Habían pasado 4 años desde que no veía a Emilia, ultima vez que platicamos me dijo que ya no tenía tiempo de ser mi mejor amiga, eso me lastimo demasiado, el estar lejos de ella solo provocaba que llorara todos los días, quería decirle cuanto la extrañaba, contarle mis cosas, decirle como me había ido en la escuela, que había conocido a un chavo, cuando me rompió el corazón, la necesitaba cada día que pasaba, era difícil ignorar su partida.
Mi nombre es Kora, tengo 21 años, ojos rasgados color miel, tengo el cabello pintado de color rojo, delgada y de piel pálida.
Era un jueves por la tarde, estaba cansada por tanta tarea, mis ojos ya no aguantaban mas, tenía ojeras encima de las ojeras, por lo que mis compañeros me decían zombie, no me molestaba ya que amaba a los zombies. Decidí salir a caminar, despejar un rato mi mente y relajarme, así que me puse mis audífonos y comencé a caminar, mientras caminaba, pude ver como dos chavas venían caminando, riendo y jugando en la calle, sonreí y sin darme cuenta solté una lágrima, había recordado a Emilia, como estará? Pensé mientras seguía caminando, iba tan hundida en mis recuerdos y pensamientos que sin darme cuenta casi me atropella un coche, al principio me asuste, después me reí un poco, debo de estar un poco loca porque pude haber muerto y eso me causo gracia, seguí caminando, cuando de pronto la vi... Mi cebolla, así nos decíamos Emilia y yo, recuerdo que cuando le puse ese apodo me cacheteó con una regla de plástico. Sin pensarlo corrí hacia ella, la abrace tan fuerte como pude.
Cuando la solté, note algo extraño en ella, estaba demasiado delgada... Parecía que no había dormido en días y tenía varias cortadas en los brazos.
-Que te paso Emilia?- le pregunte mientras sujetaba su brazo.
-Nada...- contesto con la mirada pérdida.
Que le habrá pasado, ni siquiera me miraba, parecía peor que zombie, tenia los ojos hundidos y se veía demasiado pálida, trate de sentarla en una banca que había por ahí pero antes de que pudiera hacer algo se desmayo, me preocupe tanto que por un momento me paralice y no supe que hacer, la gente comenzó a acercarse y a decirme que llamará a una ambulancia, saque mi celular y llame a la Cruz Roja.
Tardó unos 15 minutos para que la ambulancia llegara, cuando llegaron los paramédicos, la atendieron y la subieron a la ambulancia, me subí con ella y el paramédico no dejaba de verme.
-Que? Tengo algo en la cara?- dije mientras soltaba un sonrisa nerviosa.
-No, es solo que necesitas un suero o algo, te ves hasta mas pálida que la paciente- dijo el paramédico.
-Estoy bien, es normal en mi- dije mientras me reía.
Llegamos al hospital y las enfermeras junto con un médico la atendieron de inmediato, me apartaron de ella y me dijeron que esperara en una banca, me puse nerviosa, estaba preocupada y no sabía que hacer.
Después de media hora esperando, una enfermera se me acerco y me pregunto que si yo era el familiar de Emilia, le dije que si y me contesto que la acompañara a un cuarto, cuando llegamos, Emilia estaba recostada en una camilla, le habían puesto suero y tenia una mascara de oxígeno.
-Que tiene doctor?- pregunte mientras me mordía las uñas.
-No tiene nada grave, solo esta un poco desnutrida y cansada, la dejaremos esta noche aquí, que descanse y mañana por la mañana se podrá ir- dijo el doctor mientras me sonreía.
Me acerque a Emilia y note que la enfermera había puesto vendas cubriendo las heridas de sus brazos, la observe con detenimiento, analizando cuanto ha cambiado, vi que tenía varios moretones en las piernas.
Al verla no pude evitar recordar muchas cosas de cuando eramos amigas, siempre se veía alegre, me molestaba demasiado, con todo lo que pudiera, siempre hacia locuras en la calle, no le daba pena nada, siempre me golpeaba con todo lo primero que se encontraba, pero lo que mas amaba de nuestra amistad, era que siempre estaba para mi, en todo momento, no importaba la hora, digo eso porque siempre me marcaba a las 3 o 6 de la mañana nada mas para decirme que no podía dormir o que ya se iba a la escuela, sabiendo que yo iba en la tarde, eso me molestaba demasiado, pero ahora que lo pienso me causa gracia, a todos lados íbamos juntas... Por qué término entonces nuestra amistad?
Estaba tan hundida en mis pensamientos que no me di cuenta a que horas se había despertado.
-Que haces aquí Kora?- dijo mientras me miraba.
-Pues no vine a calentar la silla- dije mientras me reía.
-Vete, no estoy de humor como para aguantarte.
-No quiero... Esta vez no me apartaras tan fácil, al menos no hasta que estés bien.
-Quieres apostar? Me se todas tus debilidades por si lo olvidaste- dijo mientras se intentaba sentar.
-No me vas a lastimar, hoy en día ya no siento nada...- dije mientras bajaba la cabeza.
-Ya vete, nadie te quiere Kora, cuando vas a entender eso, porque crees que todos te dejan eh? Hasta tu padre lo hizo...
-Emilia ya basta...! Deja de decir estupideces, mejor dime que te paso?- dije intentando evitar que se formara el nudo en mi garganta.
-Ves como si puedo lastimarte aún? Vete por favor...
-Si... Creo que eres de las pocas personas que lo hacen... Esta bien, me iré... Pero solo porque quiero ir al baño- dije algo molesta y dolida.
Salí de la habitación y me dirigí al baño, me lave la cara y me mire al espejo, pude ver como las lágrimas salían de mis ojos, que estas haciendo Kora? Deja de llorar, no es momento de dejarse vencer, me repetí una y otra vez que todo estaba bien. Salí del hospital y me di cuenta que ya había anochecido, mire el cielo y estaba la primer estrella, así que pedí un deseo, "Dios... Que todo salga bien por favor" dije mientras cerraba los ojos, cuando los abrí mire a la estrella y a la luna junto, sonreí y de la nada recordé lo que Emilia me había dicho, por que siempre tiene que ser tan cruel esa mujer? Por que siempre me hace sentir mal? Por que no solo puede actuar como si no paso nada como yo? Pensé mientras miraba el bosque que estaba frente al hospital, me distraje ya que vi que algo se movía, así que me acerque un poco para ver que era, cuando de pronto sentí que alguien me jalo del brazo.
-Es un fantasma fugitivo- dijo una enfermera riendo.
-Como?- dije mientras la miraba con cara de confusión.
-Es que en nuestro hospital bromeamos con las sombras que hacen los arboles con las luces de los coches.
-Ah...- dije riendo un poco para no hacer sentir mal a la enfermera por su mal chiste.
Mientras caminaba de regreso a la habitación, recordé lo de la enfermera, por extraña razón ahora si me dio risa, me di un golpe en la frente para calmar mi risa y entre a la habitación.
-Creí que si te habías ido- dijo Emilia algo seria.
-Te dije que no me voy a ir, ya quieres contarme qué paso?- dije lo más calmada que pude.
-Para qué? lograras cambiar algo?
-Tal vez no, pero por lo menos ayudara a desahogarte... No crees?
-No... ya vete...
-Carajo Emilia!, ya dime que tienes!?- dije gritando y mirándola fijamente.
Ya había colmado mi paciencia, entendía que no estaba bien, pero quería que por lo menos me dijera que tenía. Ella solo se me quedo viendo, no dijo nada, pero me di cuenta con tan solo mirarla... Ese rostro reflejaba tristeza y dolor...
-Por qué estas así? Necesitas sacarlo, vamos, cuéntame...
-Kora, yo...- dijo con lágrimas en los ojos.
Me acerque a ella, la abrace y le dije que no estaba sola, que me tenía a mi para cualquier cosa, sentí todo su dolor y enojo en ese abrazo, no pude evitar llorar con ella, al fin había vuelto a confiar en mi.
-Por qué no me odias Kora? Después de todo lo que te dije, después de todo lo que hice, por que no me odias?
-Porque eres mi mejor amiga, se que no lo dices por querer herirme, habla tu enojo y tu dolor, pero dejame luchar contigo, no lo hagas sola...
Ella solo me miro sorprendida, creo que nunca se espero que dijera eso, tal vez pensaba que la iba a odiar por todo, pero no... Como podría odiarla después de todo lo que pasamos juntas, obviamente me había lastimado, pero era mas grande mi amor hacia ella, que cubría el dolor que me había hecho.
-Recuerdas cuando te dije que ya no quería ser tu mejor amiga?
-Si, como olvidarlo "Ya no puedo ni quiero" creo que hasta se me tatuaron en el cerebro- solté una pequeña risa.
-Bueno... ese día, mi padre vino a verme, me dijo que ya no quería saber nada de mi, que solo era un estorbo en su vida... Sabes como me sentí al oír eso?
-Y por que no me dijiste?- dije mientras me sentaba frente a ella.
-Porque tu estabas tan feliz hablando de que te iba bien, por un momento te envidie, todo te sale bien a ti Kora...
-Claro que no... La persona en la que mas confiaba me abandono, mi novio me termino, mi padre también me dejo, tu misma lo dijiste Emilia, todos al final me dejan... Pero siempre hay alguien que esta para ti, nunca estamos tan solos como pensamos o sentimos. En tu caso me tienes a mi, en mi caso tengo a Misa... Y puedo tenerte a ti si quieres...
-En el tiempo en que no estuviste, me sentí tan sola, tan lastimada, estoy cansada Kora, ya no quiero sentirme así, siempre son problemas, si no es familiar, es con los amigos o con el novio.
No pude evitar soltar una pequeña risa, mientras la escuchaba, recordé muchas cosas, la entendía completamente, yo alguna vez me sentí así, ese sentimiento de vació, que piensas que nadie te entiende, que estas solo, dejas que la depresión te hunda cada vez mas, pero al final te das cuenta que solo tienes que soportar un poco, ese dolor pasara.
-No podemos evitar los problemas, siempre vamos a tenerlos, pero para eso, estamos los amigos, si te caes voy a levantarte, si lloras, llorare contigo, no importa que tan duro sea... Dejame estar contigo... No sufras tu sola.
Después de un rato, Emilia me dijo que quería que volviéramos a ser amigas, volví a abrazarla, ella lloro hasta que se quebró por dentro, al final había sacado todo ese dolor que se había tragado tantos años. Paso una hora y se quedo dormida, la deje descansar y me asome al balcón, respire hondo y voltee a verla.
-Siempre voy a estar para ti... Aun cuando no me quieras cerca- dije sonriendo.
Fin
Escritora: Kaly Roa xD

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