jueves, 30 de enero de 2020

Goemul (Cap 4)


Me levanté del suelo y me sacudí un poco, el golpe en mi cabeza aún dolía, pero ya había cicatrizado un poco.
Regresé a la cabaña y comencé a buscar a Sonnet por todos lados, creí que tal vez se había regresado, pero no fue así, mientras buscaba, encontré a Jaziel dormido en la tina del baño, apestaba completamente a alcohol… no le di importancia y fui a la recamara a cambiarme de ropa.
Me puse un vestido, unas botas y un suéter, agarré las llaves del coche y me dirigí a la ciudad.
Llegue como a una pequeña cafetería, donde estaba una señora revisando un periódico. 
—Disculpe, ¿No ha visto a este niño? — dije mientras le mostraba una foto de Sonnet.
—No querida, ¿Es tu hijo? — pregunto la señora.
Era bastante blanca de piel, alrededor de unos 55 años, bastante amable y con unos ojos llenos de paz.
—Sí… Gracias, seguiré buscando— dije mientras intentaba no derramar las lágrimas.
—Por qué no buscas en el bosque?
—Lo busque toda la noche.
—Busca bien, pero apresúrate, antes de que Goemul lo encuentre— dijo la señora algo preocupada.
—Qué es un Goemul? — pregunté.
—Un Goemul es un monstruo que habita en el bosque, atrae a los niños desde sus sueños, haciendo que entren al bosque y los secuestra por varios días, si no lo encuentras a tiempo, se lo comerá — dijo la señora asustada.
—Esta bien… Lo buscare enseguida— dije confundida.
Salí de la cafetería y me dirigí al bosque nuevamente, mientras caminaba recordé lo que me había dicho la señora, no creía lo que me había dicho, que clase de leyenda era esa, “Goemul” ¿Qué es eso? Mientras creaba mil preguntas en mi cabeza, no me di cuenta y me golpeé contra un poste.
—Ah, tonta…— dije mientras me sobaba la frente.
Me subí al auto y emprendí el camino. Llegue al bosque y comencé a buscar a Sonnet nuevamente, busque y busque, pero no había rastro de él, suspire pesadamente y me senté debajo de un árbol, ¿Por qué me pasa esto a mí? Sonnet está perdido, mi esposo me golpea y yo no puedo hacer nada. Mientras me lamentaba, no me di cuenta de que alguien estaba observándome… Era Jaziel.
—Oye — dijo agarrándome del brazo con gran desesperación.
—Qué haces aquí? — dije agachando la cabeza.
—Dónde está? 
—No lo sé, aún no lo encuentro… Todo esto es tu culpa…— dije con un hilo de voz.
—Mi culpa? Tú perdiste al parásito
—No le digas así, y si no me hubieras golpeado, nada de esto hubiera sucedido. Pero escúchame bien, si no encuentro a mi hijo, juro que te mato— dije con gran odio en mi mirada.
—Y a ti qué te pasa? ¿Desde cuándo tienes la osadía de hablarme así eh? — dijo levantando la mano para cachetearme.
Esquive el golpe, lo cual lo enfureció más, pero no me importó, sentía demasiado odio hacia él en ese momento, ya no me importaba, lo único que quería era encontrar a Sonnet y alejarme de él.
 —Ya no te tengo miedo y ¿Sabes qué? Quiero el divorcio, estoy cansada de vivir contigo y de aguantar tus estupideces— dije dando la vuelta y corriendo por mi vida.
Mientras corría, no pude evitar soltar una carcajada, de seguro debí de haberme visto como una loca acabada de salir del psiquiátrico, pero no me importó, por fin tuve el valor de decirle eso y se sentía tan bien…
Jaziel sólo se quedó ahí pasmado, tal vez lo tome por sorpresa, pero era mejor que se quedara así.
Llegue a una parte del bosque donde no se escuchaba nada, ni siquiera el viento, las copas de los arboles cubrían los rayos del sol por lo que daba un aspecto algo macabro. Justo frente a mí había una pequeña cueva, me adentre en ella.
—So-ss-Sonnet? — logre decir algo asustada.
Estaba muy oscuro, así que saqué mi celular y prendí la linterna, no podía creer lo que estaba viendo, había pequeños huesos tirados en el suelo, recordé lo que la señora había dicho del Goemul, que comía niños, pero decidí que era mejor pensar en que sólo eran huesos de animales. Seguí caminando hasta encontrar una pequeña jaula… Con Sonnet dentro de ella.   
—Sonnet! — dije intentando abrirla.
—Mami, esa cosa se alimenta del miedo— dijo mi pequeño mientras derramaba unas cuantas lágrimas.
—Te sacaré, no te preocupes.
—No me comerá aún, dijo que aún no puede.
—De qué hablas? ¡Carajo! No puedo abrirla— dije con gran desesperación.
 —Yo no tengo tanto miedo, por eso no puede comerme, escúchame, no le gusta el sol, siempre me cambia de cueva, no podrás sacarme ahora, necesitas algo para romper la cerradura, me mantendré fuerte, pero por ahora tienes que irte, si te encuentra aquí te matará.
 —No voy a dejarte…
—Tienes que hacerlo, pero sé que me encontraras, recuerda, búscame en las cuevas donde no haya tanta luz.
En eso, vi como un monstruo alto, de piel casi gris, entraba a la cueva, tenia unos ojos negros, tan profundos que te perdías en ese vacío.
—Escóndete— dijo Sonnet preocupado.
Me escondí detrás de una roca, observando todo lo que sucedía, el Goemul cargo a Sonnet y lo arrastro hacia afuera, me destrozó el corazón al ver como se lo llevaba esa cosa y yo no podía hacer nada…
Esa cosa se alimentaba del miedo, pero yo no sentía miedo, lo único que podía sentir en ese momento, era odio.
—Tranquilo, iré por ti.


                                                   Continuara...


Escritora: Kaly Roa xD 



  

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