jueves, 8 de febrero de 2018

"Sin límite para el poder..."

Esta es la historia de un chico normal que acaba de cumplir 18 años, antes de que su vida
se complicara de manera tan radical.
Alan W. Díaz es un chico de 1.70 de estatura,
empezando recién sus estudios universitarios, tímido, tranquilo, siempre manteniendo cierta
pulcritud, amable pero tan simple y normal como ninguno. Su simplicidad está más allá de la
que tendría un chico cualquiera, ya que tiene una rutina tan predecible, capaz de volver loco
a otro. Este chico vive al lado de su familia, la cual es afortunado de tener aún unida.
Conformada de su padre, el señor Jonathan W. Ruíz, un hombre de 48 años dedicado a sus
hijos enteramente, dando todo lo que puede a ambos , pero últimamente descuidando más
su relación de pareja comportándose hipócrita, mentiroso, aburrido, necio, todo esto junto,
tanto que harta. ¿Su pareja? La señora Melissa G. Ruíz, de 49 años, ama de casa siempre
honrada, amable, cariñosa y cuándo se necesita, estricta, una mujer completa, tan
independiente como ninguna, tan fuerte y solitaria, prácticamente una Wonder Woman en
nuestro mundo. Vaya pareja tan rara la de estos dos, pero vamos al último integrante,
Joseph W. Díaz, de 10 años de edad, siempre lleno de energía, desde pequeño se le
detectó cierta hiperactividad que fue tratada con el tiempo, hasta ahora que está en curso
su educación primaria, con ciertas dificultades, pero avanzando. Alan y Joseph son grandes
amigos, a pesar de tener 10 años de diferencia, no pueden vivir uno sin el otro, claro, el
mayor siempre pensando en su vida social, también necesitado de salir y apartarse de su
familia por largos ratos. Ya que sabes un poco del contexto en el que se centra nuestra
historia, comenzaremos con la misma.
Alan aparte de ser tan tranquilo ante la gente, por dentro posee una personalidad bastante
dividida, ya que por un lado, el acepta que es un chico normal al que le gusta la soledad,
pero por el otro ama ser el centro de atención, claro, demostrándole al mundo que es más
sencillo para el estar solo que entablar una conversación que no aburra. Su rutina diaria se
basa en despertar cada mañana, lleva a cabo su aseo diario acompañado de un desayuno,
para luego salir de casa. Antes de partir de su hogar, el se asegura de salir con una hora de
anticipación ya que el viaje a la universidad es bastante largo. Prácticamente pasa todo el
día y tarde en la institución, hasta que llega la noche, se dirige a su casa a ducharse, cenar,  realizar sus trabajos,
dormir y al día siguiente hacer lo mismo. Pero este día sería muy particular, algo fuera de lo
común, que cambiará toda su vida dándole un giro radical.
Llegó el día esperado, Alan emocionado, por fin salió de vacaciones, algo que había
esperado tanto tiempo, ya no toleraba la presión de cada proyecto, cada desvelo, cada
examen sorpresa, así como de cada catedrático que tenía que tolerar por el hecho de ser
maestro. Era simplemente el inicio de su libertad, el alivio que necesitaba, un BREAK
indispensable. Eran las 9 de la noche y el salía de su última clase, el último día, dirigiéndose
a la parada de autobús más cercana, para abordar el transporte, ponerse sus audífonos y
disfrutar de su programa de radio favorito de cada viernes. Sentía algo increíble, algo único,
por fin podría desvelarse a gusto haciendo lo que más amaba en el planeta, o sencillamente
lo único que lo mantenía feliz, durante un largo rato.
 Al día anterior despertó al mediodía,
Feliz  por qué le esperaba todo un mes de flojera, diversión y otras cosas,  justo ese día
preparó su cámara, cargo su celular y salió solo a buscar sitios solitarios por fotografiar. El
no era fan de esto, pero lo hacía para poner en práctica su conocimiento. Primero viajó
hasta la zona central de la ciudad, dando vueltas alrededor de esta, encontrando un parque
ideal para relajarse.
Ya en el lugar, acomodo sus cosas en el pasto, el se dejó caer y se
sentó, preparó su lente y empezó a buscar una buena foto.
Así pasaron minutos, horas en ese sitio, dando vueltas, buscando que el atardecer diera su
mejor cara, se dió por satisfecho. En un momento de calma empezó a observar el paisaje,
reflexionando un rato ya que la situación lo ameritaba, hasta que se le ocurrió enfocar un
punto de la carretera de enfrente con su cámara. Pudo captar a una niña, de 3 años
aproximadamente, jugando en la banqueta, su madre distraída a unos pasos de ella,
supongo que con sus amigas, en ese momento sintió indignación:
Alan:-¿Cómo puede dejar a su hija sola cerca de la carretera? Pensó, hasta que noto que la
niña ya no estaba en la banqueta, había bajado aún más, estaba en la carretera, el
semáforo a punto de pasar al verde.
Alan:-Demonios !
Exclamó y a toda velocidad bajo del parque y con dirección a la niña corrió lo más rápido
que pudo, desesperado, a punto de caer, suplicando que el semáforo no cambiará, llegando
un poco antes de que avanzaran logro empujar a la niña a la banqueta, el precipitándose al
suelo y antes de que lograra voltear la mirada a los autos, el cerro los ojos y dejo que todo
sucediera, dándose cuenta que no podría hacer nada.
Alan despertó ya en el hospital porque había pasado un largo tiempo inconsciente. Lo
primero que hizo fue ver si le faltaba alguna extremidad, lo cual no sucedió, algo que era
muy raro, llegó una enfermera a su camilla y el le pregunto,
-Disculpe , ¿Sabe cómo es que llegué aquí?
-Hubo un choque múltiple en la carrera, solo se que te encontraron inconsciente
en un agujero- respondió la enfermera.
El quedó más confundido de lo que ya estaba, pero lo que pensó hacer era preguntar si
llamaron a algún familiar, a lo que respondió afirmativamente, ahora solo esperaría que
llegara alguno de sus padres.
Pasaron 4 días para que lo dieran de alta se encontraba aún
confundido por lo que sucedió, aún más por qué no recordaba nada, fue algo súper extraño.
Llegó la noche, era martes el día que volvía a casa, apenas iniciaban sus vacaciones y ya
había tenido una anécdota que contar, bastante extraña. Era hora de dormir, conectó sus
audífonos a su celular y empezó a escuchar su playlist favorita, poco a poco empezando a
ganar el sueño sobre él, al punto de quedar dormido.
Alan era un chico tan simple, no dormía bien casi nunca ya que se desvelaba demasiado,
pero está vez logro soñar, algo que no había logrado en años, su sueño empezaba en la
carretera, justo antes de su accidente, en el mismo sitio, con los automóviles delante de él,
pareciera como si ellos se hubiesen congelado, al igual que las personas, en eso, justo
cuando el empezó a caminar, un rayo desprendiendo energía a su alrededor, lo rodeó
cayendo desde el cielo iluminando todo el lugar, la escena era impactante, pero Alan no
sentía nada, solo observaba como esa energía lo envolvía como si de un fuego se tratase.
En ese momento logro escuchar una voz que retumbaba todo el suelo y a él lo hacía
estremecerse.
Aquel ser dirigió unas palabras hacía Alan:
-Alan, ¡Tu vida no es lo que crees!, ¡Necesito que confíes, es hora de que descubras
tu potencial! No… Aghhh… no tengo mucho tiempo… Aghhg… ¡¡¡Tendrás que luchar y
debes evitar perder, eres la única esperanza!!!...- dijo el sujeto.
Alan estaba asustado pero al mismo tiempo emocionado de algún modo, en eso todas las
luces del día poco a poco vuelven a recobrar su normalidad, la gente empieza a moverse
lento y recuerda en ese momento que estaba en la carretera y el ve a los autos que se
dirigen hacia el asustado, pero en ese momento despierta como si un sueño terrorífico se
tratase. El temblaba, lentamente se levantó y fue hacia el baño, se lavo la cara y se sentó
en la sala. Empezó a tratar de recordar porque motivo soñaría algo así, pero poco a poco
trato de darle menos importancia. Al siguiente día invitó a uno de sus amigos al cine, quería
ver una película nueva y decidió acompañarlo.

                                                              Continuará... 

Colaboración especial: Nef Hdz


 

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