jueves, 27 de junio de 2019

El Sujeto (capitulo 31)

Al día siguiente fui aver a Ethan, me estuve preparando mentalmente para decirle que se volviera a meter en mi cabeza per aún así llegue nerviosa a su consultorio. Sabía que Connor tenía razón y necesitaba recordar, yo fui la primer victima y no quería que hubiera una segunda.

Llegue temprano, raro en mi, así que Eider... Te ganaste tu estrellita. Esperé afuera a que diera la hora, mientras me puse mis audífonos y escuche música, hice casi un video musical en el pasillo, quise cantar a todo pulmón, pero no quería que Ethan saliera y me viera en ese estado, si estuviera Eliana si lo haría, pero como no estaba conmigo opté por solo hacer mímica.
Llegó la hora y se abrió la puerta, salió un joven alto, llamó mi atención ya que estaba vestido de negro de pies a cabeza y tenía una gorra, no me dejo ver su rostro, me encogí de hombros y entré al consultorio.

-Y ese quién es?- pregunte a Ethan

-No puedo darte información de mis pacientes- contesto 

Hice una mueca y tome asiento, tome una de las paletas que tiene en una mesita y me la metí a la boca.

-Bien...- dijo Ethan

-Quiero saber quien es- dije seria, aunque con la voz un poco temblorosa.

-Ahhh.... Creo que no es bueno forzarte- contesto Ethan.

-estoy lista- dije firme

-Estas segura de que quieres hacerlo de nuevo?- pregunto 

Asentí y seguí con mi paleta, él fue por su computadora y me puso de nuevo el espiral. 

-Sentirás que te quedas dormida...- dijo 

-Qué le hago a mi paleta?- pregunte 

Ethan se me quedó viendo con cara de asco y me extendió la mano para tomar mi paleta.

-Vuelve a ese día Eider....- dijo 

Sentía su voz un poco lejana y me deje llevar, tenía un poco de miedo pero trataba de tranquilizarme.
Cerre los ojos y cuando los abrí estaba todo oscuro, estaba yo sentada en una silla, no podía mover mis piernas ni mis brazos, una luz ensima de mi se ilumino, tenía puesta mi ropa interior y un vestido blanco, se veían mis hombros y parte de mis brazos, el vestido me tapaba hasta las rodillas pero podía ver que estaba descalza.

-Dejame ir... - dije con la voz entre cortada

-No linda.....- dijeron en mi oído

Sentía su respiración en mi nuca, luego pego su nariz en mi mejilla, yo intentaba alejarme pero no podía ya que con su mano derecha sujetaba mi cuello. En eso sentí como me mordió el hombro, no fue tan fuerte pero hizo que quitara un poco.

-Eso es muñeca, grita!- dijo la voz 

Comencé a llorar, mi respiración y mis latidos ya estaban agitados, sentía como mi pecho se elevaba con tanta fuerza que comenzó a doler.
Se alejó de mi y después me vendo los ojos con una venda. Ya no veía nada, solo lograba distinguir una sombra que se acercaba a mi rostro, en eso me sostuvo de la cara y rozo mis labios, intente agachar la cara pero me lo impedía, intentó besarme pero lo mordí, pude sentir su sangre correr por mi boca y cuello, se alejo de mi lo más rápido que pudo y sentí un golpe en mi mejilla.

-Lo siento, no quería golpearte, pero eso no se hace muñeca- dijo entre risas.

Me encogí en mi lugar, las lágrimas comenzaron a humedecer la venda y ya no distinguía bien ni la silueta de mi secuestrador.

-Ah!, ya manchaste tu vestido!- gritó- tendré que comprarte otro.

-Por qué me haces esto?- logre preguntar

-Porque eres perfecta...- 

-Perfecta?- pregunte sorprendida 

Acarició mi cabello, ya no dijo nada, solo sentía como me quitaba las cadenas de los pies y cubría mi boca y nariz con un trapo humedo, me desvanecí al inhalarlo.
Abrí los ojos, estaba acostada en una camilla nuevamente, pero esta vez sin la venda en los ojos, mire mi cuerpo, me veía tan flaca y pálida, mi estómago comenzó a rugir, me exigía comida, mi traquea se sentía tan seca y mis labios comenzaban a agrietarse. Tenia como pequeños moretones en mis muslos y brazos, gire al lado izquierdo, mire por unos segundos mi hombro, donde ahora tenía una marca de una mordida.  <Dios mio, sácame de aquí> . Se abrió la puerta, el miedo volvió a mi, no dejaba de temblar, vi a lo que parecía un chavo alto y  delgado, traía un bandeja con.... Comida!, parecía que mi olfato se había agudizado y mi boca comenzó a salivar como loca, intente ver su rostro pero se cubría con una gorra, rodeo la camilla y saco una hamburguesa, olía deliciosa, el hambre fue más fuerte que mi miedo y él comenzó a alimentarme.

-Vaya... Creo que ya tenías hambre- dijo riendo

Intentaba masticar y tragar sin ahogarme, tenía tanta hambre que sentía que podía comerme hasta la servilleta, una vez que termine con la hamburguesa me dio agua, ya sentía que podía vivir un poco más, tome un poco de fuerza con ese pequeño alimento. Comencé e pensar el porque me tenía ahí y porque hasta ahora me daba de comer si se suponía "me amaba".

-Quién eres?- dije 

-Esa pregunta no puedo contestarla- respondió.

-Por qué?- volví a preguntar

-Por que no lo entenderías

-Qué quieres de mi?

-Quiero tenerte.... - contesto- completa...- susurro 

Esas palabras, en definitiva era un psicópata. Rodeo nuevamente la camilla y se fue, comencé a llorar nuevamente, tenía frío, estaba desesperada ya ya no quería estar en ese lugar. Intente recordar si alguien me había acosado en los últimos días pero yo nunca note a alguien...


                                                                    Continuara....

Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelos: Eugenio Magaña y Meli Roa 


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