Pasaron 5 horas sin darme cuenta, había estado baboseando todo el rato en el columpio y no había logrado recordar nada, sentía tanta frustración y miedo a la vez, < En verdad quieres recordar Eider?> pensé por un momento < Necesitas hacerlo, solo así podrás seguir con tu vida y superar todo de una buena vez> me conteste mentalmente, aveces suelo discutir conmigo misma. Me levante del columpio y decidí que era mejor ir a casa, ya estaba anocheciendo y a decir verdad me daba miedo estar sola de noche, además tenía tarea, sumándole que tenía mucha hambre.
Llegue a casa y todos estaban inquietos, al abrir la puerta, mamá corrió a abrazarme y Eliam suspiro-
-Gracias a Dios ya llegaste- dijo mamá.
-Lo siento... Necesitaba pensar- conteste.
Mamá me miró a los ojos, no necesito decirme nada, su mirada dijo todo, ella estaba preocupada, quería protegerme y no dejarme sola, pero también me daba mi espacio, sabía que yo necesitaba recordar.
En eso recibí una llamada de Connor, conteste y comencé a escuchar regaños. Estaba más alterado que mi madre, cerré los ojos y espere a que se callara, me gritó hasta que se canso y cuando por fin hizo una pausa decidí hablar.
-Gracias por preocuparte por mi Conn, pero no toda la vida vas a poder salir conmigo, habrá momentos en que necesite salir sola otra vez...- logré decir.
Connor se quedó callado, solo escuchaba su respiración del otro lado de la línea.
-Lo sé... Es solo que no quiero que te vuelva a pasar nada.... El sujeto sigue suelto...- dijo con un nudo en la garganta.
Lo tranquilice con mis tonterías y le dije que trataré de no hacer locuras otra vez, terminamos con la llamada y subí a mi habitación, no quise cenar, perdí el apetito.
Me recosté en mi cama mirar el techo otra vez... Como si el techo fuera a darme una respuesta y en eso se me prendió el foco...
-Tengo que volver a ese lugar....- dije muy decidida
Tome el celular y le mande un mensaje a Connor. Diciendo que viniera al día siguiente a mi casa. Aventé el celular y me sumergí nuevamente en mis pensamientos.
Tal vez no sería una buena idea, pero el volver al lugar donde me encontraron tal vez funcionaria y me ayudaría a recordar algo. Me dispuse a dormir, al principio pensé que no podría por pensar tanto, pero al final caí en un abismo, profundo y negro.
Al día siguiente desperté, me bañe, me vestí y baje a desayunar, como siempre mamá y Jamil ya estaban en el comedor.
Había quesadillas para desayunar, me comí 4, estaban deliciosas y crujientes, quedé satisfecha, en eso bajo Eliam y sonó el timbre.
<Connor> pensé, salí corriendo a la puerta, casi tropiezo con un juguete de Jamil, pero solo me torcí el pie.
Abrí la puerta y efectivamente era Connor.
-Hola..- dijo
-Hola, pasa-
Subí a mi habitación en busca de un suéter o sudadera, lo primero que encontrara. Baje y vi que Connor estaba comiendo, pensé en apresurarlo, pero sospecharía algo mi madre, así que espere a que terminara.
-A dónde van?- pregunto mamá
-No lo sé...- dijo Connor encogiéndose de hombros.
-Quiero ir a la plaza... Necesito una blusa nueva- conteste.
-Bien cariño... Diviertance- dijo mamá con una sonrisa
-Jajaja pobre de ti, Eider tarda mil horas en comprar ropa- dijo Eliam
-Oye!- fruncí el ceño- no es que me tarde, es que necesito ver toda la ropa para ver que comprar...- conteste
Por fin terminó de comer Connor y salimos de la casa.
-Si vamos a ir a la plaza?- pregunto Connor frunciendo el ceño y haciendo una mueca
-Si, pero no tardaremos mucho, solo comprare lo primero que vea para no llegar con las manos vacías... Lo que me interesa es ir a otro lugar- conteste.
Tomamos el autobús y llegamos a la plaza, para mi suerte, vi una blusa muy bonita en la primera tienda que vi. Entre, tome la blusa, pague y regresamos a la parada de autobús.
-Y ahora adónde vamos?- dijo Connor sujetando mi mano.
-Necesito regresar al lugar donde me encontraron...- conteste haciéndole la parada al autobús.
En el camino Connor me miraba como si fuera una loca psicópata, pero no decía nada, yo solo observaba por el rabillo del ojo ya que mi cara estaba en dirección a la ventana. Veía las calles de nuestro pequeño pueblo, las carreteras mojadas por la lluvia de la madrugada, las ventanas un poco empañadas por el calor humano, los arboles que cubrían todo este bonito lugar.
Me levanté y toqué el timbre, baje y comencé a caminar hacia ese puente de piedra, iba yo muy decidida caminando a paso firme, hasta que llegue a las escaleras de daban debajo del puente, mis piernas comenzaron a temblar, esa valentía que llevaba se esfumo en cuestión de segundos.
Quise dar un paso, pero mis pies estaban clavados al piso, me quedé como en shock mirando las escaleras, hasta que Connor tomo mi mano, volteé a verlo, él sonrió.
-Puedes hacerlo.... Yo estoy aquí contigo- respondió.
Esas palabras me dieron un poco de valor y comencé a bajar las escaleras, miraba todo muy detalladamente, los escalones eran de piedra negra, la pared tenía una enredadera de hojas, a mi lado izquierdo estaba un barandal que no permitía el paso hacia el rio.
Solté a Connor de la mano, y seguí bajando los escalones, apoye mi mano derecha en las hojas, iba rozando cada una de ellas hasta estar completamente debajo del puente.
Un nudo comenzó a formarse en mi garganta, cerré los ojos y comencé a sentir el viento, mis mechones de cabello comenzaron a rozar mi mejilla....
Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelos: Aldo Mendoza y Meli Roa

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