Me levanté del suelo y me
sacudí un poco, el golpe en mi cabeza aún dolía, pero ya había cicatrizado un
poco.
Regresé a la cabaña y comencé
a buscar a Sonnet por todos lados, creí que tal vez se había regresado, pero no
fue así, mientras buscaba, encontré a Jaziel dormido en la tina del baño,
apestaba completamente a alcohol… no le di importancia y fui a la recamara a
cambiarme de ropa.
Me puse un vestido, unas botas
y un suéter, agarré las llaves del coche y me dirigí a la ciudad.
Llegue como a una pequeña
cafetería, donde estaba una señora revisando un periódico.
—Disculpe, ¿No ha visto a este
niño? —
dije mientras le mostraba una foto de Sonnet.
—No querida, ¿Es tu hijo?
—
pregunto la señora.
Era bastante blanca de piel,
alrededor de unos 55 años, bastante amable y con unos ojos llenos de paz.
—Sí… Gracias, seguiré buscando—
dije mientras intentaba no derramar las lágrimas.
—Por qué no buscas en el bosque?
—Lo busque toda la noche.
—Busca bien, pero apresúrate,
antes de que Goemul lo encuentre— dijo la señora algo preocupada.
—Qué es un Goemul? —
pregunté.
—Un Goemul es un monstruo que
habita en el bosque, atrae a los niños desde sus sueños, haciendo que entren al
bosque y los secuestra por varios días, si no lo encuentras a tiempo, se lo
comerá — dijo la señora asustada.
—Esta bien… Lo buscare
enseguida— dije confundida.
Salí de la cafetería y me
dirigí al bosque nuevamente, mientras caminaba recordé lo que me había dicho la
señora, no creía lo que me había dicho, que clase de leyenda era esa, “Goemul”
¿Qué es eso? Mientras creaba mil preguntas en mi cabeza, no me di cuenta y me
golpeé contra un poste.
—Ah, tonta…— dije mientras me
sobaba la frente.
Me subí al auto y emprendí el
camino. Llegue al bosque y comencé a buscar a Sonnet nuevamente, busque y
busque, pero no había rastro de él, suspire pesadamente y me senté debajo de un
árbol, ¿Por qué me pasa esto a mí? Sonnet está perdido, mi esposo me golpea y
yo no puedo hacer nada. Mientras me lamentaba, no me di cuenta de que alguien
estaba observándome… Era Jaziel.
—Oye — dijo agarrándome del
brazo con gran desesperación.
—Qué haces aquí? — dije
agachando la cabeza.
—Dónde está?
—No lo sé, aún no lo
encuentro… Todo esto es tu culpa…— dije con un hilo de voz.
—Mi culpa? Tú perdiste al
parásito
—No le digas así, y si no me
hubieras golpeado, nada de esto hubiera sucedido. Pero escúchame bien, si no
encuentro a mi hijo, juro que te mato— dije con gran odio en mi mirada.
—Y a ti qué te pasa? ¿Desde
cuándo tienes la osadía de hablarme así eh? — dijo levantando la mano para
cachetearme.
Esquive el golpe, lo cual lo
enfureció más, pero no me importó, sentía demasiado odio hacia él en ese
momento, ya no me importaba, lo único que quería era encontrar a Sonnet y
alejarme de él.
—Ya no te tengo miedo y ¿Sabes qué? Quiero el
divorcio, estoy cansada de vivir contigo y de aguantar tus estupideces— dije
dando la vuelta y corriendo por mi vida.
Mientras corría, no pude
evitar soltar una carcajada, de seguro debí de haberme visto como una loca
acabada de salir del psiquiátrico, pero no me importó, por fin tuve el valor de
decirle eso y se sentía tan bien…
Jaziel sólo se quedó ahí
pasmado, tal vez lo tome por sorpresa, pero era mejor que se quedara así.
Llegue a una parte del bosque
donde no se escuchaba nada, ni siquiera el viento, las copas de los arboles
cubrían los rayos del sol por lo que daba un aspecto algo macabro. Justo frente
a mí había una pequeña cueva, me adentre en ella.
—So-ss-Sonnet? — logre
decir algo asustada.
Estaba muy oscuro, así que saqué
mi celular y prendí la linterna, no podía creer lo que estaba viendo, había
pequeños huesos tirados en el suelo, recordé lo que la señora había dicho del
Goemul, que comía niños, pero decidí que era mejor pensar en que sólo eran
huesos de animales. Seguí caminando hasta encontrar una pequeña jaula… Con
Sonnet dentro de ella.
—Sonnet! — dije
intentando abrirla.
—Mami, esa cosa se alimenta
del miedo— dijo mi pequeño mientras derramaba unas cuantas lágrimas.
—Te sacaré, no te preocupes.
—No me comerá aún, dijo que
aún no puede.
—De qué hablas? ¡Carajo! No
puedo abrirla— dije con gran desesperación.
—Yo no tengo tanto miedo, por eso no puede
comerme, escúchame, no le gusta el sol, siempre me cambia de cueva, no podrás
sacarme ahora, necesitas algo para romper la cerradura, me mantendré fuerte,
pero por ahora tienes que irte, si te encuentra aquí te matará.
—No voy a dejarte…
—Tienes que hacerlo, pero sé
que me encontraras, recuerda, búscame en las cuevas donde no haya tanta luz.
En eso, vi como un monstruo
alto, de piel casi gris, entraba a la cueva, tenia unos ojos negros, tan
profundos que te perdías en ese vacío.
—Escóndete— dijo Sonnet
preocupado.
Me escondí detrás de una roca,
observando todo lo que sucedía, el Goemul cargo a Sonnet y lo arrastro hacia
afuera, me destrozó el corazón al ver como se lo llevaba esa cosa y yo no podía
hacer nada…
Esa cosa se alimentaba del
miedo, pero yo no sentía miedo, lo único que podía sentir en ese momento, era
odio.
—Tranquilo, iré por ti.
Continuara...
Escritora: Kaly Roa xD

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