Ahí estaba otra vez.... viendo la lluvia através de mi ventana, recordando el pasado, pero como superarlo? y más si se acercaba el 14 de Febrero, viendo a las parejitas por todos lados, rosas y chocolates, globos y cursilerias... todos con una pareja y yo... llorando junto con el cielo; comiendo helado.
-Esto no puede ser mejor...-dije con un nudo en la garganta
Como sentirme mejor?, no existía un manual que se llama "Consejos Para Olvidar a Tu Ex" y algunos pasos a seguir, si existiera créanme que sería la primera en comprarlo.
Mi nombre es Laia, mi cabello es largo lacio, lo tengo a la altura de la cintura es color castaño, mis ojos son verdes y mi piel es muy blanca, pero soy famosa por mis labios rosas, a pesar de ser pequeños los tengo bien delineados, soy delgada y un poco baja de estatura, soy una chica de casi 20 años que sufre por un idiota (no encuentro otra manera de describirlo), que la terminó hace 6 meses... tan solo hace unos mugres 6 meses, de seguro él ya es feliz con otra y yo! aqui sigo llorando por él buscando su sonrisa entre la lluvia; tan solo un susurro de su voz en el viento...
Decidí irme a acostar, hacerme bolita entre mis cobijas y esperar un rayito de sol a la mañana siguiente, trate de dormir pero me fue imposible almenos una 2 horas, cuando de pronto me venció el sueño.
Al día siguiente amanecí con el cabello hecho bolas, la cara mojada de lágrimas.
-Incluso en mis sueños no puedo ser feliz...-dije secando las lágrimas con una de mis mangas.
Me metí a bañar y una vez termine, me dirige al closet, saque una falda entubada a la altura de la rodilla, una camisa blanca y mi querida bata blanca, me aliste, me peine con una trenza que daba una vuelta en mi cabeza.
-Así no me molestara el cabello en la cara- me dije a mí misma.
Me puse unos tacones negros de 10 cm. Eran bastante comodos a pesar de ser tacones. Me dirige al piso de abajo donde estaba la cocina, saque una botella con jugo de naranja del refrigerador, de ahí fui a la sala, tome mi bolsa, mis llaves y salí de la casa, acaricié mi murciélago, un lamborghini negro (regalo de mi padre)
-ohh!! te vuelvo a ver amor mio...-dije mientras lo acariciaba
Me metí en el auto y conduje a la clínica en donde trabajaba como médico cirujano. Siempre fuí muy inteligente así que adelante algunos años en la escuela y me gradue antes que mi generación, por lo tanto soy una de los médicos muy jovenes aquí además de mi mejor amigo.
Al llegar a la clínica pude notar que había mucho ruido, entre al edificio y ya me estaban regañando.
-¿¡Por qué llegas tan tarde!?- preguntó la voz
-Lo siento mamá...- contesté casi en un susurro.
Mi madre es la dueña de la clínica o directora algo asi, por lo tanto le apena que yo llegue tarde.
-ve a dejar tus cosas y dirigete de inmediato al quirófano- dijo algo molesta.
-Hay... voy...- dije con desánimo
Hice lo que me indicó mi madre y al pasar por la sala de urgencias me encontre con demaciados pacientes.
-Vaya! al fin llegaste-dijo uno de los médicos
-Si, se me hizo algo tarde- contesté
-No dormiste bien cierto... Puedo notarlo en tus ojeras jajaja- dijo riendo
-Nooo, anoche fue otra de esas deprimentes-mencione
-Debiste haberme llamado, almenos trataré de hacerte reír- dijo sonriendo
-No quiero deprimirte a ti también Edric- dije agachando la cabeza
-Jajajaja es muy dificíl que yo me deprima lo recuerdas?- dijo Edric
En eso entramos a quirófano, nos pusieron una bata especial, guantes y un cubre bocas. Teníamos un paciente con un tubo atravesado justo en el pecho.
-De milagro esta vivo- dije
Edric me miro con enojo y me dió un codazo, en eso comenzámos con la cirugía, removimos el tubo y coloque gasas coagulantes, al momento en que la hemorragia se detuvo, pude poner en practica mis conocimientos.
Una vez acabada la cirugía, comenzamos con otras 3, todo el día en quirófano...
Llego la hora de irme a casa, fui a cambiarme, me dirige al estacionamiento y cuando ya estaba apunto de subirme a mi gran amor escuche una voz.
-Laia!- gritó Edric a lo lejos
Volteé a verlo y espere a que llegara hasta mi.
-Hasta corres...jajajaja vamos por un trago- dijo sonriendo y jadeando
-No estoy de humor...- contesté
En eso me quito las llaves, me obligo a entrar en el lugar del copiloto y se metió del lado del conductor.
-Siempre quise manejar tu auto!- dijo Edric muy emocionado
-Que carajo estás haciendo!?- le grite
- Que te parece que hago?- pregunto Edric con una sonrisa
En eso encendio mi auto y condujo hasta un pequeño restaurante.
-Qué hacemos aquí?- pregunte
-Te dije que iriamos por un trago- contesto saliendo del auto.
No quería entrar, pero Edric casi, casi me arrastro y me amenazó con no darme las llaves de mi pequeño murciélago así que tuve que entrar con él.
El lugar era bastante elegante y acogedor, había un pasillo con muchas luces y había árboles pintados en las paredes, Edric y yo nos dirigimos al segundo piso, donde nos sentamos en una mesa pegada a un balcón, en cada mesa había una lámpara en forma de corazón que no pude evitar imaginar que la rompía.
-Quítate ya la bata- dijo Edric mientras me la quitaba
-No suelo quitármela hasta llegar a casa- conteste
Edric solo sonrió y llamo a un mesero, pidió una bebida que nunca había escuchado o probado...
-Hoy sere una vez más tu pañuelo- dijo Edric sonriendo
Minutos después llegó el mesero con dos botellas verdes que tenían una etiqueta que decia "soju".
Edric sirvió en dos vasitos, en eso brindamos y tome de jalón el líquido transparente.
Continuara...
-Michelle Roa

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