Había una vez una chava de 18 años llamada Homura, ella era
muy delgada, de piel blanca, ojos verdes,
cabello largo, color rosa y lacio. Casi no tenía amigos, era muy callada, un
poco introvertida y tenía una enfermedad en el cerebro que hacía que sintiera
ansiedad y mucho miedo.
Su mejor amigo llamado Minho era un chavo de 17 años, muy
alto, delgado, de piel también muy blanca, tenía cabello un poco largo con
fleco. Él era muy social, le encantaba
salir con amigos, ir a fiestas y la música electrónica.
Un día a Homura le dio un ataque de ansiedad, comenzó a
llorar sin parar y para tratar de tranquilizarse trato de llamar a su mejor
amigo por teléfono, solo quería escuchar su voz para tranquilizarse, el
teléfono sonó y sonó, él nunca contesto, Homura se entristeció, más de lo que
ya estaba. Poco después le llego un mensaje de Minho diciendo que la llamada
llego un poco tarde, que él la llamaría, que esperara unos minutos.
Poco después sonó el celular de Homura y ella al contestar y
escuchar la voz de su mejor amigo diciendo su nombre, comenzó a llorar más, él
un poco preocupado decía su nombre tratando de calmarla, ella escuchaba otras
personas por el celular y trato de llorar en silencio, tratando de que solo
cayeran las lagrimas y no jalar aire por la nariz. Minho la distrajo un poco
haciéndole preguntas y diciéndole que le
contara algo, ella no supo que decir, prefirió preguntarle que hacía, él contesto
que acampando. Escucho otra voz que le
dijo “te amo”, Homura sonrió, jalo aire
y Minho le pregunto qué, que decía a eso, Homura aun con lagrimas en los ojos
con un poco de pena contesto que ella también, tratando de bromear, comenzaron
a reír y cuando Homura se calmo, sus lagrimas cambiaron a una sonrisa
imborrable, le dijo a su mejor amigo que tenía que colgar, Minho pregunto que
cuando se verían de nuevo; Homura contesto que cuando fuera su cumpleaños.
Minho comenzó a despedirse y sus amigos le dijeron que la
amaban y Minho se despidió con un te quiero, Homura un poco penosa por los amigos
de él susurro un “yo también”.
Homura al irse a dormir comenzó a pensar, y dijo en voz
alta.
- - Me alegro de haberte encontrado.
Fin.
-Mich Roa

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