Tomé asiento y una de las paletas que siempre tenía en su escritorio
-Cómo te sientes?
-De alguna manera me siento libre... Como si me hubiera quitado un peso de encima, he sufrido tanto y creía que al recordarlo sufriría más pero estoy cansada de esto, de sentirme mal y tratar de esconderme.
Ethan tomaba apuntes en su libreta azul con hojas empastadas
-Lo recuerdo todo- dije intentando no quitar la sonrisa de mi rostro.
Me miró serio, parecía analizarme con la mirada, guardo silencio un rato y después hablo.
-Sabes quién lo hizo?
-Si... Pero no se que hacer, lo conozco desde que tengo memoria y en realidad no fue él sino una parte de él...- la sonrisa se esfumaba lentamente.
-Una parte de él?
-Trastorno de personalidad múltiple
Ethan se paso la mano por la barba recién estrenada, pareció que tuvo un recuerdo y se aferró a el por unos minutos.
-Ese es un tema complicado Eider, pero no deja de ser un delito
Le conté todo lo que recordé, las mordidas, las cadenas, los suspiros en el cuello, los vestidos blancos, la razón por la cual tenía moretones.
-Qué puedo hacer?
-Tienes que llamar a las autoridades, si es un chico con trastorno de identidad disociativo es importante que reciba un tratamiento
-Y qué pasara con él?
-Debido a que esta enfermo, es difícil que lo procesen como al resto de las personas, así que lo que harían es internarlo en un sanatorio y que cumpla su condena ahí, en lo que controla su enfermedad al mismo tiempo.
Termino la sesión me despedí de Ethan con un abrazo.
-Ya unas sesiones más y te daré de alta. Y por cierto, deberías hacer algo al respecto con el chavo necesita tratamiento
El escuchar que ya casi me daría de alta me deprimió un poco, pero en el fondo sabía que no siempre iba a venir con el psicólogo.
Me sentía rara, recordarlo todo hacia que me sintiera mutilada, pero al mismo tiempo me sentía fuerte miraba mi cuerpo y ya no tenía moretones, ni mordidas, solo una cicatriz en mi abdomen que se convirtió como un recordatorio de que eso fue real, pero quería demostrar que por mucho que te quiebren uno puede salir adelante y ese dolor me daba fuerza para seguir con mi vida.
Salí del consultorio y camine hacía mamá, como siempre me esperaba con una sonrisa y eso basto para retomar mis fuerzas.
Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Juan Caballero
Fotógrafo: Neftalí Hdz

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