Tomo mi mano, me dijo que me amaba, y así quiero
recordarla..
Ella de 15 años, yo 17.
Nuestra relación fue mas de teléfono que de vernos, en aquel
entonces no había internet, entonces toda la tarde nos la pasábamos pegados a
la bocina del teléfono aun que muchas de las veces nos atrapara el silencio por
varios minutos, pero era bonito sentir que al otro lado del teléfono, había
alguien que sentía lo mismo que tu. Nunca faltaba el típico comentario de mama;
“cuelga que sale caro el teléfono”, “estuve llamando y ocupado, y ocupado” “te
cuento tres para colgar”. Y ya solo nos quedaba decir, te llamo en 5 minutos (5
minutos para conseguir una moneda y correr al teléfono público de la esquina) o
te llamo mañana.
Las contadas veces que la vi fueron inolvidable, ella era
muy delgadita, sus manos eran perfectas para ir abrazadas de las mías. Sus
labios eran de un rojo natural, una mirada tan hermosa que siempre que la
buscaba estaba fijada en mí.
De una personalidad tímida, eso si de un carácter firme y
decidido. Me gustaba hacerla reír. Y como se sonrojaba cuando acariciaba su
cabello.. De una personalidad enigmática.
Soñábamos con una relación que durara toda la vida, sus
amigas y mis amigos se emocionaban con nuestra relación.
Todos los días al salir del colegio ella me marcaba a mi
casa, para avisarme que ya iba para su casa, alguna vez la sorprendí en ese
teléfono..
Fue un amor , muy sano, muy inocente, muy hermoso..
Recuerdo a ver corrido hasta su casa contra el tiempo, pues
sus papas llegaban a las 7 de la noche, me apresuraba, para verla un ratito y
poder robarle un beso.
Nunca olvidare la noche que baile con ella, se veía tan
hermosa, no me atrevía a sacarla a bailar, y ella muy discretamente me lo
pidió, tomando su cintura, la melodía se extendió por un largo tiempo, las
miradas se fijaron sobre los dos, aun recuerdo los flash de las fotos que nos
tomaron.. Me pedía que no me fuera, yo no quería que acabara la noche.
Pasaron los años, y nos hicimos buenos amigos, yo continúe
con la música, por cierto que a ella le compuse muchas canciones “Amor de
Colegiala” , “Polvo y Ceniza” “un día nublado” y muchas más. Ella es maestra de
muchos pequeñitos, una gran mama, y una gran amiga.
Recordando Mi Amor de Colegiala.
Raphael Roa
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