lunes, 23 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 6)

Abrí los ojos de golpe y lo primero que vi fue que alguien sujetaba mi mano, era mamá, se levantó de golpe.
-Cariño, despertaste...- dijo mi madre, tenía algunas ojeras y bolsas en los ojos, sujetaba un pañuelo en la otra mano, al parecer había llorado.
Me levante de la camilla y la abrace lo más fuerte que pude, ella comenzó a acariciarme la cabeza.
-Tranquila Eider, todo estará bien... Yo te voy a proteger.
Me acurruque en sus brazos, no dejaba de temblar, no sabía si esos eran recuerdos o alguna pesadilla, pero ya no lograba eliminar esas palabras de mi mente <Di que me quieres...> estuve un buen rato abrazando a mamá, ella hacía que el miedo se desvaneciera una poco, minutos después llego Eliam con Jamil en brazos, la pequeña se sentó al lado mio y me tomo de la mano.
-Ya te sientes mejor, hermana?- preguntó Jamil 
-Si pequeña- le sonreí para no preocupar a mi pequeña dinosauria.
-Te traje una paleta... Se la quite a Eliam mientras veníamos para acá... No le vayas a decir- susurro.
-Oka será nuestro secreto- contesté guiñándole un ojo.
Eliam se sentó junto a mi, no dijo nada, solo me miraba, su expresión me decía que estaba preocupado, era comprensible, al fin y al cabo soy su hermana, se que me ama en el fondo de su corazón.
Se hizo tarde y Jamil se había quedado dormida, mamá se cabeceaba del sueño.
-Mamá, por qué no vas a cambiarte y a dormir un poco?, yo cuidare de Eider, además Jamil debe dormir bien- dijo Eliam.
Mamá lo medito un poco y volteó a verme, le dije que estaba bien, Eliam era un buen hermano y mamá necesitaba descansar. 
Así que tomo a Jamil, me dio un beso, se despidió de Eliam y se fue.
-Deberías descansar Eider, yo también dormiré un poco- dijo Eliam.
Sin darme cuenta me quede dormida, caí en un profundo sueño, hasta que comencé a soñar con ese cuarto oscuro, abrí los ojos de golpe levantándome de la camilla y volteé a ver a Eliam, suspire y me volví a recostar, miraba a ami hermano y en eso su celular comenzó a sonar, pensé que se despertaría pero ni se inmuto, la curiosidad me comía por dentro así que me acerque un poco para ver quien era. Era un mensaje, de Eugenio, Eugenio...? Ese nombre me sonaba, claro... Era su mejor amigo, cómo pude olvidarme de él?.
Ahora que lo pensaba, tenía mucho tiempo que no lo veía, antes iba todos los días a mi casa, él y Eliam se conocieron desde el jardín de niños y con el paso del tiempo se convirtieron en mejores amigos, cuando nací yo era como si tuviera dos hermanos en lugar de uno.
-Ohhh tantos recuerdos, como pude olvidar eso- susurre para o despertar a mi hermano y que me regañara por andar viendo su celular.
El mensaje me sorprendió con su conenido.
<Eliam... Ayúdame, quiere volver a salir>
No comprendía, quién iba a salir?, Cómo podría ayudarlo mi hermano?, dejé el celular en su sitio y volví a recostarme, intentaba armar alguna teoría y después el sueño volvió a vencerme.
Al despertar mi hermano estaba observándome, tenía los ojos un poco rojos y una lágrima brotó de u ojo derecho. Me quede en shock, tenía tanto tiempo que no veía a mi hermano así, tomó mi mano y logre escuchar que susurraba un lo siento.
Recargó su frente en mi mano y empecé a sentir como sus lágrimas corrían por mi piel, me levanté poco a poco y traté de abrazarlo, quise  preguntarle por qué lo sentía?, Por qué su corazón dolía? Si él no tenía la culpa de nada.
Al ver a Eliam de esa manera no pude evitar que se formara un nudo en la garganta y las lágrimas empezaron a salir sin previo aviso, caían una tras otra y no estaba segura de por que él estaba llorando.
Cuando terminamos de deshidratarnos por los globos oculares él se apartó un poco y me miró, se quedó callado un largo rato, intentaba adivinar que pasaba por su mente, pero no lograba ni leer su expresión.
-Qué tienes?- logré preguntar.
-Lo siento... Yo no pude hacer nada...- contesto.
-No te sientas culpable, tu no tienes la culpa de nada- dije sujetando su mano.
Tenía la mirada perdida, quien sabe a donde lo llevaban sus pensamientos, creo que era un lugar donde yo no podía entrar, no, si no recordaba nada.
Después de un rato, que los dos dejamos el ambiente lúgubre llegó mamá con Jamil.
-Qué tal la pasaron?- preguntó mamá.
Eliam y yo nos miramos el uno al otro y al unisono contestamos.
-Genial...
Tiempo después Eliam dijo que tenía que irse y mamá se quedó conmigo junto con Jamil
No me quedaba de otra más que mirar televisión y sentir como la venoclisis hacía su trabajo, sentía como el suero recorría mis venas. En eso llegó el médico.
-Bien señorita Eider, señora Rizzo, su hija presentó un cuadro de ansiedad hicimos varios estudios en su cerebro y logramos ver que empieza a recuperar su memoria, una zona del cerebro sigue bloqueada, le recomendamos que se lo tome con calma, no te forces en recordar cosas, sigue viendo a tu psicólogo, y pues... Es todo por hoy, ya puedes volver a tu casa- dijo el médico.
Aliste mis cosas y regresamos a casa, al llegar fui directo a mi habitación y revise mi celular, tenía como mil mensajes de Connor. 


                                                                Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa 
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Alan Cid



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