lunes, 30 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 8)

Subí las escaleras descalza para no hacer ningún ruido, al llegar a la habitación de mi hermano la puerta estaba entre abierta, no lograba escuchar bien así que me acerque lo más que pude, me coloque junto a la puerta, recargada sobre la pared, no entendía bien lo que estaba escuchando.
-Qué vas a hacer Eliam?, Y si ella recuerda todo?- preguntó Connor algo nervioso.
-Ella tiene que entender, no te preocupes y sigue con tus hábitos diarios, para que no sospeche- contestó Eliam amablemente.
Me puse la mano sobre la boca, estarían hablando sobre mi?, ellos sabían que había pasado realmente? O peor aún ellos habían sido!?, en mis intentos por crear alguna teoría y andar sumida en mis pensamientos, no me percate de que Jamil había salido de su habitación y estaba parada a dos metros de mi, la pequeña traía su osito en una mano y su cobija en la otra, cuando me di cuenta de su presencia hice una señal de que guardara silencio, y se acercó a mi, la cargue y la lleve a su cuarto.
-Qué haces despierta a esta hora?- pregunte arropándola nuevamente.
-Tuve una pesadilla- dijo algo temerosa.
-Qué soñaste?- dije acomodándome junto a ella.
-Soñé con un monstruo, quería llevarme- dijo tapándose con las cobijas.
-No te va a pasar nada Jamil, mamá, Eliam y yo no dejaremos que nada te pase, además los monstruos no pueden entrar aquí y recuerda Dios siempre te cuida donde quiera que estés- dije mientras trataba de tranquilizarla. 
Sin darme cuenta terminé durmiéndome junto con Jamil y cuando abrí mis ojos ya era medio día, baje a la primera planta y mamá ya estaba haciendo el desayuno.
-Ethan llamó, dijo que cambió tu cita para mañana domingo- dijo mamá mientras freía algo en el sartén.
 -Genial, veré si ya despiertan las mocosas estas- dije dirigiéndome a la sala.
Me tiré encima de las gemelas y empezaron a quejarse haciendo que Eliana, Connor y Miki despertaran. Una vez despiertos fuimos a desayunar, clave mi mirada en la de Connor tratando de intimidarlo pero solo fruncía el ceño y me decía qué?, a cada rato.
-Qué?, Te gusto o qué?- preguntó Connor, haciendo que casi me ahogara con mi cereal.
-Woooo, apoyo a la pareja Einor- dijo Miranda 
-Siiiii.... Se verían bien juntos- Mencionó Kara con una sonrisa en su rostro.
Yo me puse roja y me empecé a reír.
-Jajaja ash... Sigamos comiendo- dije mientras metía la cuchara en mi boca.
Terminamos de comer y pedimos turnos para la hora del baño, primero mamá baño a Jamil, luego ella, luego Eliam, después Eliana, luego Kara, después Miranda, más tarde Miki, luego Connor y por último yo... Todos ya estaban bañados y presentables y yo seguía en pijama con un intento de chongo.
Hasta que por fin llegó mi turno. Salí del baño con una toalla en la cabeza y una enrollada a mi cuerpo, cuando salí Connor y Eliana estaban a fuera de mi habitación, Connor al verme me guiño un ojo y yo ladee los ojos, lo cual Eliana soltó una risita e hizo un corazón con ambas manos.
-Qué hacen aquí?- pregunte.
-Tu mamá quiere hacer una fiesta sorpresa para tu hermano y nos pidió el favor de arreglar la casa- dijo Eliana.
-No pudieron esperar a que terminara de vestirme...?- dije señalándome.
-Quería molestarte- dijo Connor mientras me quitaba la toalla de la cabeza y se dirigía al piso de abajo.
Eliana rió y entro conmigo a la habitación, se sentó sobre la cama y yo veía que me iba a poner, platicamos acerca del chico que le gustaba y le mencione lo que había escuchado en la habitación de Eliam, tomé una blusa, un short y mis tenis, le dije a Eliana que saliera por un momento ya que tengo pudor....
Me vestí lo más rápido que pude y tomé un suéter largo, de espaldas parecía que solo traía un suéter, me hice una coleta y salí de la habitación.
Eliana siguió haciendo preguntas sobre lo que había escuchado hace tan solo algunas horas, lo cual no pude contestar a todas sus interrogantes ya que ni yo tenía todas las respuestas. En eso subió una de las gemelas y decidimos posponer esa platica.
Después de un rato se marcharon cada uno de mis amigos y yo me fui al supermercado con mamá, subí a Jamil a un carrito y comencé a conducir, veía como mamá iba metiendo cosas al carrito con una lista en la mano, yo iba jugando con Jamil y cuando mamá se descuidaba metíamos alguna cosas que se nos antojaban.
Jamil me recuerda un poco a mi cuando era pequeña, nos inventamos una historia mientras hacíamos las compras también, imaginamos que entramos a algún tipo de castillo abandonado y no sabíamos que encontraríamos dentro, cada persona era un animal salvaje que teníamos que esquivar y ella iba en una nave espacial. Si lo pensaba bien era bastante rara nuestra imaginación, pero que más daba.
Mamá era la que nos daba energía con cada cosa que metía al carrito, digo... a la nave espaaaaciiaaal, yo era la capitana y jamil era la primer asistente, llegamos al pasillo de lácteos, osea el pasillo de lago de sangre de dragón, una señora derramo leche sobre el pasillo así que no nos costó mucho imaginar dicho lago.
-Cuidado Eider!, si tocas la sangre te convertirás en zombie!!!!- gritó Jamil 


                                                  
                                                         Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Kaly Roa







  


jueves, 26 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 7)


Comencé a leer todos los mensajes de Connor, todo preguntando qué dónde estaba, si me había pasado algo, tenía como mil llamadas perdidas y el último mensaje decía que ya estaba tranquilo por haber hablado con mamá, también tenía mensajes de las chifladas, les escribí a través de un grupo de chat que teníamos y les explique que había tenido un cuadro de ansiedad por que había recordado algo, las chifladas se pusieron histéricas y dijeron que vendrían a verme para ver como estaba, él único que tardo en contestar fue Connor, solo me aparecía su visto, así que le mande un mensaje privado, preguntando si él también vendría, contesto que si, pero que llegaría tarde ya que tenía que hacer algunas cosas.
Dejé el celular tirado en mi cama y me fui a dar un baño ya que seguía oliendo a hospital, saliendo de la ducha me puse mi pijama, al fin y al cabo no era la primera vez que me verían con mi ropa de dormir.
Tiempo después sonó el timbre.
-Yo abro- grité desde el segundo piso.
Baje corriendo las escaleras y al abrir la puerta ahí estaban mis mocosas latosas, traían bolsas de papas, gomitas, cajitas con jugo y algunas con leche, sus sacos de dormir y sus pijamas.
-Le mande un mensaje a tu mamá pidiendo permiso para dormir aquí y hacer pijamada- dijo Eliana.
Me quedé sorprendida y voltee a ver a mamá, ella sonrió e hizo como si se escondiera atrás de Jamil .
Se acomodaron en la sala, las gemelas hacían aun lado los sillones para poder acomodarnos en el centro. Anocheció, las chicas y yo no dejamos de reír y hablar sobre chico de la escuela, mientras mamá cocinaba hot cakes para cenar.
Cada quien se puso su respectiva pijama, la de Eliana era lo normal, un short y una blusa, las gemelas traían un pantalón y una playera de manga larga, la más chistosa era la de Miki ya que nuestra querida amiga era fan de los gatos, no podían faltar en su pijama, traía un short con estampado de patitas de gato, su playera, unas pantuflas en forma de cabeza de gato y una diadema con orejas, no pudimos evitar reír un poco, pero tratamos de disimular para no hacerla sentir mal, fuimos a cenar lo que había cocinado mamá, hacíamos bromas, no parábamos reír con algunas anécdotas de Miki y su afición por los gatos, incluso incluimos a mamá y a Jamil, era como nuestro momento de chicas, hasta que sonó la puerta abriéndose, era Eliam junto con Connor.
-Por fin llegan- dijo mamá- rápido, lávense las manos y vengan a cenar.
Ya reunidos todos en el comedor, después de arrasar con los hot cakes que preparó mamá nos pusimos a tomar chocolate con malvaviscos, al estar todos reunidos de esa forma no pude evitar desconectarme por un momento, observe a cada uno y por un momento me puse sentimental, el ver a mis amigas reunidas, mi mejor amigo y a mi familia no pude evitar soltar una lágrima de felicidad.
Comenzaba a hacerse más de noche y Eliam fue a acostar a Jamil, después de cantarle se dirigió a su habitación, mamá también se despidió y se fue a dormir, mientra los demás teníamos nuestra pijamada en el piso de abajo. 
Connor y yo nos dirigimos a la cocina en busca de recipientes para poner las palomitas, gomias y demás. 
Después de comer como cerdos y platicar hasta el cansancio de cosas tan triviales, el ambiente se puso un poco tenso cuando Miki preguntó sobre mi situación con el hospital.
-Hay... Miki, siempre haces preguntas sin pensar- dijo Kara aventándole una palomita.
-Lo siento.... Disculpame Ei...- dijo comiéndose la palomita que le arrojó la gemela.
-Jajajaja Cómo te pedes comer la palomita después de un regaño?- dijo Connor.
-Si no nos quieres contar no te preocupes Eider, vinimos para animarte, no para ponerte mal- menciono Eliana.
Parecía que Eliana me leía la mente, casi siempre sabía como me sentía.
-Gracias, amm.. Yo recordé algo.... dije jugando con un mechón de mi cabello, algo tímida.
-Qué cosa!?- ´preguntaron las gemelas al unisono.
Connor agrando sus ojos al igual que Eliana, se levantó del sillón y se sentó colocando sus codos sobre las piernas.
-Recordé la voz del agresor, y no sé si simplemente fue un sueño o un recuerdo, pero antes de despertar en el hospital tuve un flachazo. Estaba en un lugar oscuro, había un puerta con un candado y estaba yo amarrada a una camilla con cadenas y cuerdas, y atrás de mi estaba él sujeto, pero nunca lo vi, solo escuchaba su voz- dije
-Y qué te dijo?- preguntó Miranda.
-Decía... Di que me quieres...- dije con la voz algo temblorosa en el última palabra, casi se me va la voz incluso.
Connor estaba muy callado, como en su mundo, todo nos quedamos en silencio por unos minutos, hasta que sonó el celular de Miki. <Miau> y no pudimos evitar reír.
-Lo siento... Mi mamá- dijo algo sonrojada.
Cambiamos de tema y después nos dispusimos a dormir.
Al día siguiente la primera en despertar fui yo, al menos eso creí hasta que vi que Connor no estaba, me levanté teniendo cuidado de no pisar a nadie, ni resbalar con el cabello de alguien, fui a la cocina por un vaso con agua y escuche voces que provenían de la habitación de Eliam. 


                                                            
                                                       Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hnz 
Modelo: Meli Roa y Axcel Sánchez




lunes, 23 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 6)

Abrí los ojos de golpe y lo primero que vi fue que alguien sujetaba mi mano, era mamá, se levantó de golpe.
-Cariño, despertaste...- dijo mi madre, tenía algunas ojeras y bolsas en los ojos, sujetaba un pañuelo en la otra mano, al parecer había llorado.
Me levante de la camilla y la abrace lo más fuerte que pude, ella comenzó a acariciarme la cabeza.
-Tranquila Eider, todo estará bien... Yo te voy a proteger.
Me acurruque en sus brazos, no dejaba de temblar, no sabía si esos eran recuerdos o alguna pesadilla, pero ya no lograba eliminar esas palabras de mi mente <Di que me quieres...> estuve un buen rato abrazando a mamá, ella hacía que el miedo se desvaneciera una poco, minutos después llego Eliam con Jamil en brazos, la pequeña se sentó al lado mio y me tomo de la mano.
-Ya te sientes mejor, hermana?- preguntó Jamil 
-Si pequeña- le sonreí para no preocupar a mi pequeña dinosauria.
-Te traje una paleta... Se la quite a Eliam mientras veníamos para acá... No le vayas a decir- susurro.
-Oka será nuestro secreto- contesté guiñándole un ojo.
Eliam se sentó junto a mi, no dijo nada, solo me miraba, su expresión me decía que estaba preocupado, era comprensible, al fin y al cabo soy su hermana, se que me ama en el fondo de su corazón.
Se hizo tarde y Jamil se había quedado dormida, mamá se cabeceaba del sueño.
-Mamá, por qué no vas a cambiarte y a dormir un poco?, yo cuidare de Eider, además Jamil debe dormir bien- dijo Eliam.
Mamá lo medito un poco y volteó a verme, le dije que estaba bien, Eliam era un buen hermano y mamá necesitaba descansar. 
Así que tomo a Jamil, me dio un beso, se despidió de Eliam y se fue.
-Deberías descansar Eider, yo también dormiré un poco- dijo Eliam.
Sin darme cuenta me quede dormida, caí en un profundo sueño, hasta que comencé a soñar con ese cuarto oscuro, abrí los ojos de golpe levantándome de la camilla y volteé a ver a Eliam, suspire y me volví a recostar, miraba a ami hermano y en eso su celular comenzó a sonar, pensé que se despertaría pero ni se inmuto, la curiosidad me comía por dentro así que me acerque un poco para ver quien era. Era un mensaje, de Eugenio, Eugenio...? Ese nombre me sonaba, claro... Era su mejor amigo, cómo pude olvidarme de él?.
Ahora que lo pensaba, tenía mucho tiempo que no lo veía, antes iba todos los días a mi casa, él y Eliam se conocieron desde el jardín de niños y con el paso del tiempo se convirtieron en mejores amigos, cuando nací yo era como si tuviera dos hermanos en lugar de uno.
-Ohhh tantos recuerdos, como pude olvidar eso- susurre para o despertar a mi hermano y que me regañara por andar viendo su celular.
El mensaje me sorprendió con su conenido.
<Eliam... Ayúdame, quiere volver a salir>
No comprendía, quién iba a salir?, Cómo podría ayudarlo mi hermano?, dejé el celular en su sitio y volví a recostarme, intentaba armar alguna teoría y después el sueño volvió a vencerme.
Al despertar mi hermano estaba observándome, tenía los ojos un poco rojos y una lágrima brotó de u ojo derecho. Me quede en shock, tenía tanto tiempo que no veía a mi hermano así, tomó mi mano y logre escuchar que susurraba un lo siento.
Recargó su frente en mi mano y empecé a sentir como sus lágrimas corrían por mi piel, me levanté poco a poco y traté de abrazarlo, quise  preguntarle por qué lo sentía?, Por qué su corazón dolía? Si él no tenía la culpa de nada.
Al ver a Eliam de esa manera no pude evitar que se formara un nudo en la garganta y las lágrimas empezaron a salir sin previo aviso, caían una tras otra y no estaba segura de por que él estaba llorando.
Cuando terminamos de deshidratarnos por los globos oculares él se apartó un poco y me miró, se quedó callado un largo rato, intentaba adivinar que pasaba por su mente, pero no lograba ni leer su expresión.
-Qué tienes?- logré preguntar.
-Lo siento... Yo no pude hacer nada...- contesto.
-No te sientas culpable, tu no tienes la culpa de nada- dije sujetando su mano.
Tenía la mirada perdida, quien sabe a donde lo llevaban sus pensamientos, creo que era un lugar donde yo no podía entrar, no, si no recordaba nada.
Después de un rato, que los dos dejamos el ambiente lúgubre llegó mamá con Jamil.
-Qué tal la pasaron?- preguntó mamá.
Eliam y yo nos miramos el uno al otro y al unisono contestamos.
-Genial...
Tiempo después Eliam dijo que tenía que irse y mamá se quedó conmigo junto con Jamil
No me quedaba de otra más que mirar televisión y sentir como la venoclisis hacía su trabajo, sentía como el suero recorría mis venas. En eso llegó el médico.
-Bien señorita Eider, señora Rizzo, su hija presentó un cuadro de ansiedad hicimos varios estudios en su cerebro y logramos ver que empieza a recuperar su memoria, una zona del cerebro sigue bloqueada, le recomendamos que se lo tome con calma, no te forces en recordar cosas, sigue viendo a tu psicólogo, y pues... Es todo por hoy, ya puedes volver a tu casa- dijo el médico.
Aliste mis cosas y regresamos a casa, al llegar fui directo a mi habitación y revise mi celular, tenía como mil mensajes de Connor. 


                                                                Continuara...

Escritora: Mikaeli Roa 
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Alan Cid



viernes, 20 de julio de 2018

El Sujeto (Capitulo 5)

Abrí mis ojos y lo primero que vi fue una lampara larga, sentía los ojos muy cansados, apenas y podía mantenerlos abiertos, gire la cabeza para ver cada detalle del sitio donde me encontraba, estaba acostada en una especie de camilla y note que estaba atada con una cadena vieja, oxidada y con algo pegajoso color rojo, creo que era sangre.
La lampara no alumbraba todo el lugar, pero a lo lejos podía ver una puerta con un candado muy grande y antiguo.
No lograba ver si había alguna ventana, al parecer mi única ruta de escape era por aquella puerta.
Intentaba levantarme pero las cadenas me lo impedían, tenía una en cada pie y una que sujetaba mi dorso junto con los brazos y una especie de cuerda que sujetaban mis manos.
Intente mover las manos, empece a forcejear mis piernas, comencé a gritar  con todas mis fuerzas con la esperanza de que alguien me escuchara y pudiera ayudarme pero lo único que logre fue desgarrarme la garganta, una descarga de adrenalina se apoderó de mi cuerpo y comencé a tirar de mis manos tanto que las cadenas comenzaban a enterrarse sobre mi piel.
Al borde del colapso y mis intentos fallidos por liberarme escuche una voz que provenía detrás mio, lo cual hizo que se me erizara la piel, sentí como los vellitos de mis brazos se levantaban, comencé a hiperventilar, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo y mi corazón latía a todo  lo que daba.
-Te vas a lastimar- dijo una voz, algo gruesa, se escuchaba dominante.
-Qqquuiieenn eerrees?, Por qué estoy aaquii?- pregunte con la voz entre cortada y temblorosa, sentía mucho miedo de que me hiciera algo.
-Si sigues intentando liberarte te voy a dormir otra vez- contesto.
Me quedé quieta, el pánico ya había hecho presencia, sentí como mi cuerpo se paralizaba al escuchar los pasos de aquella persona, escuchaba que movía una maquina, tiraba cosas al suelo y rasgaba algún tipo de madera.
Tras unos minutos que se me hicieron eternos comencé a sentir su respiración en mi nuca, lo cual hizo que mi piel se volviera a erizar, comencé a transpirar y no dejaba de temblar, comenzó a respirar en mi oído y en eso escuche nuevamente su voz.
-Di que me quieres...

                                                        Continuara....
Escritora: Mikaeli Roa
Modelo: Jair Zavala 

  

lunes, 16 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 4)

Llegó el fin de semana y todos tenían planes,como ir de compras, ir al cine, salir con amigos, y yo tenía que ir a ver a Ethan, mi psicólogo, me agradaba la idea ya que gracias a él he superado un poco el trauma y he recordado un poco lo que me sucedió.
Por la mañana vi películas y caricaturas con Jamil mientras comíamos chocolate y palomitas como locas hasta que dieron las 3 de la tarde y tuve que alistarme para que mamá me llevara con Ethan.
-Vamonos cariño, que se hace tarde- me dijo mamá mientras tomaba las llaves del coche- Eliam cuida a Jamil, ya no dejes que coma tantos dulces por favor- vociferó mientras salíamos de la casa.
En el camino escuchamos música y me hacía preguntas  sobre las terapias con Ethan.
Tras varios minutos, una media hora aproximadamente, por fin llegamos al consultorio.
Mamá se estacionó fuera del edificio y yo salí del auto,mire a mamá y ella sonrió de tal manera que sus ojos se escondieron entre sus pómulos y parpados, le devolví la sonrisa y entre al edificio.
-Hola Eider, pasa- dijo mi psicólogo.
Era un joven alto, alrededor de 30, cabello corto color castaño, siempre vestía con un pantalón roto, tennis, una playera y una sudadera, decía que le gustaba vestir informal ademas de que no estaba tan grande.
Las primeras consultas con él fueron muy  difíciles ya que yo venia con algunos golpes y no quería hablar, pero él supo como manejar mi caso y casi estoy como nueva, me dice que me he recuperado muy rápido.
-Bien, cuéntame, Cómo va tu memoria?- preguntó Ethan.
-Pues, sigo teniendo flachazos- hice una pausa- por cierto hay algo que me molesta- comente. 
-Qué cosa?
-El otro día vi a un chavo que estaba con mi hermano, solo que no pude ver su rostro.
-Y qué sentiste cuando lo viste?- preguntó haciendo anotaciones en un cuaderno.
-Sentí curiosidad, sentí.... Como si lo hubiera visto en algún lado, su silueta se me hizo familiar.
La consulta solo dura hora y media así que salí rápido de ahí.
-Bien Eider, nos vemos la próxima semana y recuerda... Si se te viene algo a la memoria, no olvides marcar, por cierto dile a Kayla que pase un momento por favor.
Salí  del consultorio despidiéndome  de Ethan y del otro lado de la acera vi a mamá, le mencione que Ethan quería hablar con ella mientras yo esperaría en el auto.
mamá entró y yo me puse a jugar con mi celular, pero luego de unos minutos o media hora me desesperé y quise echar un vistazo a lo que platicaban Ethan y mamá, me dirigí sigilosamente a una de las ventanas, que para mi suerte estaba abierta, me pegue a la pared y acerque mi oído.
-Aún no saben nada del agresor?- preguntó Ethan.
-No, me preocupa que intente acercarse nuevamente a Eider- dijo mamá algo preocupada.
-Aún no saben quien fue?- preguntó nuevamente Ethan.
-No, y Eider no recuerda bien lo que paso, no recuerda el... seecueestroo- dijo mamá con la voz entre cortada.
Secuestro?, Qué no solo me habían golpeado en un callejón?.
<Vamos... Trata de recordar...> fruncí el ceño y mire al cielo con la esperanza de poder recordar algo.
Tras varios intentos de activar mi memoria, por fin comencé a recordar... Era una voz... Era una voz algo gruesa. <Di que me quieres...> retumbaba en mi mente esa frase, una y otra vez.
Mi mente empezó a dar vueltas junto con un fuerte dolor de cabeza, mi respiración comenzó a entre cortarse, intentaba jalar aire con todas mis fuerzas, pero sentía una fuerte presión en el pecho que me lo impedía y mi corazón empezó a bombear muy fuerte tanto que sentía que me iba a explotar, intente gritar, pero no salia voz de mi garganta y de repente... Todo se puso oscuro.


                                                           Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo:  Neftalí Hdz 
Modelo: Kaly Roa 



jueves, 12 de julio de 2018

El Sujeto (capitulo 3)

Me despedí de mamá y me dirigí a mi habitación, me puse los audífonos y espere a que la música me arrullara, en eso recordé lo del semáforo. Por qué Connor se comportó así?, se veía un poco nervioso si lo pensaba bien, comencé a hacerme mil preguntas y la más importante... Quién era el chico qu estaba con Eliam?.
Le dí mil vueltas al asunto hasta quedarme completamente dormida.
Al día siguiente amanecí con los dos audífonos enrollados al cuello. Dios casi muero por mi propia mano!.
Me aliste para ir a la escuela, me hice una coleta con mi listón, busque una falda , mis calcetas negras, una blusa y mi suéter, tome mi mochila y baje a desayunar. 
Al llegar a abajo todos ya estaban en el comedor.
Mamá tenía una ojeras al igual que yo.
-Creo que al final, las que se convirtieron en zombies fueron otras- se burló mi querido hermano.
Mamá rió y me guiño un ojo, le di un beso a Jamil y me senté junto a Eliam. Después de ponerle gasolina al tanque, impartimos nuestra graciosa huida a la escuela. 
Legue a mi salón a interrogar a Connor sobre lo sucedido el día anterior, él solo evadía el tema preguntando el motivo de mis ojeras, mis intentos por sacarle la sopa no sirvieron de nada. Así que solo tenía el plan b, contarles al grupo de chifladas. 
Espere con ansias el receso, las 3 primeras clases se me hicieron eternas, y el maestro de historia hizo que la clase durara más de lo normal ya que al final terminó contando su propia historia y de como lo dejaron plantado una vez fuera de un café con un ramo de rosas.
Por fin sonó el timbre y salí disparada cual bala a buscar a mis amigas, a la primera que encontré fue a Miki, la tome del brazo y tire de ella sin disminuir mi velocidad.
-Espera... No puedo caminar tan rápido!- gritaba Miki tratando de llevarme el paso.
-Sabes donde están las gemelas malvadas?- pregunté sin prestarle mucha atención a lo que había dicho.
A lo lejos pude ver a las gemelas fantásticas y por suerte estaban con Eliana, así que tire de la chica gato y fui directo a ellas.
-Tranquila... Respira y dime por qué tan agitada?- preguntó Miranda .
Les conté lo que sucedió ayer con lujo de detalle y el motivo de mis dudas, las gemelas y Miki me ayudaban a formar un plan de como interrogar a Connor, mientras Eliana andaba en su mundo. Minutos después llegó Connor y se hizo lo planeado, lo llevamos detrás de las gradas, las gemelas lo sujetaban mientras Miki y yo hacíamos del policía bueno y malo, mientras Eliana solo lo miraba.
-Qué carajo están haciendo?, suéltenme!- gritaba Connor algo nervioso.
-Por qué no me quieres decir quién es el chavo que iba con mi hermano!?- pregunté algo molesta.
-Qué te hace pensar que yo se quién es?- preguntó Connor.
-Vamos Connor, tú no sabes mentir- dijo Kara.
Connor guardo silencio por un momento y comenzó a hablar, dijo que hace algún tiempo se encontró con Eliam y Saskia, y no le daba mucha confianza, así que no le gustaría que me acercara mucho a él debido a lo que paso.
-Ya pueden soltarme?- preguntó Connor- Ya pasamos medio receso aquí y quiero comer algo.
Tenía un poco de lógica lo que dijo, aunque yo aún me sentía intranquila, sentía que tenía que saber quien era Saskia.
Soltamos a Connor y fuimos a comer algo antes de volver a clases nuevamente.
Al finalizar las clases, mi hermano estaba afuera del salón lo cual me sorprendió un poco.
-Me estas esperando?- pregunte con una sonrisa en el rostro.
-Si, mamá quiere que vayamos por ella a su trabajo, hoy saldrá tarde- contesto sin alguna expresión en el rostro.
-Hola Eliam- dijo Connor detrás mio.
-Hola Connor- dijo Eliam saludando con un puño.
Desde cuando se llevan tan bien esos dos?, Por qué Eliam era tan amable con todos los demás menos conmigo?, Algún día volvería a quererme  otra vez?.
Antes de que me diera dolor de cabeza de tanto pensar, Connor me dio un golpe en la cabeza para sacarme de mis pensamientos.
- Vamos que esperas?- dijo Eliam .
Caminamos un par de calles y Connor rompió el silencio.
-Eider, hay tarea?
-Si, de química... Por cierto, no deberías ir a tu casa?- pregunte
-No, pedí permiso y dormiré en la tuya- contesto
-Genial- dije sonriendo.
Llegamos al trabajo de mamá, ella era médico de una clínica del centro, para tener un trabajo tan demandado siento que tiene mucha suerte, ya que solo trabaja medio tiempo.
-Hola Luisa, sabes donde esta mi mamá?- pregunto Eliam a la enfermera que estaba en recepción.
-Esta en el consultorio con su último paciente- contesto la chica.
-Hola Eider!- saludó con una sonrisa - Cómo vas con tu recuperación?- pregunto.
-Hola Lu, bien... Gracias por preguntar.
Luisa es la mejor amiga de mamá, se conocen desde la primaria y siempre han trabajado juntas, sueñan con poner un hospital algún día, también se encarga de recoger a Jamil del jardín de niños y la trae a la clínica.
-Ahhh... Tengo hambre... - dijo mamá saliendo del consultorio con Jamil en brazos- Qué quieres comer dinosauria?- pregunto mamá a Jamil.
-Pizza- contestó la pequeña con una sonrisa de oreja a oreja.
Todos incluyendo Luisa estuvimos de acuerdo con la idea.

                                                           
                                                       Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa
Fotógrafo: Neftalí Hdz
Modelo: Axcel Sánchez


lunes, 9 de julio de 2018

El sujeto (Capitulo 2)

-Lo siento...- Dijo Miki, poniéndose un gorro con orejas de gato.
-No te preocupes, pues estoy bien... si... Aun me da un poco de miedo ir a casa sola- Dije mientras jugaba con una gomita.
-Para eso estoy yo!- dijo Connor.
Acabo receso y volvimos a clases, conocí a los nuevos maestros que hicieron que nos presentáramos, dije mi nombre como 20 mil veces... Al menos así lo sentí yo. Entiendo que quieran saber nuestros nombres, para así conocernos más, pero no pueden ser como los maestros que le dieron clase a mi madre!?, ella me cuenta que solo llegaban y pasaban lista, así se aprendían los nombres, pero en fin...
Se acabaron las clases y Connor me acompaño a casa, en el camino compramos una manzana como siempre lo hacíamos después de clases, yo una de chamoy y él una acaramelada; seguimos caminando hasta llegar a un semáforo, donde a lo lejos pude ver a mi hermano que caminaba junto a un chavo de su misma altura, traté de divisar el rostro del acompañante pero solo alcance a ver su nariz, debido a que traía puesta una gorra negra y Eliam lo tapaba.
-Connor!- grité, jalando a mi amigo del brazo, lo cual me di cuenta que fue mala idea hacerlo en un cruce peatonal sin fijarme si ya se había puesto el rojo.
- Espera!- gritó Connor- nos van a matar por tu culpa!!, fíjate antes de jalarme así!-
Me quede seria por un momento, Connor me había gritado antes, pero parecía más alterado de lo normal.
-Lo siento.. No quise gritarte tan feo...- dijo mirando en dirección a mi hermano
-Sigamos, tengo que llevarte a casa con bien- dijo tomando mi mano y cruzando la calle.
-Bien... Oye ahí esta mi hermano, hay que seguirlo! - dije tomando ahora el control del agarre.
-No!, para qué quieres seguirlo?, además ya es tarde y tengo que llegar a casa- contesto.
Lo jaloneé por toda la avenida, tratando de alcanzar a Eliam, pero se me perdió entre la multitud. Así que tuvimos que retomar el camino a casa, al llegar Connor saludó a mamá y se fue.
-Cómo estuvo día?- preguntó mamá mientras se preparaba un té.
-Bien... Ya sabes como son los primeros días de clases- dije mientras me tiraba en el sillón.
-Aaaa! me aplastas!- dijo Jamil debajo de mi.
Abrace a mi hermana y la senté en mis piernas. 
-Te molestaron?- preguntó Jamil con su dulce y tierna voz de niña pequeña.
-Jajaja, por qué lo harían?- dije mientras le trenzaba el cabello.
-Por lo de tu accidente?- dijo.
Mamá se quedó callada, escuchando como le explicaba a Jamil sobre mi día, la pequeña piensa que yo tuve algún tipo d enfermedad gracias a que fui atropellada por un auto, obviamente no iba a saber toda la verdad, así que pensaba que me podrían hacer algún tipo de bullying. Aún le falta aprender varias cosas, cómo explicarle lo que me pasó a una niña de tan solo 3 años?.
Tomé a Jamil en brazos y la senté en su silla del comedor.
En eso llegó Eliam con su cara de palo.
-Bien, llegas justo a tiempo cariño, la cena ya casi esta lista- dijo mamá.
-No tengo hambre...- contestó él.
Mi madre frunció el ceño, y le pidió que pusiera los platos, como si hubiera ignorado a Eliam, así que él no tuvo más remedio que obedecer, cada quien comía su porción de comida, excepto mamá que primero le daba de comer a Jamil y después comía ella. 
-Eliam- dijo Jamil masticando un pedazo de brocoli.
-Qué paso peuqeña?- dijo él.
-Puedes cantarme antes de dormir?- preguntó la mocosa.
-Claro pulga- contestó
Mamá y yo nos miramos una a la otra y le hice señas a mamá preguntando desde cuando Eliam le cantaba a Jamil antes de dormir y ella contesto que desde que nació lo hace, lo cual sentí feo por que a mi nunca me quiso cantar.
Pero trate de no hacer un drama y no ponerme celosa de mi hermana.
Terminamos de cenar y Eliam se llevo a Jamil en brazos, y yo me escabullí por las escaleras tratando de escuchar a Eliam cantar. 
Duerme pequeña Jamil
cierra esos ojitos color cielo
llegó la hora de dormir
de llenar la almohada de sueños.
-Qué vemos?- preguntó mamá en mi oído lo cual hizo que diera un salto.
-Hay! mamá! casi me matas del susto!- dije haciendo puchero y frunciendo el ceño.
Mamá soltó una risita y seguimos con la operación espiar a mi hermano.
Eliam siguió cantando hasta que Jamil se quedó dormida, le dio un beso en frente, mamá y yo corrimos al comedor para que no sospechara. escuchamos el portazo de su habitación, mamá y yo suspiramos, luego de unos segundos echamos a reír.
-Qué te parece si vemos una película antes de dormir?- dijo mamá con cara de malicia.
-Si!, yo hago las palomitas y tu el pan con crema de avellana- dije mientras me lamia el labio al imaginar la comida. 
Preparamos todo y nos fuimos a recostar al sillón, veíamos una película de zombies, mamá y yo reíamos en unas cuantas escenas mientras me aventaba palomitas. 
Aveces mi mamá suele comportarse como si tuviera mi edad, una vez a la semana ella y yo vemos películas por la noche, lo cual adoro, es como si solo existiéramos ella y yo. 


                                                           Continuara.... 
Escritora: Mikaeli Roa 
Fotografía: Neftalí Hdz 
Modelos: Kaly Roa y Axcel Sánchez 









jueves, 5 de julio de 2018

El sujeto (capitulo 1)

Hoy se cumple un año desde aquel accidente, yo siento que ya lo supere, aunque él molesto de mi psicólogo diga lo contrario, supongo que tiene razón, no creo que sus papeles, diplomas y no sé que más solo estén de adorno.
Pero bueno; yo me siento bien y eso es lo que importa no?
Es mi primer día de clases y como siempre... Llegare tarde.
-Dime que ya estas lista por favor!- gritó mamá desde el piso de abajo.
-Si... Eso creo... jajaja- conteste mientras me levantaba de la cama.
Me puse mi vestido favorito, el que se abrocha de enfrente hasta el cuello y tiene la espalda un poco descubierta, mis tenis negros, me hice una coleta lo más rápido que pude, tome mi mochila y me dirigí hacia donde estaba mamá.
Ella es algo joven para tener 3 hijos. Mi hermano mayor Eliam, yo que soy la mediana Eider y la pequeña Jamil. Respeto mucho a mi madre ya que ella sola supo como sacar adelante a 3 hijos revoltosos, siempre tan cálida que te dan ganas de abrazarla cada vez que la ves, aunque también tiene su carácter la señora Kayla Rizzo.
-Mmm que rico huele... Aaaa se alborotan mis tripas- dije sobandome el estómago. 
Antes de sentarme, le di un beso en la cabeza a Jamil y fui a abrazar a mamá, Eliam ya estaba comiendo, ni siquiera se digno a mirarme. Desde aquel accidente no me dirige mucho la palabra, creo que se siente culpable por lo que paso.
-Hey... Hoy podemos regresar juntos de la escuela? pregunte a Eliam.
El tipo me miro como si le hubiera dicho el peor insulto del planeta.
-Tengo que ir a un lugar- dijo el cara de director malhumorado. 
Terminamos de desayunar, mamá se despidió y se fue con Jamil.
Eliam y yo nos dirigimos a la parada del autobús, mientras esperábamos, mire a mi hermano y comencé a recordar como eramos antes del accidente, jugábamos todo el tiempo, haciéndonos bromas en cualquier lugar, él sonreía mucho, sabía que podía contar con él en cualquier momento... 
Pero ahora solo tengo a un bulto con patas junto a mí, tan inexpresivo, con sus audífonos.
-Me escuchas...?- dije algo tímida
No obtuve respuesta, pensé en patearlo, golpearlo o incluso morderlo, pero el autobús arruinó mis planes.
Me senté pegada a la ventana y él en el asiento de atrás, en eso comenzó a llover y a empañarse al cristal, así que decidí dibujar cosas en el vaho. Cuando eramos pequeños, Eliam y yo siempre lo hacíamos y él terminaba convirtiendo a mis princesas en dinosaurios.
Esperé a que él arruinara mis queridos dibujos pero cuando voltee tenía los ojos cerrados, pensé en dibujarle algo en la cara pero justo cuando estaba por tocar su piel con el plumón, él abrió los ojos lo cual provocó que diera un grito ahogado.         
Al llegar a la escuela, fui a recoger mi nuevo horario, lo trate de memorizar y me di cuenta que efectivamente había llegado tarde, me tocaba clase de literatura, no era mucho de mi agrado pero no estaba mal como para iniciar el día.
-Solo espero que sea buena gente el maestro y me deje entrar- dije mientras caminaba al salón.
Entre al salón pidiendo permiso, tratando de divisar a mi mejor amigo. Llegué a mi asiento y él maestro me miro con cara de pocos amigos y siguió con su clase.
-Llegas tarde.... Como siempre...- dijo mi mejor amigo dándome un golpe en la frente.
-Si ya sabes como soy...jajaja, pero ya llegue, yo sé que me extrañabas- dije sacando mi libreta y lapicero.
Las primeras clases se me hicieron eeeteerrrnnaass, casi me cabeceo en filosofía de no ser por Connor, que me aventaba bolas de papel y me daba codazos cada vez que veía que cerraba los ojos.
Llego receso y fuimos a comprar nuestro dote de golosinas, llegamos a una banca y a lo lejos pude ver a mi hermano con sus amigos.
Connor y yo nos pusimos al día, me contó de su viaje y todas las locuras que hizo en el.
-Hey... Tendrás que repetir tus fechorías en ese viaje, sino te voy a morder una oreja!- exclamó mi amiga tomando lugar junto a Connor.
-Para que llegas tarde...- dijo Connor mientras se cubría las orejas.
Connor tuvo que repetir todas sus aventuras al grupo de chifladas que acababan de llegar.
Si, chifladas así las llamaba mamá, además de que les quedaba bien el apodo.
El cual lo conformaban Eliana, una chica delgada, muy blanca, con mucha personalidad, le tenía un gran aprecio ya que gracias a ella he hecho muchas locuras, como el día que fuimos a gritar a un puente. Están las gemelas Miranda y Kara, son las más raras de nuestro pequeño grupo social, ya que les encanta vestirse igual y por último Michelle, alias Miki, es la más chistosa de todas, tiene una gran fascinación por los gatos tanto que aveces creemos que algún día se le botara la canica y se querrá comportar como uno.
-Eider y tú que hiciste en vacaciones?- preguntó la chica gato.
-Pues lo normal, ya sabes... Cuidar a Jamil, comer como loca, ir a ver a mi psicólogo.
En eso vi como los ojos de Eliana se agrandaron y al momento de querer decir algo, Miki volvió a hablar.
-Por cierto, cómo estas? ya pasó un año desde aquel accidente no?
-Yo... - hice una pausa y se me detuvo el mundo.
-Cállate Miki!- le dijo una de las gemelas- Que no ves que aun no esta del todo bien...




                                                      Continuara...
Escritora: Mikaeli Roa




jueves, 7 de junio de 2018

ALERTA ROJA 27 DE JULIO 2018







El tiempo de Gracia se acaba, por favor tomate el tiempo de ver este vídeo..

ya todo sea cumplido.






miércoles, 18 de abril de 2018

Había

Había tantas estrellas en el cielo y solo me 
fije en una que apenas y podía brillar,
tuve que pulir la pero no dio para más...

Había tantas galaxias en esos ojos
pero me tuve que limitar a aquellos 
destellos de luz que se veían en esas
pupilas de color verdoso...

Había tantas palabras por decirle  
que se me escapo un te quiero,
que se convirtió en tu anhelo...

Había miles de canciones que quería 
cantarle y dedicarle pero decidí escribirle
un poema que llevara un cachito de mi...  

Había tantas risas que quería compartir
pero tu decidiste partir...

               -Elí Roa