jueves, 8 de septiembre de 2016

Un pueblito de mi infancia

Me encanta un pueblito de mi infancia, que está rodeado de montañas, por la mañana el calor es seco y frio, por la tarde se cubre de neblina.. Algunos años atrás traje a una amiga pues me decía que le encantaba el campo, recuerdo que le pidió a un primo un caballo para montar, y emprendimos camino a caballo pues mi primo tenia quedarle de beber a las vacas.. Mi amiga se sintió tan en confianza del caballo que empezó a correr, cuando llegamos la encontramos tirada en el pasto boca arriba con un pie que le colgaba de la silla de montar.. Mi primo muy despacito se acerco al caballo para que no se espantara y fuera a correr. Yo preocupado de que ella estuviera herida pero no, reía a más no poder.
Ella volvió a montar el caballo y volvió a correr en él, no era una mujer que se llenara de miedos, para más yo estaba preocupado de que se volviera a caer. Ese día recorrimos los campos más hermosos..
Me fascina el olor a campo, a tierra mojada.. Para poder cocinar, se tiene que cortar un árbol y hacer leña, no hay más ruido que, el que hacen los patos, las gallinas, los pájaros y los perros.
La gente te saluda aun sin conocerte, los días parecen más largos que los de ciudad y el aire es una delicia..
Como en todo pueblo se cuentan muchas historias, su iglesia no tiene techo, sus paredes están cuarteadas, y la torre de la campana es la único que quedo fuerte. Algunos cuentan que fue por un gran terremoto hace más de 100 años, otros dicen que fue por una gran tormenta.
Hay cuevas donde se pueden encontrar murciélagos, también en el campo hay armadillos, víboras, conejos, zorros, coyotes, tejones..
A pesar de que el clima a cambiado en todo el mundo, este lugar se mantiene como un paraíso natural.. Al menos para mí lo es.. Su gente aun esta arraigada a sus tradiciones.
Allá se duerme uno cuando cae la noche y se levanta poco antes de los primeros rayos del amanecer… las noches solo se iluminan con luz de la luna o las estrellas, los campos se pierden con la oscuridad.. y su silencio es algo especial…
Así lo recuerdo, y así sigue siendo..
Un pueblito de mi infancia.


Raphael Roa

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