amigas, su rostro se me hizo familiar, creo que era Maya.
Me acerque a ellas para preguntarle si habían visto a Eliam pero ninguna sabía de su paradero.
Horas después por fin comenzaron a irse algunos ya tenía más visibilidad de la puerta, pero aún no sabia nada de mi hermano ni de mi mejor amigo, estuve sentada sin quitar la mirada de la puerta, hasta que llego Hugo y me distrajo por un momento.
-Por qué tan sola linda?- preguntó.
-Estoy esperando a Connor- conteste.
Puedo acompañarte mientras esperas' pregunto sentándose junto a mi. 
-Claro Hugo- dije sonriendo.
-Has crecido tanto.... Jajaja aún recuerdo cuando eras pequeña dijo algo sonrojado.
Comencé a reír, además de Eugenio, Hugo y los demás también venían muy seguido, aunque nunca conviví tanto con ellos, aun así también los considero mis hermanos.
Tiempo después la sala ya estaba más despejada y Hugo me invitó a bailar, dude un poco pero accedí a su petición, nos adentramos a la sala, tomó mis manos y comenzó a moverlas al ritmo de la música, comencé a reír y a disfrutar un poco del baile, en eso alguien puso una canción lenta, claro.... No podía faltar, solo eramos unos cuantos que seguíamos bailando, me puse un poco nerviosa tras el tacto de sus manos sobre mi cintura, pero no dije nada, Hugo notó mi tensión y se retiro un poco, lo cual agradecí. Hugo de dejaba de mirarme, acaricio mi cabello y lo coloco detrás de mi oreja.
-Me gustan mucho tus ojos- dijo acercándose un poco.
Me sonroje un poco y agache la mirada. Hugo había sido mi crush desde hace algún tiempo, pero después de lo que me paso lo olvide por completo, pero al estar así de cerca creo que esas cenizas querían volver a convertirse en fuego. Nunca tuve el valor de decirle acerca de mis sentimientos ya que él solo me veía como su hermana pequeña. Se acercó a mi oído y me dijo algo que me paralizó por completo y activo otro recuerdo en mi memoria.
-Podría besar esos labios?, siento que tu piel me lo pide a gritos... -susurro en mi oído.
Me quedé inmóvil por unos momentos, ya estaba transpirando, un escalofrío recorrió mi espalda y mi piel comenzó a erizarse.
-Estas bien? solo bromeaba- dijo Hugo agachándose a la altura de mi rostro.
No pude decir nada, solo asentí beso mi frente y me tomo de la mano tenía sentimientos encontrados, el momento que tanto espere acababa de pasar y yo me paralizo.... Luego me cruzo por la mente si había sido él, el que me secuestro.
Caminamos hasta llegar al comedor  y se fue  a traer una bebida.
Yo tenía mil preguntas y como siempre no tenía respuestas.
-Eider estas bien?, si te incomode solo olvídalo, se que aún no estas bien del todo, quiero protegerte- comento Hugo cuando regreso.


                                               Continuara....
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelos: Kaly Roa y Alejandro Durán 






viernes, 17 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 15)

Sonó el timbre y regresamos a clases, fueron bastante aburridas y muy largas, los maestros solo dictaban y no les importaban que nuestras manos sufrieran del dolor.
Cuando por fin dio la hora del receso, salí con Connor en busca de las chifladas.
Compramos varios dulces y nos detuvimos en una banca.
-Y a ustedes qué les pasa? Ya tuvieron su primera pelea?- pregunto Miranda.
Eliana y Kara se echaron a reír, yo medio hice una mueca no supe que decir.
-Es que está en sus días- dijo Connor.
Su comentario hizo que enfureciera por un momento y le di un golpe en la cabeza.
-No estoy en mis días!- le grite.
-Ven, ya tiene sus enfados- contesto Connor escondiéndose detrás de Miki.
-Yaaaaa Eider, sabes que nosotras te entendemos yo también estoy en esa situación- dijo Miki.
-Es que no estoy en mis días....- dije en tono de niña pequeña.
-Esta bien, te creemos, no estas en tus días- dijo Eliana en tono burlón.
Respire profundo y decidí darles por su lado, ya que no iba a llegar a ningún lado y no me iba a creer.
Acabo receso y regresamos a clases, me llamaron la atención varias veces ya que tenía la mirada perdida estuve pensando en lo de Connor y decidí ignorarlo y actuar normal, si quería obtener respuestas era mejor tratar de recordar.
Se terminó la semana y alistamos todo para el cumpleaños de Eliam, mamá lo mando a comprar unas cosas que necesitaba para el consultorio, para mantenerlo fuera de casa las chifladas y yo ayudamos a mamá a hacer la comida mientras Connor y los amigos de mi hermano, Hugo Axcel, Abner Aron y Gerson movían las cosas de la sala y colocaban las sillas.
Las chicas y yo haremos el pastel era de chocolate, yo mezcle los ingredientes, las gemelas derretían el chocolate en baño maría y Miki haría la decoración.
El pastel termino en forma de gato, la verdad le había quedado muy bien a Michelle tanto que el solo hecho de que terminaría siendo solo boronas nos partía el corazón a todas.
Mamá al ver el pastel quedó sorprendida, se sentía orgullosa de todas. Seguimos cocinando y preparamos las bebidas, mamá dejo que los amigos de Eliam compraran un poco de alcohol veía como hacían preparados y le ponían fruta. Le pidieron un recipiente a mamá para poder realizar la bebida ahí las chicas y yo prestamos atención de como lo hacían ya no solo era Miki, sino que las cuatro parecíamos gatos prestando tanta atención.
Ya estaba todo listo, mamá recibió un mensaje de Eliam diciendo que ya estaba a una cuadra de la casa, apagamos las luces y nos escondimos.
Escuchamos como la cerradura se movía, la perilla se giraba y encendían la luz.
-Sorpresa!- gritamos todos, tirando confeti al mismo tiempo.
Eliam quedó sorprendido yo no dejaba de tomar le fotos comenzó a reír y sus amigos lo cargaron.
-Feliz cumpleaños Bro!- dijo Hugo.
-Wooow gracias....- dijo Eliam sonriendo.
Pasamos al comedor y comenzamos a comer, al terminar las chicas y yo fuimos por nuestra obra de arte, el pastel...
-Jajajaja ya se quien hizo la decoración- dijo Eliam mirando  a Miki. Ella sonrió y se tapo la cara.
Antes de partirlo, llegó la hora de la sesión de fotos, le pusimos unas velas y mi hermano soplo.
Más tarde llegó una de mis invitadas sorpresas.
Tocó el timbre y fui a abrir, era Violet.
-Pasa..- dije sonriendo.
Violet me abrazo muy fuerte, tenía tiempo que no nos veíamos y si llegamos a ser grandes amigas, me dio mucha tristeza que Eliam y ella terminaran.
Eliam al verla se puso serio.
-Hola.... Ammm feliz cumpleaños!, te traje algo- dijo entregándole una pequeña caja.
-Gracias...- contesto mi hermano.
-Hola Violet- dijo mamá sonriendo.
-Hola señora!- respondió y de inmediato fue hacia mamá para darle un abrazo.
Mamá correspondió y se pusieron a platicar un rato, yo me asome afuera para ver sino llegaba mi otro invitado pero nada.... Cerré la puerta y regrese a la sala.
-Bien... Jamil y yo nos iremos, no hagan un desastre por favor y si lo hacen limpien todo- dijo mamá retirándose.
Dijo que iba a casa de Luisa, para no hacer mal tercio entre tanto joven.
Los amigos de Eliam invitaron a más personas cuando me di cuenta la casa estaba llena de adolescentes que solo conocía de vista, la fiesta se descontrolo un poco, pero veía que Eliam sonreía sin parar, hasta llegue a pensar que podría regresar con Violet, esa idea me hacía feliz.
Mis amigas y yo disfrutamos de la fiesta por un momento se me perdió Connor, así que fui a buscarlo, recorrí toda la casa y lo encontré en el jardín trasero sentado en un columpio.
-Hey qué haces aquí?, la fiesta esta allá dentro- dije.
-Jajaja siii, lo sé, solo quise estar solo por un momento- contesto.
Guarde silencio, me senté junto a él en el otro columpio y comencé a mecerme.
-Ya dime que tienes Conn no puedes ocultármelo más- dije.
-Solo no quiero que nada te pase mocosa- contesto.
Miraba la luna mientras me columpiaba y escuche un ruido en los arbustos mire con cada detalle pero no vi nada extraño.
-Ven regresemos adentro- dijo Connor sosteniendo mi mano.



                                                              Continuara....
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Axcel Sánchez y Kaly Roa



   

miércoles, 15 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 14)

Eider
(Actualidad)
Tuve un día pesado en la escuela, Connor me acompaño a casa como todos los días, pero sentía que algo se había roto, el silencio reinaba entre nosotros, yo no me quitaba la imagen de él en aquella casa vieja y él tenía la mirada perdida, estaba sumido en sus pensamientos. Pasamos por el lugar donde venden las manzanas pero esta vez no compramos nada, pude ver de reojo que él señor se nos quedó viendo y puso una expresión de tristeza.
<Hoy nos extrañara> pensé, siempre hacíamos reír al señor con nuestras ocurrencias. 
Llegamos a casa y Connor se despidió.
-No vas a pasar?- pregunté.
-No, tengo que llegar a casa- contesto.
Hice una mueca y lo vi marcharse, entre a casa algo deprimida, mamá estaba acostada en el sillón viendo algo en la televisión con Jamil, arroje mi mochila al suelo y fui a abrazar a mamá, ella comenzó a acariciarme el cabello y pregunto que, que había pasado.
-Es Connor, siento que me está ocultando algo...- conteste.
-Bueno cariño, debe tener sus razones, tal vez más adelante decida contarte, aveces uno necesita tener tiempo para uno mismo- dijo mamá dulcemente.
-Tienes razón... Él me contara después cierto?- pregunte.
-Jajaja claro cariño, Connor te cuenta todo- dijo riendo.
Me sentí más tranquila después de hablar y abrazar a mamá. Estuvimos así un rato y después decidí subir a hacer tarea, saque mi libreta y comencé a revisar que tenía que hacer. Tenía que hacer un resumen de la clase de química unos problemas de matemáticas y un ensayo para historia.
Acabe con todo, me tuve que poner mis lentes ya que de tantas palabras comenzaba a cansarse mi vista, tarde horas en terminar con todo, pero justo a tiempo para cenar, baje y me llene de comida tenía tanta hambre que devoré todo.
Llegue al postre antes que todos, helado de chocolate con galletas, con esto último si me tome mi tiempo, quería degustar cada cucharada de helado, embarraba las galletas con helado y degustaba cada bocado mis papilas gustativas trabajaban antes de meter una galleta a mi boca olía el chocolate y comía el helado.
Termine de comer y me fui ami habitación me tire sobre la cama el helado hizo que me sintiera feliz por un momento, me puse mi pijama y me dispuse a dormir.
Al día siguiente me levante de buenas, Connor vino por mi para ir juntos a la escuela, se me hizo un poco extraño, pero no dije nada, llegamos al salón, acomode mis cosas Connor decidió romper el silencio.
-Qué sucede?- pregunto.
-Nada Con, solo acomodo mis cosas- conteste sin mucho entusiasmo.
Antes de que Connor pudiera decirme algo, el maestro llegó, dio un portazo que hizo que nos asustáramos todos y tomo su lugar, el ambiente se formo algo tenso, nadie hablaba, hasta se podía escuchar el viento que provenía de afuera, él maestro se levanto, tomo un plumón y se dirigió hacía el pizarron, escribió en letras grandes "examen", todos se quejaron pero el los callo con un grito.
Suspire profundo y saque una hoja, el profesor empezó a dictar unas preguntas, al terminar regreso a su asiento y todos comenzamos a responder. Para mi fortuna me sabía casi todas las respuestas, así que me tranquilice y respondí con calma.
Estaba tan concentrada escribiendo que no note que Connor me estaba hablando, quería que le pasara la respuesta de la pregunta 4, pensé en ignorarlo pero decidí ayudarlo, me las ingenie para que el maestro no me viera, el más mínimo movimiento brusco haría que fuera a parar a la dirección.
Veía como mi mejor amigo escribia todo apurado y yo seguí con mi examen, mire a todos y me di cuenta que fui la primera en terminar, sentí un poco de miedo de que me gritara el maestro pero tome valor y decidí levantarme todos colocaron sus miradas en mi, puse la hoja sobre el escritorio.
-Puedes salir- dijo el maestro, mirando mi examen.
Sin pensarlo dos veces salí al pasillo camine por el mismo hasta llegar a un barandal donde podía ver casi toda la escuela me senté en el piso recargándome de los barrotes, miraba el cielo, a lo lejos se veían las nubes pero en la superficie de la escuela estaba el sol cerré los ojos por un momento y sentí el viento en mi cara, respiraba profundamente, sentía como se llenaban mis pulmones, de repente sentí una sombra y abrí los ojos bruscamente, era Connor.
-Cómo sentiste el examen?- pregunto sentándose junto a mi.
-Fácil, sino no estaría aquí sentada- sonreí 
-Qué tienes?- pregunto.
Quería preguntarle que me ocultaba, pero dudaba si me diría la verdad o no. Lo mire por un buen rato, tanto que note que tenía pecas cerca de los pómulos.
-Desde cuándo tienes pecas?- pregunte con la mirada fija en su rostro.
-Jajaja desde hace como 1 año milagro que las notas, casi nadie lo hace- dijo riendo.
-Pues es que son muy pequeñas- conteste.
Nos miramos por un corto tiempo, pero basto para vernos reflejados en las pupilas del otro.
-Qué me escondes Con...-dije en un susurro.
-Yo.... Lo siento...-contesto.



                                                                  Continuara....
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelos: Axcel Sánchez y Kaly Roa



lunes, 13 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 13)

Pasaron varias semanas, Eugenio y yo íbamos a jugar LOL, como todas las tardes, comencé a conocer a Saskia, me sentí un poco extraño, pues era como hablar con otra persona pero con el mismo rostro de mi mejor amigo, trate de convencer a Eugenio de seguir con su tratamiento pero él ignoraba mis comentarios, así que no me quedó de otra más que aceptar su decisión.
Se acercaba el cumpleaños de Eider y mamá pensaba hacerle una fiesta e invitar a todos sus amigos, mi hermana tenía un grupo en particular, un grupo de niñas bastante extrañas, en especial una que amaba a los gatos, y su mejor amigo, que siempre he pensado que le gusta mi hermana, aun que ella me diga que no.
Llegó el cumpleaños de Eider, mamá hizo demasiada comida y había muchos arreglos, Eugenio y yo estábamos sentados en el sillón viendo películas.
En eso, Eider bajo del segundo piso, traía un vestido muy lindo color azul que combinaba con sus ojos, por un momento creí ver que Eugenio parpadeaba mucho.
-Sigues siendo Eugenio?- susurre.
-Si bro, descuida- contesto.
Tuve mis dudas pero el sonido del timbre me distrajo. Ya habían llegado las amigas de mi hermana.
-Eliam toma a Jamil por un momento- dijo mamá.
Tomé en mis brazos a la bebé, la pequeña comenzó a pellizcar a Eugenio pero él no le quitaba la mirada a Eider, hasta que Jamil tiró de su oreja. Volvió a parpadear rápidamente y miró a Jamil.
-Jamil... Eso duele- dijo Eugenio tomando la mano de mi hermanita y tocando su mejilla.
Comenzó la fiesta, todo eran risas y bromas, fue una tarde agradable hasta para  Eugenio y para mi.
Al día siguiente mis amigos y yo íbamos a ir al cine, estrenaban una película de acción.
Iba caminando hacia el cine ya que la tarde estaba muy tranquila, me puse mis audífonos, el viento despeinaba un poco mi cabello pero no me importo.
Llegue y a lo lejos pude ver a mis amigos, en eso me llego un mensaje de Eugenio diciendo que no podría ir ya que su mamá se había enfermado y tenía que cuidarla. Les avise a los demás que no podría venir y entramos a la sala, estábamos ya sentados y vi que venía entrando la chica nueva, uno de mis amigos se dio cuenta y comenzó a molestarme, yo intente mostrar indiferencia pero creo que me ruborice un poco, ella se dio cuenta y sonrió. Ignoró a mis amigos y se dirigió a su asiento, junto a sus amigas. Mis amigos no paraban de hacerme burla, pero para mi suerte la película comenzó, así que tuvieron que guardar silencio
Saliendo de la sala del cine, sentí que alguien toco mi brazo y al voltear vi que era ella, me empecé a poner nervioso, pero trate de disimularlo, ella sonreía, me extendió un papelito y yo lo tome.
-Nos vemos- dijo, mientras regresaba con sus amigas y ellas le hacían burla.
No tardaron en llegar mis amigos y comenzaron a empujarme y a tratar de quitarme el papel, hasta que Hugo logro arrebatármelo.
-Ya ligaste bro, te dio su número!- grito.
Intenté mostrar indiferencia y le quite el papel, lo guarde en uno de mis bolsillos y decidimos ir a cenar.
Tiempo después regrese a casa, busque el papel en mi bolsillo, me espante por un momento ya que no lo encontraba, pro al final lo encontré.
-Aaa... aquí esta- dije soltando un pequeño suspiro.
Llegue a casa y agregue el número, le mande un mensaje a Eugenio diciendo lo que había ocurrido pero no me contestó hasta dos horas después.
-Te dije bro, ahora invítala a salir- contestó.
Decidí hacerle caso, le mande un mensaje, su nombre era Violet, pero yo podía llamarla Vi, comencé a platicar con ella, trataba de hacerla reír  y que nuestra platica no fuera aburrida ella era tan divertida, no podía creer que se fijara en mi.
Pasaron los días y Violet y yo nos volvíamos más cercanos se la presente a Eugenio y ya salíamos los 3.
Un día fui a casa de Eugenio y me encontré con Saskia, le platique un poco de Violet y le dije que si podía hablar con mi mejor amigo el parpadeo un poco y regresó Eugenio.
Hable y hable de Violet, le platique lo genial que era.
-Por cierto Violet tiene una amiga que creo que te gustara- dije guiñándole un ojo. 
-Jajaja no lo sé bro, tendría que conocerla, crees que me acepte con mi problema?- dijo algo triste.
-Claro... Quién no te amaría!? dije riendo.
Planeé una cita doble, las cosas salieron bien entre Eugenio y Maya, parecían llevarse muy bien la cita fue perfecta, las llevamos al parque de diversiones, nos subimos a la montaña rusa y compramos algodones de azúcar.
De ahí nos separamos, Eugenio llevaría a Maya a su casa y yo a Violet a la suya, en el camino, decidí tomar valor y declararle mi amor a ella, y Violet correspondió con un beso. La deje en su casa y me retire, en el camino le mande mensajes a Eugenio diciendo lo que había pasado y él decidió llamarme, platicamos un rato y le pregunte sobre Maya, sonaba muy entusiasmado y me dijo que quería contarle acerca de su enfermedad, yo decidí apoyarlo en cualquier decisión que tomara.
Corte la llamada y corrí hacia casa, llegue justo a la hora de la cena, Eider no paraba de hacer preguntas sobre como nos fue a Eugenio y ami en la cita.



                                                                         Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Meli Roa y Eugenio Magaña



  


viernes, 10 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 12)

Eliam
(Hace dos años)
Quede de verme con Eugenio en una nueva plaza del centro, queríamos ir a ver que tiendas habían, nos llevo un buen rato el ver toda la plaza y lo único bueno fue que encontramos una tienda que solo era de dulces y helados, yo me compre uno de chocochips, básicamenteera helado de vainilla con chispas de chocolate, el cono tenía una cubierta que cubría la mitad del helado, era de chocolate y encima le puse chocolate derretido y trozos de cacahuate, Eugenio pidió uno de chocomenta, y lo cubrió con chocolate y trozos de pistaches.
Al salir nos dirigimos hacia nuestra guarida, un lugar para gamers, nos encantaba ir ahí por las tardes ya que hay de todo, todo tipo de consolas, cualquier tipo de vídeo juegos y tenía un área donde solo había pc´s.
Al llegar saludamos a Luis, el encargado de todo ese bello lugar, solo habían 4 personas que trabajan ahí, en vacaciones Eugenio y yo veníamos a pedir trabajo, es genial trabajar en este tipo de lugar, a excepción de los niños rata.
No sentamos en nuestro lugar favorito, yo tome mi PC y Eugenio la suya, abrí mi cuenta de Leage Of Leyend y jugamos unas partidas, estuvimos jugando toda la tarde ahí, él y yo nos desconectábamos un poco del mundo y eso era relajante.
El día había sido perfecto hasta que llego la noche, íbamos caminando rumbo a su casa, esta noche yo iba a dormir en su hogar, pero justo llegando a la acera d enfrente Eugenio tuvo un fuerte dolor de cabeza, y comenzó a parpadear mucho, de repente se incorporó nuevamente y me veía de pies a cabeza.
Me preocupe por un momento pero no supe que hacer.
-Tú eres Eliam, cierto?- pregunto mi amigo.
De un momento al otro ya estaba sonriendo, así que supuse que estaba bromeando.
-Jajajaja deja de jugar y ya entremos- dije dándole un golpe.
-Supongo que también seras mi mejor amigo- contesto.
-Ya Eugenio, deja de decir tonterías.
-Yo no soy Eugenio soy una personalidad de él- contesto muy serio.
Comenzó a parpadear como si le molestara la luz, y de repente se me quedó viendo como apenado.
-Tengo que contarte algo Eli- dijo mi amigo.
Estaba confundido y solo asentí, entramos a su casa, su mamá estaba haciendo la cena, siempre fue una señora muy dulce a pesar de haber sufrido mucho.
Cenamos y nos fuimos a su habitación, se sentó sobre la cama, se veía muy nervioso y algo serio, trataba de articular algunas palabras pero no podía decir nada.
-Ya dime que te pasa- conteste algo impaciente.
-Estoy enfermo....- dijo con la cabeza baja.
-Qué tienes?, yo te veo muy normal- dije
-Tengo un trastorno de identidad disociativa-  contesto.
Me quede callado por un momento, pensé que estaba jugando, he convivido con Eugenio desde que eramos niños y nunca había notado eso.
-Tal vez estés preguntándote desde cuando?, me diagnosticaron esta enfermedad cuando era niño, desarrolle otra identidad, por el trauma que me causo mi padre, la controlo con medicamentos, pero estoy un poco harto de tomar pastillas y el quiere salir, no te preocupes es inofensivo, su nombre es Saskia y hemos aprendido a convivir- comento él.
-Y recuerdas todo lo que haces siendo Saskia?- pregunte.
-No, es como si él tomara el control y yo me fuera a dormir...-
Lo interrumpí antes de que terminara de hablar y le dije que entonces como estaba tan seguro de que era inofensivo siendo Saskia, él explico que de cierta forma era una parte de él y que nunca se atrevería a hacer algo malo, que yo era la persona que debería de estar seguro de eso.
Tenía razón, yo lo conocía más que todos y Eugenio no se atrevería a hacer algo malo, así que eso me tranquilizó.
Me explicó que Saskia no siempre sale, antes de salir le pide permiso.
-Y hay posibilidad de que Saskia salga y no te des cuenta?- pregunte, la verdad tenía muchas dudas, pero en si no sabía que preguntar o cómo formularlas. -Si, las hay, pero él y yo tenemos un acuerdo Eliam, no te preocupes por eso- hizo una pausa y suspiro- me siento un poco aliviado de que ya lo sepas, no quería ocultarle nada a mi mejor amigo, por cierto no les digas nada a los otros chicos, esto es solo entre tu y yo.
-Claro, no dire nada- dije tratando de formular una sonrisa.
Cambiamos de tema y nos pusimos a hablar de algunas compañeras de la escuela, yo no dejaba de hablar de la chica nueva, es tan hermosa.... Eugenio me animaba a hablarle, pero no me atrevía.
Seguimos platicando toda la noche y haciendo bromas, hasta quedarnos completamente dormidos.
Al día siguiente me fui a casa, tenía que hacer tarea y ayudar a mamá con la bebé junto con Eider.
Cuando llegue a casa, Eider estaba dormida con Jamil en brazos, la pequeña estaba despierta viendo a Eider fijamente, al verme sonrió y la retire de los brazos de mi hermana, la arrulle un poco pero comenzó a llorar, al instante le di su biberón y se calmo.
-Creo que tenías hambre...- dije sonriendo.
Tiempo después llego mamá, había ido al supermercado, traía tantas bolsas que apenas y podía caminar.
Eider se despertó y dio un salto, creo que pensó que le habían robado a la bebé.


                                                              Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafp: Neftalí Hnz
Modelo: Eugenio Magaña y Alan Cid





miércoles, 8 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 11)

Salí de la casa sin hacer algún ruido, cuando llegue a la acera creí haberlo perdido, pero a lo lejos pude notar una sombra, así que corrí sigilosamente hacía él, me escondí atrás de un auto y le seguí  el paso, caminamos unas cuadras hasta llegar al centro, donde se metió a un callejón, las calles se veían muy solitarias y no había ningún ruido, todos estaban durmiendo, a excepción de algunos locos que salían a estas horas, la noche comenzaba a verse un poco terrorífica, por un momento pensé en regresar, pero necesitaba saber a donde se dirigía Eliam, pasamos por un puente que se me hizo familiar, pero estaba demasiado oscuro, por un momento me sentí perdida en la ciudad, mi hermano se detuvo en una casa, que se encontraba algo apartada de la sociedad.
Corrí a esconderme detrás de una camioneta, trate de ver con quien hablaba Eliam pero no distinguía bien.
<Como quisiera tener visión infla roja en estos momentos> pensé, creo que era él chico que vi con Connor la vez del semáforo, parecía tener la misma silueta, los mire por unos minutos, luego de un rato, se les agregó otro chavo, la silueta de Eliam me tapaba por completo, lo tres chicos entraron ala casa, así que decidí acercarme un poco más, trate de divisar desde alguna ventana si podía ver algo, pero nada...
Me escondí en un arbusto y pude ver que encendieron una luz, por fin pude ver sus rostros, pero no podía sus voces me pegue un poco a la ventana, podía ver a mi hermano, el otro chico lo tapaba un pilar así que no podía verlo bien así que enfoque mi mirada en el tercero, mis ojos se pusieron como platos, me paralice por un momento y mil preguntas y dudas comenzaron a formarse en mi cabeza.
<Connor!> grite en mi mente, él que estaba haciendo aquí?, por qué se reunía en este lugar y a estas horas, por qué no me dijo que vería al inútil de mi hermano, dónde quedaba nuestra amistad y eso de contarnos todo!?.
Comencé a pensar en el comportamiento de Connor, siempre que hablábamos de mi hermano se ponía nervioso y ahora resulta que se reunían a mis espaldas.
Esperé un buen rato afuera, comenzaba a tener frío y sueño, ya llevaban dos horas ahí dentro, a ratos parecía que discutían y otras que solo conversaban, cuando dieron 5:30  salieron de la casa, yo corrí a esconderme para que no me vieran, creo que seré una buena ninja o espia ya que ninguno noto mi presencia, o al menos eso creo yo, al parecer cada quien regresaría a su respectiva casa, así que tuve que correr literalmente para que ni mamá ni Eliam se dieran cuenta de que no estaba en mi habitación, tuve que tomar un atajo, comencé a sudar por montones pero no podía parar, en primer lugar por que la oscuridad me daba miedo, en segunda por que tenía miedo de que algún desconocido me saliera por sorpresa y en tercera para no ser atrapada en mi acto de espionaje.
Al llegar a casa trepe por la parte de atrás y entre a mi habitación por la ventana, ese truco solo lo conozco yo por suerte, me tire sobre la cama a descansar un poco, ya que llegué super cansada por el maratón que había realizado hace algunos minutos, el cansancio me venció por completo.
Desperté por los gritos de mamá que decían que el desayuno estaba listo, me levante de inmediato y me metí a bañar, me puse lo primero que me encontré y baje al primer piso, cuando llegue al comedor Eliam estaba comiendo cereal, bostezaba cada 5 segundos y tenía unas ojeras que parecía mapache, mamá no dejaba de hacerle preguntas acerca de sus ojeras.
-No pudiste dormir?- pregunto mamá.
-No.... Estuve estudiando para un examen- contestó él muy cínico.
Aja... Estudiando, solo que el examen trate de como fugarse a media noche e ir a una casa abandonada y ver al mejor amigo de su hermana.
Hice una mueca y me senté junto a mamá ella al verme se sorprendió un poco y soltó una pequeña risa, se tapo la boca y me dio un codazo.
-Ohhhh, pero que tenemos aquí.... Ya existe algún chico?- pregunto muy sonriente.
Me puse maquillaje para que no notara mis ojeras y mi cara de zombie ya que yo tampoco había dormido mucho, mamá sabía que solo me maquillaba cuando quería verme presentable para alguien.
-Este...Si.... Hay un chico, pero apenas le hablare hoy- dije metiéndome comida la boca para no tener que hablar más.
-Me tienes que contar toodooo....- dijo mamá, comportándose como alguien de mi edad.
Terminamos de desayunar casa quién se fue por su respectiva cuenta, mamá tomó a Jamil y se fueron aparte, Eliam y yo teníamos que tomar el autobús, sin previo aviso comenzó a llover así que subí a cambiarme de ropa, me puse un pantalón, una blusa, mi gabardina mis botas y una bufanda, baje al segundo piso y tome mi sombrilla, salí de la casa y cerré con llave al ver que el cara de poste estaba afuera con su paraguas, el aceleró el paso hasta llegar a la parada de autobús, mientras yo iba caminando lentamente gozando de la vista, sentía como las gotas caían en mis palmas y la suave brisa mojaba mis mejillas.


                                                                Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa 
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Eugenio Magaña




     

lunes, 6 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 10)

Después de comer, mamá me fue a dejar con Ethan al consultorio, quise hacerle más preguntas sobre el padre de Eugenio pero mamá no quiso hablar más del tema, así que tuve que quedarme con las dudas.
Entre y salude a Ethan, tome asiento en uno de los sillones y espere a que él terminara de hacer algunas anotaciones.
-Bien Eider, Cómo te sientes?, Qué tal te fue después de que te dieron de alta?- preguntó Ethan viéndome directo a los ojos.
-Bien, después fueron mis amigas a alegrarme la tarde jajaja hicimos pijamada y toda la cosa- dije sonriendo al recordar el momento.
-Recordaste algo?- preguntó Ethan en un tono más serio.
Cambie mi expresión un poco, Ethan lo notó de inmediato, guarde silencio por unos minutos e Ethan no dejaba de decir que si no estaba lista podríamos hablar de otro tema, pero yo quería desahogarme con él ya que le tenía confianza. 
-Creo que recordé el lugar...., ese lugar en donde me encerró...- dije tomando mis manos.
Comencé a transpirar un poco, me estaba poniendo muy nerviosa, me empezó a doler la cabeza así que Ethan decidió ponerme un ejercicio.
Era como un juego para relajarme y funcionó muy bien, tiempo después ya me sentía  muy tranquila y creo que hasta pude hablar normal.
Le expliqué a Ethan lo sucedido en aquel cuarto oscuro.
A pesar de estar tranquila no pude evitar recordar ese miedo y algunas lágrimas fugitivas rodaron por mis mejillas. Ethan no tardo en darme un pañuelo.
Nos llevamos toda la consulta hablando de eso y cuando me di cuenta ya se había acabado el tiempo.
Salí del consultorio y me dirigi hacia mamá, como siempre ella esperaba en la acera de enfrente, ya que solo eramos ella y yo, aprovechamos para comprar algunas cosas para la fiesta sorpresa de Eliam, compramos dulces, bolsas de papas, refrescos y spaguetti ya que Eliam ama el spaguetti verde. Mamá planeaba hacerle un festín ese día, digo solo se cumple 22 una vez no?.
Espero que mamá me celebre así mis 18, me dolería un poco si a mi no me hace algo engrande como lo que planea hacerle a mi hermano.
Llegamos tarde a casa, ya que mamá no se decidía que comprar para cenar, por último terminamos comprando unas hamburguesas y hot dogs, al llegar note que Eliam veía una película con Jamil, la pequeña al ver a mamá corrió hacía sus brazos y yo fui a dejar las cosas en la mesa. Eliam apagó la televisión y nos pusimos a cenar mientras platicábamos un poco, traté de hacerle platica a Eliam y creo que estaba de buen humor ya que me estaba hablando como solía hacerlo antes.
Contamos anécdotas del pasado y varias cosas de cuando eramos pequeños, incluso salio al tema de como conocí a Connor.
El antes era nuestro vecino, yo solía salir a jugar afuera de mi casa y un día note que un niño estaba llorando por haberse caído de la bicicleta así que me acerque a él y le di una paleta, le dije que no llorara, vi que tenía un raspón en la rodilla y le puse un curita, después le dije que volviera a intentarlo, se subió a la bicicleta nuevamente pro conmigo atrás, comenzó a pedalear  y empezamos a gritar de la emoción, solo que no vimos que había una rama a media calle la cual ocasiono que saliéramos volando y terminamos llorando los dos. 
Todos comenzaron a reír sobre todo Eliam que él vio toda la acción.
Después del relajo que teníamos llego la hora de irse a acostar, la primera en irse a dormir fue Jamil, ya que es la más pequeña y necesita dormir sus 8 horas, de ahí me fui yo a mi habitación, me puse mi pijama y me dispuse a dormir, escuche como mamá y Eliam  se despedían y apagaron todas las luces. La luna alumbraba mi habitación así que me puse a observarla, la mire por horas, por alguna razón no tenía sueño, me puse los audífonos y puse las canciones más tranquilas que tenía, la noche amenazaba con recuerdos melancólicos.
La aplacible noche y mi música me arrullaron tanto que me quede dormida. Cuando abrí los ojos eran las 3 de la mañana, me quite los audífonos y me acomode para seguir durmiendo, pero escuche un ruido en el pasillo.
El ver películas de terror y suspenso con mamá en algunas noches no ayudo mucho, ya que dude un poco en ir a ver que era, por un momento me hice bolita en mis sabanas, pero después de unos segundos, tome valor y decidí ir a ver que era abrí la puerta lentamente y me asome con cautela, la luz del cuarto de Eliam estaba encendida, podía ver su sombra que caminaba de un lado al otro, después la luz se apago, y vi que salía de su habitación tratando de no hacer ruido, cerré la puerta a medida que pareciera cerrada, vi que se dirigía al piso de abajo, llevaba unos jeans, sus tenis, una sudadera, su mochila y una gorra negra. Escuche como caminaba por la sala y luego salió de la casa.
Qué estaba haciendo?, a dónde ira con tanta prisa a estas horas!?, Por qué salio in avisar?, antes de hundirme en mi preguntas, me dirige al closet y busque un pantalón, mis tenis y una sudadera, me amarre el cabello y me dispuse a seguirlo.



                                                       Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Kaly Roa







jueves, 2 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 9)

Tratamos de esquivar el lago, pero choque con otra nave espacial y terminé resbalando, se me doblo el pie y no sé como se enredo mi pierna con la otra, terminé colgada del carrito con las piernas estiradas.
Fui el hazme reír de ese pasillo, un chico no dejaba de verme y no paraba de reír, yo me puse roja al instante.
-No! Eider... Te convertirás en zombie....!!!- dijo Jamil con la mirada triste.
-Descuida Jamil... Yo... Estaré bien..- dije jadeando, no podía abandonar mi papel aunque hubiera sido ridiculizada debido a mis torpes pies.
Me incorporé y volví a tomar el mando, pase junto a él chico y él seguía riendo, lo mire con cara de pocos amigos y seguí con mi camino, al dar la vuelta al otro pasillo vi como él chico resbalo y cayó, fue como en cámara lenta, piso con el pie izquierdo el charco de leche y se deslizo, alzando el pie derecho y elevando los brazos, traía una bolsa con confeti que no sé porque razón estaba abierta y la aventó, haciendo que el confeti volara y cayera sobre  él, saque mi celular lo más rápido que pude y tomé vídeo, me carcajee junto con Jamil y el chico comenzó a quejarse del dolor, lo primero que hizo fue mirarme.
-Jajaja karma!- grité y seguí con mi camino.
El otro pasillo era donde estaban los dulces. Osea el cuarto donde encontraríamos al pony rosa que nos concedería un deseo, la única persona en el pasillo era una chica con muestras de un nuevo dulce en el mercado, así que ella sería el pony, corrí hasta llegar a ella y la chica nos sonrió, nos dio muestras del caramelo y pedimos nuestro deseo, frunció el ceño y me miro con cara de confusión, le susurre al oído la situación y no siguió la corriente.
-Qué deseas pequeña?- pregunto la chica.
-Deseo mucho dulces!!!, no mejor.... Que mi hermana se recupere...-susurro Jamil en el oído de la chica, creyó que yo no la escuche pero si lo hice.
Me conmovió un poco y se me empezaron a llenar los ojos de lágrimas, abrace a Jamil por un instante
-Tu turno- me dijo Jamil.
-Yo... Deseo... Que... Pueda recordar- dije
La chica me miro algo extraña y dijo que cumpliría los deseos, por un instante quise que fuera cierto, le di las gracias y fui en busca de mamá que ya se me había perdido.
Llegamos a la verdulería, donde Jamil lo nombro el bosque de las hadas, tome un par de lechugas que simulaban las hadas. Con mucha imaginación...
Mamá seguía metiendo muchas cosas al carrito, que diga.... a la nave, tanto que pensé que iba a necesitar otro.  Siempre que íbamos al supermercado compraba por montones para no tener que estar comprando a cada rato.
-Hada... Quiero hacerle una pregunta...- dijo Jamil a la lechuga.
-Si señorita, en que puedo ayudarle?- dije moviendo la lechuga de un lado al otro
-Cómo se cura un zombie? es que mi hermana se convertirá en uno...- dijo
-Ohhh, tienen que buscar a la reina de hielo, esta en la salida del castillo- conteste.
Seguimos con las compras, mamá compró carne, verduras, dulces, pastas, compró casi todo el supermercado
Cuando por fin llegamos a la caja, Jamil y yo nos habíamos cansado de tanto sacar cosas, mamá pagó y nos fuimos al estacionamiento.
-Dónde está la reina de hielo!?- gritó Jamil.
-Ahí- dije señalando a mamá
Mamá empezó a reír, siempre le fascinó nuestra imaginación y nos siguió el juego.
-Hola cariño, qué deseas?- dijo mamá.
-Mi hermana se convertirá en zombie, no puedes hacer algo?- pregunto la pequeña con una voz tierna.
-Ohhh que terrible, bueno... Tengo la solución a eso- mamá saco una barra de chocolate y me dijo que la comiera toda- eso tiene el antídoto a la mutación del virus zombie
-Ya no seré tu zombieamiga..- dije mirando a mamá.
Comí toda la barra y miré a Jamil.
-Yupi!, estas curada...Y salimos del castillo!- dijo emocionada.
Mamá y yo subimos las cosas al auto y nos dirigimos a casa.
Al llegar, Jamil y yo ayudamos a la señora Kayla a acomodar las cosas en donde deberían estar.
Al terminar de acomodar todo, mamá empezó a hacer la comida, mientras ella cocinaba yo ponía la mesa, acomode tres platos con sus debidos cubiertos, luego recordé que me faltó el plato de Eliam, me dirigí a su habitación, subí las escaleras y toque su puerta, al no obtener respuesta decidí girar de la perilla, Eliam no estaba.
Regrese al comedor y aprovechando que Eliam no estaba, decidí platicar con mamá acerca de su fiesta sorpresa, le pregunté a quien quería que invitara y me dio una lista, a la mayoría lo conocía y a otros solo de vista, el último en la lista era Eugenio.
-Por cierto, Eliam se sigue llevando con Eugenio?- pregunte.
-Si, al menos yo me quede en que si, Eliam no me ha dicho lo contrario- contesto mamá.
-Entonces por qué ya no viene?
-Por que tuvo algunos problemas en casa. Necesitaba tiempo para poder venir, espero que ya este mejor y que pueda volver a venir- dijo mamá.
-Qué tipo de problemas?- pregunte intrigada. 
-Cosas familiares, su mamá enfermó hace algún tiempo y aun resienten la muerte de su padre, pero es mejor que ya no este en este mundo, era un ser humano muy malo- dijo mamá algo seria 


                                                         Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa 
Modelo Kaly Roa