domingo, 19 de enero de 2020

El Sujeto (capitulo 47)

Connor intentó detenerme, pero Saskia hablo y ahora no era el único que quería matarlo, en eso Saskia comenzó a convulsionar y se desmayó.

Caí de rodillas al suelo, sentía un inmenso dolor en el pecho, un vacío indescriptible en mi alma, lágrimas brotaban como si fuera un río, trate de calmarme, pero solo quería llorar hasta quedarme sin vida.

Después de un rato le dije a Connor que me ayudara a llevarlo a un lugar seguro, por mucho que quisiera hacerlo sufrir... Estaba en el cuerpo de mi mejor amigo y él no se merece ser lastimado por culpa de su doble personalidad.

No sabía donde esconderlo, no iba a dejar que estuviera suelto, tome el auto de mamá y conduje hasta llegar al bosque, encontre una cabaña.

-Connor, revisa si hay alguien

-Da un poco de miedo

-Anda ve

La cabaña tenía cinta amarilla alrededor de la puerta, Connor la arrancó y abrió, tardo unos minutos en salir, yo esperaba en el auto, miraba a Eugenio dormir, quería despertarlo pero posiblemente no sería él.

-Hey! no hay nadie...

Baje del auto y tome a Eugenio en brazos, nos adentramos en la cabaña, rechinaba mucho la madera, parecía que la policía había pasado recientemente, coloque a mi amigo en un colchón que estaba en lo que sería la sala de estar, Connor y yo nos miramos y ambos encogimos los hombros, cerré la puerta y revise un poco el lugar, se veía limpio... Recorrimos cada espacio hasta que llegamos al sótano, había un candado colgado, lo retire y entre sigilosamente, busque algún interruptor en la fría pared.

-Dónde estas?..- dije palpando- te encontré!

Encendí la luz, me quede paralizado por un momento, era una habitación amplia, las paredes estaban algo sucias, en un momento fueron blancas pero ahora estaban llenas de ´polvo y manchas cafés, había una mesa al fondo con algunas herramientas, y lo que más me sorprendió es que había una camilla justo en medio de la habitación, tenía cadenas y sabanas blancas, a mi lado derecho había una silla, Connor y yo caminamos por el cuarto, había manchas cafés también en el suelo.

-Creo que es sangre...- dijo Connor casi en un susurro.

Me detuve en seco, cuando llegue a la mesa de madera, mi corazón se contrajo, mis manos comenzaron a temblar, mire a Connor y él amplió los ojos.

-Qué sucede?- pregunto

-Creo que aquí la tenía... - dije señalando hacia la mesa.

Connor camino hacia ella y levanto una fotografía, era Eider, con un vestido blanco. Salí corriendo del sótano, no podía estar mas tiempo ahí, muchos pensamientos inundaban mi cabeza, mire a mi amigo, empezaba a despertar, en unos segundos llego Connor.

-Dónde estoy?- dijo Eugenio

-Eres tu?- dije intentando tragarme el nudo

Connor guardo silencio, estaba en shock, sostenía la fotografía en su mano derecha.

-Eugenio.... Escúchame bien, prométeme que no saldrás de aquí- dije de la manera más calmada que pude.

Mire a Connor y le hice una seña de que guardara la imagen.

-Por qué?- dijo mi amigo confundido.

-Prometemelo!

-Te lo prometo- dijo agachando la mirada

-Más tarde te explicare porque, mientras quedate aquí por favor, duerme un rato, te traeré algunas cosas mañana.

-Esta bien...

Connor y yo nos retiramos del lugar, conduje de nuevo al hospital, el camino fue muy tenso, tenía que planear que hcaer con Eugenio pero no tenía cabeza para pensar.

-Carajo!- dije golpeando el volante

Connor miraba la ventana, estaba muy callado, se veía pensativo, al llegar , lo ayude a bajar, se apoyo en mi para no caer mientras sujetaba sus muletas.

Tomamos el ascensor y llegamos a la habitación de mi hermana ya había salido de cirugía.

-Tanto tardamos?- pregunto Connor

Volteé a verlo e hice una mueca, mamá estaba dormida con Jamil en brazos, Eider estaba en su camilla, se veía tan pálida, tan herida...

-Connor prometeme que no dirás nada y que vas a proteger a mi hermana

-Lo haré... 



                                             Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Abib Chávez 

 

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