Comencé a leer todos los mensajes de
Connor, todo preguntando qué dónde estaba, si me había pasado algo, tenía como
mil llamadas perdidas y el último mensaje decía que ya estaba tranquilo por
haber hablado con mamá, también tenía mensajes de las chifladas, les escribí a
través de un grupo de chat que teníamos y les explique que había tenido un
cuadro de ansiedad por que había recordado algo, las chifladas se pusieron
histéricas y dijeron que vendrían a verme para ver como estaba, él único que
tardo en contestar fue Connor, solo me aparecía su visto, así que le mande un
mensaje privado, preguntando si él también vendría, contesto que si, pero que
llegaría tarde ya que tenía que hacer algunas cosas.
Dejé el celular tirado en mi cama y me fui
a dar un baño ya que seguía oliendo a hospital, saliendo de la ducha me puse mi
pijama, al fin y al cabo no era la primera vez que me verían con mi ropa de
dormir.
Tiempo después sonó el timbre.
-Yo abro- grité desde el segundo piso.
Baje corriendo las escaleras y al abrir la
puerta ahí estaban mis mocosas latosas, traían bolsas de papas, gomitas,
cajitas con jugo y algunas con leche, sus sacos de dormir y sus pijamas.
-Le mande un mensaje a tu mamá pidiendo
permiso para dormir aquí y hacer pijamada- dijo Eliana.
Me quedé sorprendida y voltee a ver a
mamá, ella sonrió e hizo como si se escondiera atrás de Jamil .
Se acomodaron en la sala, las gemelas
hacían aun lado los sillones para poder acomodarnos en el centro. Anocheció,
las chicas y yo no dejamos de reír y hablar sobre chico de la escuela, mientras
mamá cocinaba hot cakes para cenar.
Cada quien se puso su respectiva pijama,
la de Eliana era lo normal, un short y una blusa, las gemelas traían un
pantalón y una playera de manga larga, la más chistosa era la de Miki ya que nuestra
querida amiga era fan de los gatos, no podían faltar en su pijama, traía un
short con estampado de patitas de gato, su playera, unas pantuflas en forma de
cabeza de gato y una diadema con orejas, no pudimos evitar reír un poco, pero
tratamos de disimular para no hacerla sentir mal, fuimos a cenar lo que había
cocinado mamá, hacíamos bromas, no parábamos reír con algunas anécdotas de Miki
y su afición por los gatos, incluso incluimos a mamá y a Jamil, era como
nuestro momento de chicas, hasta que sonó la puerta abriéndose, era Eliam junto
con Connor.
-Por fin llegan- dijo mamá- rápido,
lávense las manos y vengan a cenar.
Ya reunidos todos en el comedor, después
de arrasar con los hot cakes que preparó mamá nos pusimos a tomar chocolate con
malvaviscos, al estar todos reunidos de esa forma no pude evitar desconectarme
por un momento, observe a cada uno y por un momento me puse sentimental, el ver
a mis amigas reunidas, mi mejor amigo y a mi familia no pude evitar soltar una
lágrima de felicidad.
Comenzaba a hacerse más de noche y Eliam
fue a acostar a Jamil, después de cantarle se dirigió a su habitación, mamá
también se despidió y se fue a dormir, mientra los demás teníamos nuestra
pijamada en el piso de abajo.
Connor y yo nos dirigimos a la cocina en busca
de recipientes para poner las palomitas, gomias y demás.
Después de comer como cerdos y platicar
hasta el cansancio de cosas tan triviales, el ambiente se puso un poco tenso
cuando Miki preguntó sobre mi situación con el hospital.
-Hay... Miki, siempre haces preguntas sin
pensar- dijo Kara aventándole una palomita.
-Lo siento.... Disculpame Ei...- dijo
comiéndose la palomita que le arrojó la gemela.
-Jajajaja Cómo te pedes comer la palomita
después de un regaño?- dijo Connor.
-Si no nos quieres contar no te preocupes
Eider, vinimos para animarte, no para ponerte mal- menciono Eliana.
Parecía que Eliana me leía la mente, casi
siempre sabía como me sentía.
-Gracias, amm.. Yo recordé algo.... dije
jugando con un mechón de mi cabello, algo tímida.
-Qué cosa!?- ´preguntaron las gemelas al
unisono.
Connor agrando sus ojos al igual que
Eliana, se levantó del sillón y se sentó colocando sus codos sobre las piernas.
-Recordé la voz del agresor, y no sé si
simplemente fue un sueño o un recuerdo, pero antes de despertar en el hospital
tuve un flachazo. Estaba en un lugar oscuro, había un puerta con un candado y
estaba yo amarrada a una camilla con cadenas y cuerdas, y atrás de mi estaba él
sujeto, pero nunca lo vi, solo escuchaba su voz- dije
-Y qué te dijo?- preguntó Miranda.
-Decía... Di que me quieres...- dije con la
voz algo temblorosa en el última palabra, casi se me va la voz incluso.
Connor estaba muy callado, como en su
mundo, todo nos quedamos en silencio por unos minutos, hasta que sonó el
celular de Miki. <Miau> y no pudimos evitar reír.
-Lo siento... Mi mamá- dijo algo
sonrojada.
Cambiamos de tema y después nos dispusimos
a dormir.
Al día siguiente la primera en despertar
fui yo, al menos eso creí hasta que vi que Connor no estaba, me levanté
teniendo cuidado de no pisar a nadie, ni resbalar con el cabello de alguien,
fui a la cocina por un vaso con agua y escuche voces que provenían de la
habitación de Eliam.
Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hnz
Modelo: Meli Roa y Axcel Sánchez

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