jueves, 2 de agosto de 2018

El Sujeto (capitulo 9)

Tratamos de esquivar el lago, pero choque con otra nave espacial y terminé resbalando, se me doblo el pie y no sé como se enredo mi pierna con la otra, terminé colgada del carrito con las piernas estiradas.
Fui el hazme reír de ese pasillo, un chico no dejaba de verme y no paraba de reír, yo me puse roja al instante.
-No! Eider... Te convertirás en zombie....!!!- dijo Jamil con la mirada triste.
-Descuida Jamil... Yo... Estaré bien..- dije jadeando, no podía abandonar mi papel aunque hubiera sido ridiculizada debido a mis torpes pies.
Me incorporé y volví a tomar el mando, pase junto a él chico y él seguía riendo, lo mire con cara de pocos amigos y seguí con mi camino, al dar la vuelta al otro pasillo vi como él chico resbalo y cayó, fue como en cámara lenta, piso con el pie izquierdo el charco de leche y se deslizo, alzando el pie derecho y elevando los brazos, traía una bolsa con confeti que no sé porque razón estaba abierta y la aventó, haciendo que el confeti volara y cayera sobre  él, saque mi celular lo más rápido que pude y tomé vídeo, me carcajee junto con Jamil y el chico comenzó a quejarse del dolor, lo primero que hizo fue mirarme.
-Jajaja karma!- grité y seguí con mi camino.
El otro pasillo era donde estaban los dulces. Osea el cuarto donde encontraríamos al pony rosa que nos concedería un deseo, la única persona en el pasillo era una chica con muestras de un nuevo dulce en el mercado, así que ella sería el pony, corrí hasta llegar a ella y la chica nos sonrió, nos dio muestras del caramelo y pedimos nuestro deseo, frunció el ceño y me miro con cara de confusión, le susurre al oído la situación y no siguió la corriente.
-Qué deseas pequeña?- pregunto la chica.
-Deseo mucho dulces!!!, no mejor.... Que mi hermana se recupere...-susurro Jamil en el oído de la chica, creyó que yo no la escuche pero si lo hice.
Me conmovió un poco y se me empezaron a llenar los ojos de lágrimas, abrace a Jamil por un instante
-Tu turno- me dijo Jamil.
-Yo... Deseo... Que... Pueda recordar- dije
La chica me miro algo extraña y dijo que cumpliría los deseos, por un instante quise que fuera cierto, le di las gracias y fui en busca de mamá que ya se me había perdido.
Llegamos a la verdulería, donde Jamil lo nombro el bosque de las hadas, tome un par de lechugas que simulaban las hadas. Con mucha imaginación...
Mamá seguía metiendo muchas cosas al carrito, que diga.... a la nave, tanto que pensé que iba a necesitar otro.  Siempre que íbamos al supermercado compraba por montones para no tener que estar comprando a cada rato.
-Hada... Quiero hacerle una pregunta...- dijo Jamil a la lechuga.
-Si señorita, en que puedo ayudarle?- dije moviendo la lechuga de un lado al otro
-Cómo se cura un zombie? es que mi hermana se convertirá en uno...- dijo
-Ohhh, tienen que buscar a la reina de hielo, esta en la salida del castillo- conteste.
Seguimos con las compras, mamá compró carne, verduras, dulces, pastas, compró casi todo el supermercado
Cuando por fin llegamos a la caja, Jamil y yo nos habíamos cansado de tanto sacar cosas, mamá pagó y nos fuimos al estacionamiento.
-Dónde está la reina de hielo!?- gritó Jamil.
-Ahí- dije señalando a mamá
Mamá empezó a reír, siempre le fascinó nuestra imaginación y nos siguió el juego.
-Hola cariño, qué deseas?- dijo mamá.
-Mi hermana se convertirá en zombie, no puedes hacer algo?- pregunto la pequeña con una voz tierna.
-Ohhh que terrible, bueno... Tengo la solución a eso- mamá saco una barra de chocolate y me dijo que la comiera toda- eso tiene el antídoto a la mutación del virus zombie
-Ya no seré tu zombieamiga..- dije mirando a mamá.
Comí toda la barra y miré a Jamil.
-Yupi!, estas curada...Y salimos del castillo!- dijo emocionada.
Mamá y yo subimos las cosas al auto y nos dirigimos a casa.
Al llegar, Jamil y yo ayudamos a la señora Kayla a acomodar las cosas en donde deberían estar.
Al terminar de acomodar todo, mamá empezó a hacer la comida, mientras ella cocinaba yo ponía la mesa, acomode tres platos con sus debidos cubiertos, luego recordé que me faltó el plato de Eliam, me dirigí a su habitación, subí las escaleras y toque su puerta, al no obtener respuesta decidí girar de la perilla, Eliam no estaba.
Regrese al comedor y aprovechando que Eliam no estaba, decidí platicar con mamá acerca de su fiesta sorpresa, le pregunté a quien quería que invitara y me dio una lista, a la mayoría lo conocía y a otros solo de vista, el último en la lista era Eugenio.
-Por cierto, Eliam se sigue llevando con Eugenio?- pregunte.
-Si, al menos yo me quede en que si, Eliam no me ha dicho lo contrario- contesto mamá.
-Entonces por qué ya no viene?
-Por que tuvo algunos problemas en casa. Necesitaba tiempo para poder venir, espero que ya este mejor y que pueda volver a venir- dijo mamá.
-Qué tipo de problemas?- pregunte intrigada. 
-Cosas familiares, su mamá enfermó hace algún tiempo y aun resienten la muerte de su padre, pero es mejor que ya no este en este mundo, era un ser humano muy malo- dijo mamá algo seria 


                                                         Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa 
Modelo Kaly Roa



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