Una mañana común y corriente, me levanto como todas las mañanas, primer día de clases en el último semestre, la carga sobre mis hombros es mucho mayor, ahora no solo tengo la responsabilidad de pasar un semestre, tengo que prepararme para entrar a la universidad, estoy a 4 meses de presentar mi exámen y aún no tengo carrera para la cual irme, todos mis amigos están listos, cada uno de ellos ya tienen decidido su futuro y yo? Esperando que la vida me de una respuesta a mis sueños... Voy rumbo al colegio, se me hizo tarde como de costumbre, nuevo semestre, nuevos maestros, en el camino voy pensando ¿Qué maestros me tocaran a la primera hora? ¿Será buena onda o no? ¿Me dejara pasar? Las dudas se aclaran al entrar al salón observo detenidamente y la veo a ella... Su mirada, sus ojos, su cabello, su voz, oh esa maldita y tierna voz, era una chica nueva, era tan bella y frágil, parecía un ángel, el maestro se me quedó viendo y con voz fuerte me dirige la palabra.
-Joven, ¿No piensa hablar?
asustado conteste.
-Es tan bella...
Todos soltaron las carcajadas y yo muriendo de venguenza, al parecer la chica nueva sabía que era para ella, me preguntaba ¿Cómo lo supo? (Tal vez lo supo porque me le quede viendo como idiota).
Mis amigos me estaban esperando, me apartaron un lugar y que lugar... al fondo como siempre pero con algo en particular esta vez, podía verla, escucharla, Dios mio ¿Estaré soñando? Simplemente el lugar era perfecto, desde ahí podía observarla con detalle y pensar cual será su nombre ¿Diana, Alicia, Yamileth, Johana, Marlene? Habían tantos nombres y no sabía cual era el indicado, así que espere al tan aburrido momento de presentarse...
Uno a uno mis compañeros de hace 3 años se presentó y llego el momento de que se presentara ella, no podía expresarse como me sentía solo por escucharla y decir su nombre, estaba seguro que sería algo tan bello, se levantó, miró al salón, me miró y me sonrió (Se habrá burlado por lo que dije o solo le doy risa) Me agite, no había nadie más atento que yo, llego el momento esperado, soltó las primeras palabras.
-Hola, mi nombre es...
Sonó el timbre y el maestro dijo que podíamos retirarnos, todos salieron, ella y todos los demás, me quede sentado agitado y emocionado ¿Cuál será su nombre? Me seguía preguntando, tendré que esperar a la siguiente hora...
Continuará...
Colaboración especial: Armando Libreros

No hay comentarios:
Publicar un comentario