-Jajaja muchas preguntas...- dije haciendo una sonrisa un poco forzada- iba a salir con mamá y encontré una rosa con una carta igual a la que me arrebato el otro día Eliam, y mire por la ventana y creo que vi a alguien, pero no logre distinguir bien...- conteste.
Todos se quedaron callados observándome, vi que Connor ya no se veía preocupado, ahora se veía molesto, en eso dio media vuelta y se fue corriendo.
-Ahora donde va?- dijo Eliana
-No se...- dijo Miki
Las gemelas me abrazaron y yo correspondí a su abrazo, parecía que me habían leído el pensamiento, la verdad si necesitaba un abrazo.
-Si necesitas hablar con alguien sabes que aquí estamos ehh- dijo Eliana
Sonreí antes su comentario, sabía que siempre estarían ahí para mí, pase lo que pase y eso me alegraba un poco el corazón.
Terminó receso y regresamos a clases, Connor no llego hasta la penúltima clase.
-Dónde estabas...!?- pregunte
-Necesitaba hablar con alguien- contesto
-Con quién?- pregunte seria.
Ignoró mi pregunta y saco su libreta, seguí haciéndole preguntas pero siguió ignorándome, comencé a picarlo en las costillas pero nada funcionó, tuve que rendirme y opte por poner atención a la clase.
En la salida Eliam llegó por mi al salón.
-Nos vamos a ir juntos?- pregunte
-Tú que crees...?- contesto sarcásticamente.
En el camino, Connor y yo pasamos a comprar nuestra manzana de siempre y un helado, ahora eramos 3 caminando con una manzana, me dio un poco de gracia la escena.
Platicamos de varias cosas, hasta que se tensaron, cuando volví a preguntar en donde estuvo Connor al terminar el receso, ambos se miraron pero no decían nada.
-Estaba conmigo...- dijo Eliam.
-Por qué?- pregunte haciendo una mueca.
-Necesitábamos hablar de cosas de hombres...- dijo Connor
Mentira, era obvio, y también era obvio que solo perdía el tiempo insistiendo, así que decidí cambiar de tema.
Al llegar a casa Connor se retiró a la suya, después de saludar a mamá y a Jamil, mamá había comprado pizza para cenar, me llegó el olor y mi estómago no pudo evitar gruñir, aventé la mochila y me dirigí a la mesa, comencé a comer sin importar si me embarraba la cara, lo cual hizo que Jamil comenzara a reír ya que se me pego un champiñon en la mejilla, me lo quito y se lo comió, <se vio tan tierna...>
-Yo como mejor que tu- dijo la pequeña entre risas.
Sonreí y seguí comiendo, por alguna razón tenía mucha hambre. Terminando la pizza, mamá hizo chocolate y le pusimos mini malvaviscos, yo comencé a jugar con ellos en la taza, trataba de pensar, pero en realidad tenía la mente en blanco... Miraba un punto fijo en lo que hacia girar mis malvaviscos, cuando recibí un pequeño golpe de mamá en la cabeza.
-Ya deja de pensar en el galán- dijo sonriendo.
-Jajaja no estoy pensando en alguien- conteste
-No?, no hay nadie que te guste?- preguntó, Eliam me miró fijamente.
-Tal vez...- conteste algo sonrojada al recordar a Hugo.
Estaba tan ocupada con mis clases y tratando de recordar que había olvidado mi encuentro con Hugo
-Oh!, dime quien es...- dijo mamá emocionada.
-Jajaja después te digo...- respondí
-Yo sé quien es- dijo Eliam con una sonrisa maliciosa.
Lo mire sorprendida, aunque, pensándolo bien era obvio que sabía que ocurrió etre Hugo y yo en su fiesta de cumpleaños.
-Quíen es??- dijo mamá algo desesperada
-Ya... es Hugo... Pero no planeo tener una relación ahorita así que no te emociones- dije mientras tomaba un sorbo de mi chocolate, tratando de cubrir mi pena.
Mamá se quedó callada y luego sonrió.
-Cariño.. No te cierres- dijo acariciando mi cabello
-Acepto a Hugo como cuñado- dijo Eliam
-Jjajaja Claro... Como es tu amigo- conteste
La noche estuvo tranquila, parecíamos unos ancianos al tomar el chocolate, aunque tenía el toque infantil por los malvaviscos, en eso mamá puso música y disfrutamos el momento...
Se hizo tarde y Eliam fue a arropar a Jamil, le cantó su canción y luego regresó con nosotras, estuvimos platicando acerca del pasado y salió al tema Eugenio.
-Por cierto Eliam... Que sucedió con Eugenio?- preguntó mamá
Eliam se puso pálido, conocía a mi hermano y note que se puso nervioso
-Eeelll..- aclaro la garganta- no he sabido nada de él- dijo en seco
Antes de mi accidente supe que Eugenio desapareció, su madre se puso muy mal, todos ayudamos a poner anuncios, pero nunca apareció, eso destrozó a la señora, mi mamá aveces la visita, llegaron a ser buenas amigas y ambas habían sufrido por perder un hijo, aunque en caso de mi mamá, yo si aparecí.
Guardamos silencio un momento y después nos despedimos y cada quien se fue a su respectiva habitación.
Continuara....
Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Kaly Roa

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